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Entrevista:FRANCO BARESI | Capitán del Milan entre 1980 y 1997 | LIGA DE CAMPEONES

"Raúl desplaza a Kaká y esto es un lastre para el Madrid"

En Italia existe la convicción generalizada de que Franco Baresi (Travagliato, 1960) es un hombre superficial cuya gigantesca obra sólo se puede atribuir al instinto. Si el intelecto se relaciona directamente con los trajes de paño de lana y los zapatos de cuerpo brillante que gastan los milaneses en Via Turati, es evidente que Baresi está por debajo de la media del país. El hombre se asoma desde su despacho en la sede del Milan con un pantalón gastado, un jersey básico, y unas zapatillas. Lleva el pelo igual de despeinado que cuando jugaba. Como si el árbitro todavía no hubiese pitado el final. Su rostro evoca una mezcla de príncipe de las tinieblas con campesino lombardo. Hay algo prehistórico en los huesos de su cabeza, una severidad remota que los ojos claros como glaciares no ayudan a suavizar. Su discurso es medido hasta que habla del Madrid. Entonces se libera.

Pregunta. ¿Sabía que su ejercicio defensivo contra la Quinta del Buitre dejó una impronta imborrable en los aficionados españoles?

Respuesta. El trabajo estaba repartido. Con Arrigo Sacchi entrenábamos mucho. Había entrenamientos en los que los cuatro defensores jugábamos contra diecisiete atacantes. Tassoti, Costacurta, Maldini y yo contra el resto. Eran sesiones de gran intensidad. Después, sentíamos el partido como un entrenamiento. Estábamos habituados a la dificultad, a las situaciones de la competición, a los posicionamientos dentro del campo y a los movimientos. Además de la calidad técnica, lo fundamental era la sintonía mental. La concentración. La capacidad de moverte con el compañero. Cosas que tal vez ahora se vean menos. El Madrid, por ejemplo, no ha cambiado tanto. Sigue siendo un equipo más atento a la fase ofensiva que a defenderse. Creo que se pueden hacer ambas cosas. Aquel Milan hacía las dos cosas.

P. Cuando usted robaba el balón casi siempre salía jugando con limpieza. ¿Cómo conseguía que ese primer toque fuese más sutil que un rebote?

R. Eso es una cualidad natural. Sin el instinto para anticipar la jugada ese primer toque es imposible. Si comprendes la jugada antes que el adversario, ganas unas centésimas que te ayudan a anticiparte, y si te anticipas es más sencillo llevarte bien la pelota e iniciar el contragolpe. Tú puedes enseñar los movimientos, los conceptos sobre cómo perfilarte ante un rival, pero la anticipación... Hay dos categorías: el 'calciatore' y el jugador. El 'calciatore' es más trabajador que inteligente. El jugador es el que sabe establecer los tiempos del juego.

P. Sacchi utilizó su sentido de la anticipación como un recurso ofensivo.

R. Yo robaba en el medio campo y me incorporaba al ataque. Así desbordábamos a medio equipo contrario. Era una manera de sorprender.

P. Normalmente la sorpresa se busca en ataque. ¿Ustedes se propusieron sorprender en defensa?

R. Para nosotros fue muy importante el fuera de juego porque muy pocos jugadores sabían hacerlo y muchos menos afrontarlo. Lo curioso es que hoy se hace menos que hace 15 años. Es más difícil porque todos los equipos ahora están más o menos organizados. En mi época no había organización. El Milan fue el primer equipo que practicó un fútbol con todos los componentes nuevos: fuera de juego, presión, achique... El efecto en los rivales era de sorpresa, de parálisis. Y nos daba una gran ventaja porque nosotros lo racionalizábamos: marcábamos los tiempos para movernos al unísono, con las líneas siempre juntas. Los otros iban a contrapié. Al rival que recibía el balón le hacíamos tres para uno. Lo practicábamos tanto en los entrenamientos y nos daba tanto resultado que llegamos a divertirnos entrenando sin balón. Al final, los mecanismos eran naturales. Si a eso añadías grandes jugadores... Teníamos orden, calidad, y una voluntad muy grande de dejar una marca importante. No sólo queríamos ganar. Queríamos asombrar a quien nos veía. Sacchi y Berlusconi querían que jugásemos un fútbol bello. Sin especular.

