Donovan Carrillo, un sueño tallado en hielo
El patinador mexicano debuta en sus segundos Juegos Olímpicos de Invierno, una proeza para el país. Compite este 10 y 13 de febrero en Italia


El lugar común dice que Donovan Carrillo es un Quijote: un deportista contra la lógica, contra la comodidad. Carrillo, de 26 años, empezó su historia en un centro comercial patinando en una pista de hielo que estaba a años luz de la tecnología de la élite de Europa o Asia. Quería ser una de esas estrellas del patinaje artístico que dejan pasmados a todos con sus piruetas que rozan lo imposible. Ese sueño lo veía imposible desde su natal Zapopan (Jalisco) y aún más complicado cuando se mudó a León (Guanajuato) porque no había un centro de alto rendimiento para deportes de invierno ni patines de clase mundial.
Si alguien le dijese a la versión adolescente de Donovan Carrillo que está por competir en sus segundos Juegos Olímpicos le dibujaría una sonrisa eterna. No es para menos para un joven que renunció a una vida común por alcanzar lo extraordinario. La primera vez que consiguió un boleto a la mayor competencia del mundo invernal fue en Pekín, hace cuatro años. En medio de la vida pospandémica, Carrillo compitió y maravilló. No ganó una medalla, tampoco fue el mejor valorado por los jueces. Su triunfo radicó en ser el único latinoamericano en la prueba, el único de su región que logró meterse a la final de patinaje artístico masculino. Terminó en el lugar 22, visto por los críticos de sillón como un fracaso, visto por los que siguieron su historia como un mérito.

México está lejos de ser una potencia deportiva, pese a tener 133,4 millones de habitantes, de acuerdo con las estadísticas del INEGI. En los deportes que no implican nieve o hielo, el país ha cosechado en toda su historia 78 medallas, una cifra que consigue y duplica China en cada edición. En los Juegos de Invierno nunca se ha ganado una medalla en las 11 ediciones a las que ha mandado una delegación. Este año, en la edición Milán Cortina, en Italia, habrá cinco deportistas: Sarah Schleper, Allan Corona, Regina Martínez, Lasse Gaxiola y Carrillo. “Son atletas que han superado procesos largos de clasificación, entrenamientos fuera del país y muchos casos en condiciones adversas que exigen sacrificios personales y familiares”, opinó Rommel Pacheco, máximo responsable del deporte mexicano.
El fuego interno de Carrillo ha enamorado a su país desde sus 16 años. La canción Hasta que te conocí de Juan Gabriel lo puso en el mapa de la viralidad de internet. El mexicano compitió en 2016 con esa melodía durante Grand Prix Figure Skating un par de meses después del fallecimiento del Divo de Juárez. Los armoniosos movimientos y su hechizante carisma se ganaron un sitio en la memoria colectiva de los mexicanos. Su nombre empezó a ganar seguidores, hoy le sigue medio millón de personas en su Instagram, y fue un imán para sus patrocinadores. Su primer momento de fama trajo consigo una serie de comentarios que abrían el melón de ese México machista y homófobo, pese a que Carrillo le resta importancia a hablar de sus preferencias sexuales. “Les pido a todos que sean más abiertos y que no se cierren a comentarios como los que inculcan algunos padres de que el ballet es para las niñas y el fútbol para los niños”, contó hace una década a este diario. Hoy sigue defendiendo su mensaje.

El encanto de Carrillo llegó, en aquellos primeros Juegos Olímpicos, a The New York Times, quien destacó ese toque latino que le hizo hueco entre lo mejor de lo mejor del patinaje artístico. “El tener la oportunidad de competir codo a codo entre los mejores patinadores del mundo es algo es muy único. Le hemos sacado provecho porque el tener la convivencia de saber qué es lo que comen, cómo calientan, de saber hasta los secretos que hay en la preparación de un deportista puede ayudarnos para complementarnos para mejorar nuestro rendimiento”, dijo hace cuatro años tras regresar de su Disneylandia olímpica.
“Voy con la expectativa de hacer mi mejor papel posible, el resultado solo será una consecuencia de todo lo que he trabajado con mi equipo. Vamos a enfrentarlo con la mejor cara posible. De hacer lo más que se pueda”, contó el patinador a inicios de año cuando junto a Sarah Schleper fue abanderado durante una ceremonia con la presidenta Claudia Sheinbaum. “Como deportista de esta edición, en donde te recibe tu presidente, te abandera tu presidenta, marca la carrera de todos, nos motiva para conseguir el resultado que México se merece”, agregó. La primera competencia, el programa corto, será el 10 de febrero (11.30 hora de México); la segunda será el 13 de febrero (12.00 hora de México).

El patinador se entrenó en Toronto. Tiene programada la canción Hip Hip Chin Chin de Club des Belugas para su programa corto, donde aprovechará los ritmos para probar su velocidad y agilidad. En el programa libre tendrá una pista sonora compuesta por Trouble, Jailhouse Rock y A Little Less Conversation de Elvis Presley, figura en la que Carrillo se refleja no solo por el copete de su cabello, sino por la conexión con la gente. “La forma en que la gente reaccionaba a sus actuaciones, es algo que diría, quizás no en la misma medida, pero creo que mi equipo y yo logramos despertar la atención del público de forma similar”, contó a Olympics. La canción que le hará emocionarse mucho será My Way de Frank Sinatra porque durante años fue una petición de su abuela materna. Donovan Carrillo sabe lo que es caerse sobre la pista helada, equivocarse y fallar, lo que no sabe es cuál es el techo de su talento. El niño del centro comercial ahora ya está acostumbrado a escuchar sus cuchillas de los patines sobre el hielo de los profesionales.
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