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Reportaje:ocio

La fiesta para en Ibiza por las mañanas

Cierran los 'after hours' por orden municipal. ¿Resta esto atractivos a la isla?

Los primeros calores de la mañana, los últimos sofocos de la noche. La sensación de que el día no ha hecho sino empezar. El descubrimiento a la luz del sol de la persona que lleva un buen rato bailando a tu lado. O la ilusión de hacer perdurar la noche en la ficción oscura de la discoteca. Todas esas cosas y otras que, para bien o para mal, definen un after hours desde que la noche es noche, han sido desterradas este verano de la fórmula Ibiza que atrae a multitudes llegadas de todo el mundo.

Miles de personas -jóvenes y no tanto- volvieron a evaporarse en la madrugada de ayer de los clubes de Ibiza a partir de las 6.00. Lo que antes se hacía por gusto, hoy es una obligación. "Es una cortada de rollo, sin duda", explica Nicolás López, abogado de 43 años, que ha pasado el mes de agosto en la isla. La razón no es, claro, hacer la pascua a nadie. La normativa local ha eliminado las sesiones matinales de las discotecas este verano para rebajar la imagen desenfrenada de Ibiza. Menos horas de fiesta, menos drogas y menos problemas de convivencia: ése es el planteamiento político.

Una turista intentó entrar a un club con cien dosis de éxtasis. Creía que era legal
Por haber, hay hasta baretos de desayunos que por la mañana cobran entrada
Las urgencias hospitalarias por drogas han descendido a la mitad
Hay fiestas silenciosas en las que no existe ni música ni palabras
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IBIZA, 1998

¿Resta esa iniciativa atractivos a la isla? ¿Casa esta iniciativa con el espíritu de una isla convertida desde el desembarco de 1998 de los promotores ingleses en la capital mundial de la música electrónica? Es evidente que hay tantas ibizas como turistas. Y que la oferta de la isla va mucho más allá del desenfreno. Aunque para cierto público, las limitaciones matutinas son un contratiempo.

"La gente busca bares de pescadores, cafeterías, fiestas en apartamentos", comenta un lugareño sobre las alternativas a las tradicionales sesiones de discotecas míticas. "Ves a muchos desesperados por la calle a ver qué encuentran", añade. "Antes por lo menos estaban recogidos en locales preparados".

El más famoso de ellos era Space, "la mejor discoteca del mundo". Este verano ha ido trasladando sus mejores sesiones a la noche en vista de que los amaneceres tenían los días contados. Hasta este año, las diferentes legislaciones de los municipios no estaban consensuadas en lo relativo a las discotecas, lo que fomentaba la permisividad. Así pues, desde el domingo al martes, uno podía estar virtualmente sin dormir. Hay hasta aerolíneas que ofrecen un viaje non-stop. Sin hotel. Ida, fiestón. Vuelta, resaca.

Todo lo cual conllevaba (y conlleva) los consabidos riesgos, como demuestran las muertes por drogas de cada verano (siete el año pasado, según el Consell Insular de Ibiza). Y ahí es donde entran los paliativos del actual Gobierno socialista de la isla -antes dependía del PP-. Una ordenanza coordinada entre los municipios que erradique las opciones discotequeras matinales es, consideran las autoridades, básica para eliminar la imagen de juerga salvaje de la isla. Con suerte, desa-parecerán historias, entre trágicas y cómicas, como la de una turista que este año intentó entrar a un club llevando cien pastillas de éxtasis. Creía que en Ibiza eso se podía hacer legalmente.

En junio, la Delegación de Gobierno hizo efectivo el cierre temporal -por permisividad con drogas- de dos locales famosísimos: DC10 (hogar de las fiestas Circoloco de lunes tarde, que se han exportado a todo el mundo) y Kumharas. Según el presidente del Consell Insular de Ibiza, Xico Tarrés, "la consecuencia directa del nuevo horario ha sido que las urgencias hospitalarias por drogas han descendido a la mitad". Pese a ello, este año también ha habido muertes: cuatro directamente relacionadas con sustancias prohibidas, según el Consell. El PP eleva el número a seis. El volumen turístico también se ha reducido. Un 5%, según el Consell. Otras fuentes lo suben a un 7%.

Propietarios de supermercados y bares llegan a hablar de entre un 20% y un 30% menos. E insisten en una fuerte disminución del gasto de los visitantes. "Hay yates, famosos y paparazzi", insiste una comerciante local, "pero eso no mueve la economía".

"[La prohibición de los afters] no tiene nada que ver", insiste Tarrés, "tenemos unos dos millones de turistas de varios países, nuestros problemas son el encarecimiento de combustible para viajar". "La música de los clubes es un valor en alza", opina, "pero la imagen de locura se va a acabar, y eso implica un ajuste. Quien esté en el ámbito ilegal, deberá irse".

El masivo DC10 -que convoca más de 2.000 personas, pero tiene licencia y aforo de café concierto-, se enfrenta a grandes sanciones económicas y a la clausura. "Parece que somos el mayor problema de Ibiza", ironiza su promotor italiano, Andrea Pelino. "En el resto del planeta nos quieren, aquí nos echan".

"El gran problema de ese ajuste se da en el puerto, que es la zona de bares más popular", explica Anna Maria Ricco, una de las relaciones públicas más veteranas y conocidas de Ibiza. "Hay gente joven que ya va del hotel a la discoteca, porque algunas abren más pronto para alargar sus sesiones".

José María Echaniz, propietario de Privilege explica: "Lo de los cierres a las 6.00 está bien, la gente debe irse a dormir. Pero los políticos y los hoteleros invocan el turismo familiar, y eso sí que es un error", considera. "Gasta menos, y además, Ibiza es diferente de cualquier parte del mundo esencialmente por el nivel de sus discotecas". "Los locales más exquisitos no están muy afectados", interviene Lanzoni, "la gente que venía sólo para ir al after era poco deseable".

Sin embargo, se sabe de tugurios que alargan la noche incluso en cuevas. "Son sitios extremadamente cutres", dice Anna Maria Ricco. También hay raves en playas, y hasta fiestas silenciosas, sin música, en las que no se habla para no meter ruido. Por haber, hay hasta baretos de desayunos que por la mañana cobran entrada.

No obstante, según Tarrés, "este verano se está celebrando una tercera parte de fiestas ilegales que el año pasado". El presidente del Consell insiste en que la isla debe abrirse al turismo de lujo y al familiar.

"Quizá el mayor riesgo de estos cambios", concluye José Pascual, impulsor en Ibiza de los DJ Awards, "es que la aureola de libertad de la isla puede quedar tocada, y ha sido siempre nuestro mejor motor turístico". Mientras tanto, ciudades competidoras en fiesta sin fin como Miami se frotan las manos.

Primera hora de la mañana de ayer en las calles de Ibiza.
Primera hora de la mañana de ayer en las calles de Ibiza.V. M.
Asistentes a la discoteca Pachá en Ibiza esperan en la madrugada de ayer en la parada de taxis cercana.
Asistentes a la discoteca Pachá en Ibiza esperan en la madrugada de ayer en la parada de taxis cercana.VICENT MARÍ

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