P. ¿Qué era lo que tenía en cuenta cuando ordenaba tirar el fuera de juego?

R. El fuera de juego es una consecuencia. No dices: 'Ahora tiramos el fuera de juego'. Es una consecuencia de cómo se mueve el equipo. Hay que estar muy atento al balón. Si el balón está en posesión del rival, y el jugador que lo tiene cuenta con espacio y tiempo, no puedes tirar el fuera de juego porque tienes grandes posibilidades de fracasar. Hay que distinguir entre 'balón descubierto' y 'balón cubierto'. Para tirar el fuera de juego el balón siempre tiene que estar cubierto. En el sentido de que todo el equipo debe presionar sobre el balón para que los contrarios no tengan la posibilidad de disponer fácilmente de la posesión. En función de estas situaciones debes tomar la decisión, cuidando mucho la ubicación de los laterales. Los laterales deben estar en línea. Nunca en diagonal. Lo cierto es que lo hacíamos con naturalidad. A veces nos salía mal y nos hacían goles. Pero el balance fue positivo. Fueron más los goles que evitamos que los que recibimos.

P. ¿Con qué equipos resultaba más difícil tirar el fuera de juego?

R. Con el Madrid no fue sencillo. Cuando enfrentabas rivales habilidosos que te atacaban con muchos hombres todo se complicaba. Y tengo que decir que para mí el Madrid supuso una novedad. En Italia nadie te atacaba así y en Europa tampoco. El Madrid siempre eliminó al Inter de Europa a principio de los ochenta. El Inter era muy defensivo, se amontonaba sobre su área. Ni siquiera marcaba en zona. Si al Madrid le dabas la iniciativa estabas muerto. Antes y ahora, eso sigue siendo así. El Inter no estaba preparado. Y cuando el Madrid jugó contra nosotros se sorprendió de encontrarse con un equipo italiano tan agresivo, tan lanzado al ataque. Fuimos los primeros.

P. Usted parecía físicamente frágil pero hacía unos esfuerzos increíbles sin apenas notarlo. ¿Hasta qué punto se infravaloró su capacidad atlética?

R. Tenía una musculatura elástica. Nunca me rompí. Mi fuerte era esa rapidez.

P. ¿A Van Basten no le gustaba entrenarse?

R. No es verdad. Los holandeses para nosotros fueron muy importantes. Ellos tenían una mentalidad ofensiva que nos contagiaba. Los italianos éramos más conservadores y ellos nos cambiaron un poco. En los entrenamientos eran extraordinarios. Sólo que hubo un momento en que Van Basten estaba hastiado. Porque Sacchi era un poco maníaco y Van Basten pedía un poco de elasticidad. Llegó un punto en el que quiso un poco menos de tensión.

P. ¿Por qué le gustaba tanto el fútbol?

P. El fútbol es una cosa que he llevado siempre dentro. Desde pequeño. Cuando lo llevas dentro no te pesan los entrenamientos, no te pesan los partidos...

R. ¿Cuál es su primer recuerdo del fútbol profesional?

P. El Mundial de 1970. Italia-Alemania. 4-3. Lo vi por la televisión y fue mi primera gran emoción. Después me hice milanista y admirador de Rivera. No sé si nací defensor. Cuando era un chaval jugaba en el centro del campo. Y empecé a jugar pronto atrás porque tenía esa visión panorámica, ese instinto para ordenar, para comandar desplazando el balón, en resumen.

