PSEUDOCIENCIA
Columna
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Mafe Walker: la reina instantánea de las lenguas alienígenas y de los memes

En una época en que el rigor de los medios cruje por todos lados, bajo el peso de las incesantes ‘fake news’ y la manipulación de gobiernos y grupos de interés, la mesa está servida para que medren los charlatanes

Imagen compartida por Mafe Walker al término de su participación en Venga la Alegría.
Imagen compartida por Mafe Walker al término de su participación en Venga la Alegría.RR.SS

La escena es, cuando menos, asombrosa. En la edición del lunes 6 de junio del show matutino Venga la Alegría, de Televisión Azteca, se presenta una invitada singular: la colombiana Mafe Walker, una influencer que asegura ser médium, telépata a “un portal galáctico”, y que ha sido invitada porque dice ser capaz de “conectarse con códigos” espaciales. Es decir, hablar idiomas extraterrestres. La mujer, delgada, teñida de rubia, ataviada con ropas cómodas, sonríe y, cuando se le otorga la palabra, da algunas explicaciones vagas y, de pronto, comienza a soltar parrafadas en una lengua desconocida. Pronuncia sus galimatías a una velocidad notable y con absoluta convicción. Casi se diría que no se le nota el acento terrícola, vaya. Los conductores del programa no pierden la compostura y le dirigen algunas preguntas, que ella responde con una mezcla de español y borucas. “Mafe Walker nos habla en idioma alienígena, ¡totalmente en vivo!”, reza una leyenda en la pantalla.

El video del episodio, faltaba más, salta de inmediato a las redes y la mujer se convierte de forma instantánea en un meme estelar. La gente la convierte en trending topic y, ya en esas, hace lo mismo con el ovniólogo mexicano Jaime Maussan, que en este caso no tiene ninguna vela en el entierro.

De Mafe Walker se sabe poco. Apenas las cosas que ella misma ha contado en sus redes sociales. Dice que nació en Bogotá, Colombia, en 1977, y que durante un tiempo se dedicó a la venta de bienes raíces en el tradicional barrio de Chapinero. Habla inglés con casi tanta fluidez como las lenguas astrales. Asegura que desde la temprana infancia poseía sus habilidades, pero confiesa que las bloqueó, hasta que en el año 2012, “hubo como un portal y desde allí empecé a manifestar con el cuerpo”. Es decir, comenzó su trayectoria como médium sideral.

Hace tiempo que vive en México. Su cuenta de TikTok está formada por videos en los que Walker pasea por zonas arqueológicas. Desde allí dirige “emanaciones vibracionales cósmicas”. Es decir, que habla borucas, pues. Para quienes sientan urgencia o comezón por recibir ayuda desde el espacio exterior, Walker ofrece sesiones que pueden tener lugar en las pirámides de Teotihuacán, en la de Cholula o en el Parque de Chapultepec de Ciudad de México. También atiende por videoconferencia. Se pagan 75 dólares por persona.

¿Cuáles son sus servicios? Ah, pues, ni más ni menos que la extracción de implantes en el cuerpo (no físicos, sino imaginarios, e instalados, hemos de suponer, por fuerzas oscuras para controlar a sus víctimas). Y activar y/o reprogramar los códigos galácticos “que poseemos en el ADN”. Y también ayuda al apropiado desarrollo de los “dones psíquicos” de quienes se caigan con los 75 dólares requeridos. Ella misma fue iniciada en los misterios del cosmos por la médium Aurena Agathe Fowler (quien, por cierto, estaba sentada a su lado en Venga la alegría, mientras su pupila balbuceaba en alienígena, y que, según su currículum, además de experta en acupuntura y reflexología, está certificada para ejercer como gerente de un spa).

Pocos, en estos días, se sorprenden de que disparates así, es decir, la escenificación de evidentes falsedades, se transmitan como si nada en la televisión abierta. Pero en una época en que el rigor de los medios cruje por todos lados, bajo el peso de las incesantes noticias falsas y la manipulación de gobiernos, partidos y grupos de interés, la mesa está servida para que medre todo tipo de charlatanes. Y muchos lo saben, y convierten la credulidad y la desesperación para obtener respuestas de miles de personas en una máquina de hacer dinero. Porque nada es gratis hoy, ni siquiera en el espacio exterior.

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