La crisis del coronavirus

La distribución masiva de vacunas en México arranca con la polémica de la desigualdad entre Estados

Las rutas aéreas con las dosis para el personal médico llegaron con retraso a las entidades más pobres, Oaxaca y Chiapas

Personal de salud recibe la dosis de la vacuna contra la COVID-19, este miércoles en el Hospital de Salud en la ciudad de Cuernavaca en el estado de Morelos (México).
Personal de salud recibe la dosis de la vacuna contra la COVID-19, este miércoles en el Hospital de Salud en la ciudad de Cuernavaca en el estado de Morelos (México).Tony Rivera / EFE

La campaña de vacunación masiva contra la covid-19 ha arrancado en México con polémica. Con la ayuda del Ejército, el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha distribuido esta semana casi 440.000 dosis en todo el país. Oaxaca y Chiapas, los Estados más pobres, han sido los últimos en recibir la vacuna. En el epicentro de la pandemia, en el Estado de México y la Ciudad de México, se han repartido la mayor parte de los viales, 39.000 para cada territorio. Otras entidades federativas con una alta actividad epidemiológica han recibido menos vacunas en comparación con otros Estados con menor registro de casos. San Pedro de Garza García, el municipio más rico de México, ha sido de los primeros en recibir las inyecciones pese a no tener tanta letalidad como otros municipios más pobres, según el Laboratorio de Comercio, Economía y Negocios (LACEN) de la UNAM. Sin embargo, López Obrador mantiene que la vacuna no debe usarse como una herramienta política a seis meses de las próximas elecciones y con el titánico reto de distribuir de forma equitativa la vacuna para 127 millones de mexicanos.

En la primera etapa, se aspira a vacunar a todo el personal sanitario antes de febrero, cuando comenzará el segundo grupo de personas mayores de 60 años. En total, más de 439.700 dosis del medicamento de Pfizer-BioNtech han sido recibidas por las autoridades en el aeropuerto capitalino y repartidas entre los 32 Estados a través de ocho rutas aéreas. En la rueda de prensa del pasado jueves, el presidente celebraba que México fuera el país número 13 del mundo en vacunas administradas y el primero en América Latina. Sin embargo, al tener en cuenta que hay 127 millones de habitantes a los que inmunizar, solo ha vacunado a un 0,18% de la población, una de las cifras más bajas en comparación a Estados Unidos (3,3% de la población vacunada), España (1,2%) o Argentina (0,37%).

Los Estados que han tenido que esperar un poco más para recibir la vacuna son Oaxaca y Chiapas. Las autoridades remarcaron que no se pudo transportar los viales a estos territorios por problemas con el clima. Finalmente, durante este fin de semana los dos Estados recibieron sus dosis y Oaxaca ha conseguido vacunar a todo su personal sanitario. La LACEN ha apuntado a que estos en estos dos Estados están dos de los municipios más pobres de México: Tapachula y Benito Juárez respectivamente. El primero cuenta aproximadamente con la misma cantidad de casos activos que San Pedro Garza García, el municipio que recibió en primer lugar la vacuna junto a Ciudad de México y Saltillo, en Coahuila. Sin embargo, los fallecidos a causa de la covid multiplican por seis a las del municipio más rico de México. José Ignacio Martínez Cortés, coordinador del centro de Relaciones Internacionales del LACEN, apunta a que no se está destinando los mismos recursos al sur que al norte del país, mucho más beneficiado por la industria pese a que Tapachula tiene más muertes por la covid-19. “Entonces, ¿por qué no se les vacunó a ellos primero? Llegamos a la conclusión que se hizo valer el ingreso en San Pedro Garza y su fuerza industrial antes que el ingreso jornalero del sureste”, explica.

La presunción de Cortés es que el peso en el PIB de Nuevo León (8%), con relación a Chiapas (1,4%), Guerrero (1,4%) y Oaxaca (1,5%) ha beneficiado que se haya distribuido la vacuna en los Estados norteños en primer lugar. “En Nuevo León hay empresas automotrices, aeronáuticas, de valor agregado tecnológico, y en el sureste, nada”, puntualiza.

El epidemiólogo de la UNAM Mauricio Rodríguez Álvarez insiste en que los criterios epidemiológicos de cada Estado y su situación en las últimas semanas priman por encima de los fallecidos acumulados. Bajo esta premisa, la lógica de llevar a Coahuila las primeras dosis responde a que en este Estado hay una alta incidencia del virus, con una tasa de 83 casos por 100.000 habitantes. Solo nueve entidades federativas tienen unos datos tan altos. Los otros dos Estados que recibieron la vacuna en primer lugar comparten la misma situación: en Nuevo León la tasa es de 105 mientras que en Ciudad de México es de 388. “Tengo entendido que [el diseño del plan de vacunación] obedeció a un asunto logístico. La primera etapa podría obedecer a que estaban calibrando y midiendo tiempos y encontraron que era mejor hacerlo en Coahuila para de ahí administrar a todo el norte del país”, incide Álvarez.

Con todo, uno de los Estados donde más está atacando el virus, Baja California Sur, no será de los que más vacunas reciba. Con una tasa acumulada de 242 casos por 100.000 habitantes, es la entidad federativa con la peor cifra en la última semana. Aun así, recibirá 4.875 dosis, la misma cantidad que el Estado de Campeche donde la tasa no llega a 12. Bajo esta lupa, Chiapas recibirá el doble de viales pese a ser el Estado con la tasa de incidencia más baja y con uno de los dos únicos semáforos verdes activos del país. Álvarez reconoce que el sur siempre ha sido el más desfavorecido en México, pero que en este caso sale ganando por la cantidad de dosis que están destinadas al sur al tener en cuenta que el virus apenas ha llegado a las zonas rurales.

En cuestiones de logística, distribuir la vacuna por los Estados sureños donde la infraestructura de carreteras y la disponibilidad de aeropuertos no permiten un transporte como en los Estados industriales del norte supone un problema añadido. Álvarez señala que en Saltillo y San Pedro Garza García hay instalaciones militares que favorecen la distribución por parte del Ejército. El subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell Ramírez, ha remarcado que no todos los territorios presentan las mismas facilidades para hacer llegar los cargamentos. “La localización geográfica de las unidades de atención, en algunos Estados son más dispersas, entonces la llegada terrestre del biológico también pudo haber sido diferente”, ha reconocido.

Mientras las autoridades se apresuran en concluir la primera fase de vacunación, la covid-19 sigue impactando en el país con fuerza. El Valle de México, donde se concentra casi la mitad de casos, ha rebasado el peor escenario vivido hasta ahora con 9.800 hospitalizados.

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