R. ¿Su talento era instintivo?

P. Sí, claro. El juego se entiende por instinto. Porque antes de que ocurran las cosas tú las piensas. Entiendes la jugada sin preguntarte qué está pasando primero. Si estamos a la par y tú eres más rápido que yo, y comprendemos la jugada igual, tú llegas antes. Si yo lo entiendo antes llego antes yo, aunque tú seas más rápido. Son pequeñas cosas. En el fútbol es importante ser inteligente.

R. En el Mundial de Estados Unidos tuvo que jugar la final diez días después de operarse del menisco. ¿No le dolía la rodilla?

P. Me operaron rápido y después hice un poco de gimnasia y de carrera. Hice dos entrenamientos en los dos días previos a la final. No me sentía seguro de jugar. Sacchi tampoco sabía si arriesgar o no conmigo en un partido así. Pero descalificaron a Costacurta, hubo un par de lesiones, y Sacchi debió arriesgar.

P. ¿Le dijo algo Sacchi sobre cómo marcar a Romario?

R. No mucho. Sacchi siempre estaba muy atento a los detalles del propio equipo.

P. Romario hacía un control, un toque, y después usted le quitaba el balón. ¿Estaba previsto que lo dejaría recibir?

R. No. Cuando marcas a uno como Romario tienes que tener una gran tensión. Para mi era un estímulo increíble medirme a él y a Bebeto. Estaba exaltado.

P. No daba la sensación de pensarse nada. Entraba como una bala y se llevaba la pelota.

R. Contra Romario no puedes pensar. Tienes que estar en tensión máxima y actuar a toda velocidad.

P. Se le veía actuar con una gran determinación. Como si supiese lo que debía hacer antes de que ocurriesen las cosas. ¿Nunca dudaba?

R. Yo sólo me paraba a pensar cuando estaba mal físicamente. Nunca empleé el cuerpo para chocar. Mi juego se basaba en la astucia y en el ritmo, y para practicarlo necesitaba estar rápido de piernas. Tal vez por eso parecía que no pensaba. Otro factor son los compañeros. Tuve la suerte de jugar durante diez años con Tassoti, Maldini y Costacurta. Había una sintonía tan grande entre nosotros que actuábamos como si no pensásemos.

P. ¿Por qué hacía tan pocas faltas? ¿Un central no debe hacer más faltas?

R. Siempre procuré ser determinado. Con eso me bastaba. Intimidar con faltas no era mi estilo.

P. ¿Qué piensa de este Milan?

R. Que se está encontrando después de un comienzo malo en el que sufrió la retirada de Maldini, el cambio de entrenador y la partida de Kaká. La escuadra se ha dispersado y la condición física de los jugadores no ha sido buena. Ahora el equipo está mejor, básicamente porque ha definido un estilo que se ajusta a las características de estos jugadores. Creo que en Madrid encontraron el esquema en el que se pueden encontrar bien. Tal vez el ritmo no sea alto, pero tienen jugadores de una gran calidad y pueden crear problemas a muchos equipos. Siempre dependiendo de las condiciones físicas de jugadores que no están en su máximo nivel.

P. ¿Este equipo podría practicar el fútbol del Milan de Sacchi?

P. Nunca. En este momento el Milan no puede hacer un juego agresivo ni veloz. Pero tiene el cambio de ritmo que le permite Pato, y tiene a Ronaldinho, que virtualmente posee esa cualidad para cambiar de ritmo, aunque ahora no está físicamente en su mejor nivel. Todavía debe mejorar. En suma, podemos crear problemas a los rivales porque movemos bien el balón y cambiamos de orientación con gran precisión. Pero vamos a nuestro ritmo. Si encontramos un rival que n os obliga a un ritmo más alto nos mete en dificultades. Pero con los jugadores que tenemos, con Pirlo, Ambrosini, Seedorf, Gatusso, llevan tanto tiempo, tantos años jugando en un alto nivel que no se puede pretender que jueguen al máximo nivel físico 70 partidos por temporada.

