Cuenta regresiva para encontrar al último minero atrapado en Sinaloa
Los trabajos de rescate en la mina Santa Fe han llegado a un momento clave en la búsqueda de la última víctima del derrumbe. Nadie sabe ni dónde está ni en qué condición se encuentra

El equipo de rescate que trabaja desde hace tres semanas en el derrumbe de la mina de oro de Santa Fe, al sur de Sinaloa, ha llegado ya a lo que se conoce como punto cero, al fondo del yacimiento que quedó sepultado el pasado 25 de marzo por un torrente de lodo, materiales sólidos y agua que estaban retenidos en una suerte de presa que terminó venciendo y dejó a cuatro trabajadores atrapados. Ese grupo de personas, formado por cuerpos de seguridad, de protección civil y por los propios compañeros mineros, lleva hasta ahora un salvo a favor. Dos han sido encontrados y rescatados con vida. Uno murió dentro de la mina. Falta un cuarto minero atrapado.
No se sabe ni dónde está ni cuál es su situación. Pero las mentes de los rescatadores están concentradas en una sola meta: “Ya estamos a punto de encontrarlo”. Lo repiten una y otra vez, mientras trabajan sin descanso en extraer toneladas de lodo, jale y miles de litros de agua con dos máquinas de bombeo.
Este trabajo se ha dado sobre la marcha, con decisiones tomadas en mesas de trabajo constantes coordinadas por el Sistema Nacional de Protección Civil y el Ejército mexicano, pues en un principio no se tenía conocimiento suficiente de cómo avanzar hacia el interior de la tierra hasta que llegaron los compañeros que trabajan la mina diariamente, unos expertos que conocen cada rincón y piensan en que nadie del equipo debe faltar. El día del derrumbe, había 25 trabajadores dentro. Solo 21 consiguieron evacuar a tiempo.

Para buscar a los cuatro atrapados, el equipo fue entrando poco a poco por los más de 3,2 kilómetros de caminos en zigzag, hasta llegar al punto cero. Ese punto marca el final de la mina. Si se viera de forma vertical, hacia el fondo de la tierra, el yacimiento cubriría solamente 300 metros, pero el trazado de los túneles multiplica esa distancia y ha hecho más larga y complicada la búsqueda de supervivientes. Se tuvieron que poner tablas sobre los caminos enlodados por la caída del jale. Luego de bajar y colocar redes de electricidad para poder usar bombas de extracción de agua, se encontraron con lagunas que subieron hasta los 30 metros. Por ahí, tuvieron que avanzar los buzos.
El 30 de marzo, cuando llegaron a los 150 metros de profundidad, encontraron al primero superviviente, José Alejandro Cástulo Colín, de 44 años. Luego, el 7 de abril, a unos cuantos metros del punto cero, fue localizado Francisco Zapata Nájera, de 42 años, gracias a que prendía y apagaba una linterna bajo el agua que le llegaba a la cintura. También logró salir con vida. “Nos ayudó mucho la luz de guía”, dijo uno de los militares a Zapata en el momento del encuentro, según se puede ver en un video grabado por el elemento de rescate.

Horas más tarde se encontró el cuerpo del tercer minero, quien yacía muerto a causa del derrumbe. La mala noticia desinfló momentáneamente los ánimos de los rescatistas, quienes sin embargo, decidieron no rendirse. “Lo que se dice ahí es que así como encontramos a uno después de 13 días, nos hace pensar que podemos encontrar al último vivo”, dijo Roy Navarrete, coordinador de Protección Civil en Sinaloa. Algo que ayudará, agregó el funcionario de Sinaloa, es que ya no se tiene agua inundando la mina, solamente los trabajos forzados de los compañeros que se turnan para entrar a excavar. El obstáculo ahora, una vez que han conseguido extraer la mayor parte de agua que generó la inundación, es el lodo. “Lo que esperamos es que no se seque, aunque por las condiciones climáticas y de humedad, no creemos que sea pronto”, mencionó Navarrete, tratando de ser positivo dentro de la incertidumbre.
En este punto están haciendo cálculos, han pedido más herramientas, más tablas para caminar entre los pasillos cubiertos de jale, se sigue instalando energía eléctrica y no se descarta usar maquinaria pesada para remover la mayor cantidad del material. La cuenta regresiva impone un ritmo frenético a medida que pasa el tiempo sin noticias del último atrapado.

A los trabajadores de la mina Santa Fe se han sumado más mineros de otras minas dentro y fuera de Sinaloa, llegados de Estados como Zacatecas, Chihuahua y Jalisco, para colaborar de manera voluntaria en el rescate, a sabiendas de que cualquiera de los que forman parte de este proyecto minero harían lo mismo si ocurriera un desastre similar en donde ellos trabajan.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.







































