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HISTORIAS DEL CALCIO | Internacional
Columna
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Glorias del Inter

Enric González

Mienten quienes dicen que el calcio es aburrido. Porque en el calcio está el Inter, el club más fascinante del mundo. Esta temporada ha conseguido empatar 14 de sus 20 partidos y alinear por dos veces un equipo con diez extranjeros, hazañas estadísticas al alcance de pocos. Pero sus méritos van mucho más allá. No existe ninguna otra sociedad futbolística que haya gastado más de 650 millones de euros en una década para comprar unos 120 futbolistas y ganar sólo una Copa de la UEFA, ni se conoce asociación humana tan desafortunada como el Inter. Se podría poner en la directiva a cualquier gobierno argentino del siglo XX, al capitán del Titanic como entrenador y al Mahatma Gandhi como delantero centro, y los resultados no serían peores. El Inter constituye un misterio de la naturaleza.

El Internazionale de Milán, también conocido como La Bienamada (los rivales deberían llamarlo siempre así, por las alegrías que les proporciona), es una institución simpática. El propietario, Massimo Moratti, es un petrolero multimillonario, bondadoso y progresista que financia decenas de campañas sociales e invierte fortunas en fichajes y en técnicos de lujo. Los socios son fieles y entusiastas. Los colores de la camiseta, azul y negro, son elegantes. Posee dos Copas de Europa en sus vitrinas, no ha descendido nunca de categoría (sólo el Juventus puede decir lo mismo) y tiene un pasado glorioso. Con estos mimbres, el Inter construye cada año una decepción de dimensiones colosales.

Con el Inter se podría escribir una enciclopedia del fracaso. Para atenernos a espacios más modestos, hagamos un breve hit parade de las barbaridades e infortunios más recientes.

1989. El Inter gana su título de Liga número 13, el último hasta la fecha, tras nueve años de sequía. Dos semanas más tarde, sus vecinos del Milan ganan la Copa de Europa y les arruinan la fiesta.

1996. Roberto Carlos, lateral izquierdo del Inter, 23 años, es traspasado al Real Madrid por carecer de futuro futbolístico. Para sustituirle, son adquiridos sucesivamente Centofanti, Pistone, Macellari, Gresko y Georgatos, a los que el lector hace muy bien en desconocer. Ante la falta de resultado de esos talentos, en 1999 el Inter adquiere el recambio definitivo: Gilberto, fenómeno del Alcantarilla de Murcia, un club de fútbol sala. El directivo Sandro Mazzola explica que Gilberto "es mucho más ofensivo que Roberto Carlos". Gilberto juega en total 21 minutos, luego es despedido.

1996. El presidente Massimo Moratti declara: "Sé que el Juventus va a comprar a Zinedine Zidane, un buen jugador que a nosotros no nos hace ninguna falta".

1999. Diego Simeone, uno de los jugadores interistas más queridos por la afición, es vendido al Lazio. Inmediatamente, el Lazio de Eriksson gana la Liga con Simeone como motor.

2001. El centrocampista Andrea Pirlo es traspasado al Milan, porque se considera que el turco Emre es mucho mejor. Pirlo se recicla en mediocentro, se convierte en el director de orquesta milanista y, la temporada siguiente, en campeón de Europa. Emre sigue siendo Emre.

2002. Tras cuatro temporadas y dos roturas de rodilla, Ronaldo abandona el Inter y se marcha al Real Madrid, que gana la Copa de Europa. Con el dinero de la venta, el Inter ficha a Morfeo.

2003. El Inter cede a Adriano al Parma y le vende la mitad del jugador. Al año siguiente recupera a Adriano, pagando el doble.

Por último, un chiste que cuentan los milanistas. Gatusso apuesta con Ancelotti y sus compañeros que él solo se basta para ganar a todo el Inter. La plantilla del Milan se va de vacaciones durante el derby y no puede ver el encuentro, por lo que llaman a Gatusso y le preguntan cómo ha ido. Gatusso, irritadísimo, responde que ha empatado a uno. "¿Y por qué estás enfadado?", le pregunta Maldini. "Un empate, uno contra once, es grandioso". "No", responde Gatusso, "si el resultado no es malo, lo que me molesta es que me hayan expulsado por protestar a mitad de la primera parte".

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