R. En el Bernabéu no presionaron. Simplemente se agruparon atrás y...

P. No es un equipo diseñado para eso. No está pensado para defender sino para imponer el propio juego. Tiene problemas cuando se encuentra equipos que imprimen un ritmo alto al partido. Ahí el Milan se queda muy por debajo porque pierde el balón y le cuesta recuperarlo. Eso me hizo pensar que en el Bernabéu sufriría. ¿Pero el Madrid iba más lento que nosotros! Es extraño porque el Madrid ha empezado la temporada jugando bien. Después no se sabe por qué se han caído.

P. ¿Kaká es delantero o media punta?

R. Aquí empezó como media punta por detrás de dos atacantes, en un esquema de rombo. Ahora pienso que él puede rendir más detrás de un atacante. Porque él sabe desmarcarse muy bien y es bueno para llegar a posiciones de tiro. Es poco eficaz sin balón y es un error hacerlo correr hacia atrás. Lo ideal es que juegue detrás del punta. En este sentido el Madrid está condicionado por Raúl. Porque el equipo ideal del Madrid sería con Benzema en punta, Kaká por detrás, Ronaldo a la izquierda y un centrocampista que ayude por la derecha... Robben no le habría venido mal ahí... y en el medio yo podría a Guti y Lass... en un 4-2-3-1. En ese esquema necesitas velocidad, y Robben te la daba. Hoy en el fútbol es fundamental tener gente rápida que ocupe las bandas en ataque, y no siempre pidiendo el balón al pie. Con Robben o con Ribéry obligarías al equipo contrario a replegarse. Los extremos te brindan espacio en el medio para poder tener el balón y dominar. Con esos jugadores Kaká aprovecharía mejor los espacios. Si juega Raúl está claro que Kaká debe sacrificarse más. Esto le resta eficacia al equipo cuando pierde el balón. Es un lastre para el equilibrio. Pero Raúl es el capitán y dejarlo fuera es un problema.

R. ¿Cree que este Madrid es un superequipo?

P. Una cosa no me encaja. ¿Por qué han contratado a Xabi Alonso? Xabi Alonso es un buen jugador pero responde al mismo perfil que Gago, Granero y Mahmadou Diarra. Debieron fichar a Felipe Melo [volante de la Juventus]. Técnica y físicamente es superior. Es capaz de darle otra dimensión al medio campo. Lass, Xabi y Granero juegan en el mismo plano. Es un error ponerlos juntos. En la plantilla del Madrid, el único que rompe la línea es Guti. Y después escojo a Diarra. Correcto, con y sin balón.

P. ¿Qué otro problema detecta?

R. La plantilla no está muy bien construida. Le faltan algunas cosas para ser un superequipo... Atrás, los dos centrales no son malos. Pero los laterales... Yo veo todos los partidos del Madrid y Ramos es un desastre. Quizás sea un poco presuntuoso. No se da cuenta de lo que sucede en el campo. Ni defiende ni ataca. Tal vez esté pagando los desequilibrios del equipo en esa banda, en donde no hay ni extremo ni interior. En cualquier caso, como central me gustaba más. En la banda no defiende nunca. Es un punto débil. Ronaldinho lo aprovechó en el partido de ida. Marcelo también tiene dificultad para defender, por su mentalidad, pero al menos ataca con naturalidad.

Franco Baresi.
Franco Baresi.AFP

Guti sigue castigado

El Madrid parte hoy hacia Milán con una numerosa expedición compuesta por 20 jugadores convocados. Sólo hay dos jugadores sanos descartados por el entrenador, Manuel Pellegrini. Uno es el central Metzelder. El otro es Guti, el segundo capitán, que paga por su mala conducta en el campo del Alcorcón, coincidiendo con el 4-0 recibido en la Copa. Guti agredió al público con gestos violentos y desafió a la autoridad del técnico.

Hace unos días, desde la directiva del Madrid se insinuó que el cargo de Pellegrini dependería del resultado que obtenga contra el Milan el martes. Ayer, en una entrevista a la RAI, Florentino Pérez, el presidente, declaró lo contrario: "Estamos contentos con Pellegrini y estamos convencidos de que terminará la temporada positivamente".

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