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La presidenta de México viaja a España la próxima semana para reunirse con Sánchez, Lula y Petro

La visita de Sheinbaum a Barcelona, para participar en una cumbre progresista, acaba con el distanciamiento entre los dos paísesa

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Claudia Sheinbaum visitará España para una reunión de gobiernos progresistas
Claudia Sheinbaum en Ciudad de México, este viernes.Foto: Mario Guzmán (EFE) | Vídeo: Gobierno de México

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, viajará la próxima semana a Barcelona para participar en una reunión de dirigentes progresistas de todo el mundo de la que será anfitrión el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez. No se trata de una visita de carácter bilateral, pero es el primer viaje a España de un presidente de México desde hace ocho años y marca el fin de un periodo en el que dos gobiernos afines ideológicamente se han distanciado por su diferente interpretación de la historia común, según fuentes diplomáticas.

Ha sido la propia Sheinbaum quien ha anunciado el viaje durante su rueda de prensa diaria. Consciente del revuelo que iban a causar sus palabras, ha advertido de que iba a “dar una nota”, como se llama en México a las noticias. “Voy a ir a Barcelona”, ha dicho este viernes con una media sonrisa, “la próxima semana”. “Voy a ir a una reunión de un grupo de gobiernos progresistas”, ha explicado.

La presidenta ha especificado que estará el 18 de abril en Barcelona, junto a los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; Colombia, Gustavo Petro; Uruguay, Yamandú Orsi; y, “obviamente”, el presidente español, Pedro Sánchez, que será el anfitrión del encuentro. La visita se produce en el marco de una serie de gestos de acercamiento entre los dos países tras un periodo de práctica congelación de relaciones diplomáticas. El detonante de la crisis fue la carta que Andrés Manuel López Obrador, antecesor y mentor de Sheinbaum, envió al rey Felipe VI, en la que le reclamaba que pidiera disculpas por los desmanes contra los pueblos indígenas cometidos durante la Conquista de América. De acuerdo con el Gobierno, el Monarca no contestó a la misiva y López Obrador se tomó la falta de respuesta como una ofensa. Sheinbaum heredó el agravio y se negó a invitar al Rey a su toma de posesión en 2024, lo que hizo que España no estuviera representada en la ceremonia.

Durante los últimos años los dos gobiernos han buscado la forma de superar un desencuentro que se consideraba absurdo, dada la intensidad de las relaciones personales, económicas y culturales entre España y el país hispanohablante más poblado del mundo. Las primeras muestras de acercamiento llegaron de la mano de la cultura, con la participación de España como país invitado de honor en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en 2024: o la concesión del premio Princesa de Asturias al Museo Nacional de Antropología de México en 2025.

Finalmente, el pasdo 16 de marzo, durante su visita a la exposición La mitad del mundo. La mujer en el México indígena, organizada por el Ministerio de Asuntos Exteriores español y la Secretaría de Cultura de México, el rey Felipe VI reconoció que “hubo mucho abuso” y “controversias éticas” en la colonización de América por parte de los conquistadores españoles. Se presentó como una conversación informal con el embajador mexicano en España, Quirino Ordaz, y otras autoridades, pero se trató de un gesto muy medido y previamente pactado. “Hay cosas que, cuando las estudiamos, las conocemos, dices: bueno, en nuestro criterio de hoy en día, con nuestros valores, pues obviamente no pueden hacernos sentir orgullosos, pero hay que conocerlo y en su justo contexto, no con excesivo presentismo moral, sino con un análisis objetivo y riguroso”, se escuchaba decir al Monarca en un vídeo difundido por la propia Casa Real.

En la inauguración de esa misma exposición, el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ya había dicho que en la colonización de América había habido “dolor e injusticia hacia los pueblos originarios”, pero el pleito era con el Rey, por lo que faltaba que este diese un paso. Tras la escena de la exposición se hizo pública la invitación que la presidenta mexicana había remitido más de un mes antes al Rey para que acuda al Mundial de fútbol de Norteamérica que se inaugura en México el próximo mes de junio.

La última visita de un presidente de México en activo a España fue en 2018, cuando Enrique Peña Nieto concluyó en Madrid su última gira de trabajo por Europa, y el último encuentro entre mandatarios fue en enero de 2019, cuando Pedro Sánchez visitó México y se reunió con López Obrador.

La visita de Sheinbaum marcará el relanzamiento de las relaciones entre los dos países, según fuentes diplomáticas. Además de la asistencia del Rey al mundial de futbol, aún por concretar, el ministro Albares tiene previsto visitar México en las próximas semanas. La gran cita pendiente es la XX Cumbre de la Comunidad Iberoamericana, que se celebra en Madrid los próximos 4 y 5 de noviembre y de la que el propio Felipe VI será anfitrión. La asistencia de la presidenta mexicana es muy importante para garantizar el éxito de la cumbre, reconocen las mismas fuentes.

El viaje de Sheinbaum a Barcelona brindará la oportunidad para que mantenga su primera entrevista con Pedro Sánchez desde que llegó a la Presidencia mexicana y compruebe sus afinidades con el presidente español y líder de la Internacional Socialista en un momento en el que la ultraderecha avanza en todo el mundo, incluida América Latina, con su victoria en Argentina y Chile y el horizonte electoral de 2026, que incluye Perú, Colombia y Brasil. La primera reunión de denominada Global Progressive Mobilisation, que se celebra los días 17 y 18 en la Fira de la capital catalana, se presenta como “una alternativa necesaria a las fuerzas conservadoras y de extrema derecha” y “tiene como objetivo hacer que las soluciones progresistas sean visibles y creíbles, demostrando que son la clave para la prosperidad de la humanidad”.

A la cita está previsto que acudan, entre otros, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva; el colombiano Gustavo Petro; el sudafricano Cyril Ramaphosa; el uruguayo, Yamandú Orsi (Uruguay) o Gustavo Petro (Colombia). También se espera la presencia del presidente del Consejo Europeo, António Costa, la vicepresidenta de la Comisión Europea, la Teresa Ribera, el viceprimer ministro del Reino Unido, David Lammy; la primera ministra de Lituania, Inga Ruginiené; la premio Nobel filipina Maria Ressa o Rahul Gandhi, líder de la oposición en India. En total, habrá 116 ponentes de 40 países, incluyendo políticos, sindicalistas, activistas y académicos. El Palacio de Pedralbes albergará el día 17 la cumbre España-Brasil, presidida por Lula y Sánchez. en activo y retirados, activistas y académicos.

La guerra lanzada por EE UU e Israel contra Irán y sus consecuencias para todo Oriente Próximo marcarán los debates, pero también la crisis del multilateralismo o la revitalización de la ONU, al frente de la cual España quiere poner a una mujer latinoamericana como sucesora del secretario general António Guterres.

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