La cacería de 24 horas para dar con los asesinos de Azcapotzalco
El crimen que acabó con una familia completa en la capital mexicana derivó en una pista falsa y la detención de cuatro agresores en menos de un día


Tres hombres y una mujer entraron durante la madrugada del martes a una casa en Azcapotzalco, al norte de Ciudad de México, para robar. Asesinaron a una familia completa: los padres, ambos de 47 años, y sus dos hijas, de 12 y 16. Tomaron los autos de la familia, joyas, ropa e incluso pares de tenis, y dejaron atrás una brutal escena de violencia que sacudió a los capitalinos. En el centro de la investigación resuena el nombre de Emiliano Villaseñor Barrera, un joven de 20 años identificado como uno de los atacantes, que fue pareja de la hija mayor. Esa relación fue la puerta de entrada.
No hay hora exacta del ataque. Fuentes policiales han confirmado a este diario que el padre de la familia, que dirigía un negocio en el sector farmacéutico, llegó al domicilio, en la colonia Nueva Santa María, cuando pasaba la 1.00 de la madrugada. Aproximadamente una hora después, cámaras de vigilancia frente a la casa captaron a los presuntos responsables saliendo en convoy, a baja velocidad, en dos camionetas robadas de la vivienda. La secuencia coincide con los testimonios de los vecinos que, aunque no llamaron a emergencias, sí relataron a los medios haber escuchado una fuerte discusión alrededor de las 2.00 de la mañana.
El hallazgo ocurrió horas después, cuando un familiar llegó al domicilio. Dentro, los agresores dejaron una manta con un narcomensaje firmado por la Unión Tepito, el grupo criminal que controla buena parte del trasiego de droga y las extorsiones en la capital. Las fuentes de la investigación, sin embargo, apuntan a que era una pista falsa para desviar la atención.

Por la tarde, el caso ya había llegado a la prensa y las redes sociales. Corrió rápidamente mientras crecía la conmoción e incertidumbre por la atrocidad del ataque, que dejó dos menores de edad muertas. La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) empezó a rastrear la ruta de escape con ayuda del Centro de Comando y Control (C2) Poniente, desde donde identificaron una de las camionetas robadas a la familia, ahora con placas de Morelos, yendo hacia el Estado de México, un patrón que se repite en muchos crímenes cometidos en la capital, en el que los agresores cruzan al Estado para refugiarse en zonas donde operan con mayor facilidad.
El primer arresto fue el mismo martes, a unos 20 kilómetros del lugar del asesinato. En la calzada de los Jinetes, esquina con avenida Parque de los Pájaros, en Tlalnepantla, fueron interceptados tres sospechosos a bordo de una de las camionetas sustraidas. Eran los hermanos de Emiliano: José María Villaseñor Barrera, de 24 años y María de Jesús Villaseñor Barrera (21) junto a su pareja, Francisco Javier Azuara Santos, de 36. Llevaban encima algunas de las cosas que robaron en Azcapotzalco, junto a dos armas, cartuchos, un silenciador para el arma y cerca de 100 dosis de marihuana y cocaína. En el operativo participaron elementos de la SSC, la Policía de Atizapán y la Marina.
Horas después, en la madrugada del miércoles, luego de un intercambio de balazos, cayó el presunto hombre detrás del plan para asesinar a la familia. Emiliano Villaseñor se escondía en un hotel de la avenida Jorge Jiménez Cantú, en Atizapán de Zaragoza, también a unos 20 kilómetros de Azcapotzalco. Se sintió acorralado e intentó huir en la segunda camioneta robada —con placas de San Luis Potosí— y disparó contra los policías, que lo hirieron y aprehendieron. Luego fue trasladado bajo arresto a un hospital. La secuencia se completó en menos de 24 horas.
Para entonces las autoridades ya perfilaban que los agresores pertenecen a una banda dedicada al robo de autos, casas, y narcomenudeo que opera entre el Estado de México y los límites de la capital. Las primeras líneas de investigación, según explicó el secretario de Seguridad Ciudadana, Pablo Vázquez, en entrevista con Milenio, apuntan a ese móvil, más que a una ejecución ordenada por un grupo criminal, una versión que dieron una vez detenidos. Las camionetas están valoradas entre uno y dos millones de pesos.

La autopsia, revelada este jueves, arrojó que las víctimas fueron asesinadas por disparos de arma de fuego, lo que descarta la versión inicial que mencionaba un arma blanca. El dato refuerza la hipótesis de un ataque directo, ejecutado con rapidez y violencia.
El exnovio
El nombre de Emiliano Villaseñor Barrera aparece en el expediente como pieza clave para entender el acceso a la vivienda. Había sido pareja de Valentina, la hija mayor, de 16 años. Se conocieron en la escuela privada Tecnológico de Monterrey, en Ciudad de México. La familia se oponía a la relación por las conductas violentas del joven, según han relatado allegados. La relación terminó, pero luego Villaseñor retomó el contacto para recuperar la confianza de la familia de Valentina y entrar a la casa junto con sus cómplices. No necesitaron forzar las cerraduras. Los cuatro cuerpos se encontraban en distintas habitaciones: la sala, la cocina y habitaciones.
Luego de la detención de Emiliano, han salido a la luz videos en los que aparece armado, lanzando balazos al aire mientras conduce, bebe y escucha corridos. Lo poco que se conoce del hombre, da forma al perfil que las autoridades construyen sobre él: un joven vinculado a dinámicas de violencia.







































