_
_
_
_

“El apoyo de López Obrador a Pedro Castillo es total”: así fue la reunión del presidente de México con el abogado del exlíder peruano

Guido Croxatto, representante legal del expresidente peruano, detalla a EL PAÍS la conversación que tuvo con el mandatario sobre el proceso legal en Perú y la estrategia para sumar apoyos en el extranjero

El abogado argentino de Pedro Castillo, Guido Croxatto, en Ciudad de México, este lunes.
El abogado argentino de Pedro Castillo, Guido Croxatto, en Ciudad de México, este lunes.Iñaki Malvido
Elías Camhaji

Guido Croxatto, el abogado del expresidente peruano Pedro Castillo, ha realizado una visita relámpago México, pero con el tiempo suficiente para reunirse con el presidente, Andrés Manuel López Obrador y el canciller, Marcelo Ebrard y refrendar el apoyo del Gobierno mexicano a la causa de su representado, depuesto el 7 de diciembre pasado tras ser acusado de encabezar un golpe de Estado. “El apoyo de López Obrador es total”, afirma el litigante argentino. “Lo apoyó desde el primer momento y eso no terminó con la destitución, y yo creo que esos son los compromisos que valen, los que no claudican”, señala Croxatto, mientras se toma un respiro en un restaurante en el centro de la capital. Hace menos de dos semanas tuvo otro encuentro con el mandatario de Colombia, Gustavo Petro, que también ha sido vocal en su respaldo a Castillo, en Bogotá. “Petro y López Obrador son un faro de luz en América Latina, tienen un liderazgo y una claridad que otros líderes no”, zanja.

Croxatto llegó por la mañana desde Argentina al Aeropuerto Internacional de Ciudad de México y fue recibido por Pablo Monroy, el embajador mexicano que dos semanas después del arresto de Castillo fue declarado persona non grata y obligado a abandonar el país andino. Se puso un traje y una corbata azul marino y se reunió primero con Ebrard en la sede de la Secretaría de Relaciones Exteriores cerca de las diez de la mañana. El abogado regaló el mismo libro al canciller y al presidente, Historia de la nación latinoamericana del historiador argentino Jorge Abelardo Ramos, nombrado embajador en México en 1989. A López Obrador le dio también El Sexto del escritor peruano José María Arguedas, una novela que relata el paso del autor en una cárcel peruana durante la dictadura de Óscar R. Benavidez. “Les regalé esos libros porque están peleando por la Patria grande y porque México está recuperando su impronta de política exterior”, comenta.

“Yo vine acá porque López Obrador es un presidente que habla claro, que no ahorra palabras, que no tiene miedo de decir lo que piensa y eso en política es muy importante”, afirma Croxatto. “Dina Boluarte se queja de que los líderes de América Latina cometen injerencia en los asuntos internos de Perú, pero los líderes políticos están obligados a no guardar silencio ante las violaciones a los derechos humanos”, dice. Tras la destitución de Castillo, afloraron las fricciones diplomáticas entre ambos países. Perú retiró a su embajador en México hace poco más de un mes. Tras Colombia, el viaje a México es la segunda parada de una gira diplomática para sumar apoyos para Castillo.

Croxatto con López Obrador, este lunes en Palacio Nacional (Ciudad de México).
Croxatto con López Obrador, este lunes en Palacio Nacional (Ciudad de México).Presidencia de México (EFE/Presidencia de México)

A su llegada al Palacio Nacional conversó con Jesús Ramírez Cuevas, el portavoz de la Presidencia, sobre un cuadro de José María Morelos, una de las figuras del movimiento de Independencia en México, que está en una de las esquinas de la oficina de López Obrador. A las 11.30 empezó la reunión con el presidente. “Hablamos mucho de temas jurídicos y técnicos. Al igual que Petro, al presidente de México le interesó mucho interiorizarse sobre los aspectos procesales de la detención de Castillo, sobre la injusticia de su destitución”, comenta. “La palabra que más se repitió fue justicia, López Obrador cree que esta es una causa justa y de eso fue de lo que hablamos”, agrega.

― ¿Por qué le interesaba tanto el tema procesal?

― Porque es el que puede dirimir cómo se va a resolver esto a futuro. Si Castillo está mal destituido, sigue siendo el presidente de Perú y hay que volver a reponerlo y, en todo caso, hacer un proceso conforme a la ley. Y eso va a abrir una situación política novedosa en el Perú.

“López Obrador tiene muy claro cuáles son los argumentos políticos y cuáles, los jurídicos”. Croxatto dice que mientras él hablaba, el presidente mexicano apuntaba ideas y daba directrices para afinar la estrategia a favor de Castillo. “Nos dividíamos la tarea, a mí me tocaba la parte jurídica y él fue muy lúcido en la parte política”, cuenta. “Él propone acciones y pretende que esas acciones tengan el apoyo de toda la comunidad internacional al máximo nivel posible”, agrega.

El abogado adelanta que planea varias acciones en el extranjero para la estrategia de defensa. Por ejemplo, está por presentar una medida cautelar ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos porque “se le vulnera sistemáticamente el acceso a sus abogados extranjeros”. También habla de visitar foros internacionales y Naciones Unidas llegado el caso o de establecer una misión internacional para documentar posibles abusos de la crisis política, “con referentes como [José Luis Rodríguez] Zapatero, por ejemplo” y organizaciones como Amnistía Internacional. “Contar con el apoyo de López Obrador a nivel internacional es importantísimo”, resume.

La carta que ha hecho llegar Castillo a López Obrador.
La carta que ha hecho llegar Castillo a López Obrador.

Este mes, la justicia peruana dictó medidas cautelares contra Castillo: 36 meses de cárcel por encabezar una organización criminal y 18 meses tras las rejas por el delito de rebelión. El expresidente fue depuesto hace tres meses después de intentar disolver el Congreso y declarar un Gobierno de excepción, en lo que sus críticos describen como un “autogolpe”.

López Obrador también quería saber cómo se encontraba Castillo en la cárcel. “Está fuerte, pero recibe cierto trato hostil”, asegura Croxatto. El presidente mexicano estaba interesado, además, en la esposa y los hijos de Castillo, asilados en México desde finales del año pasado. El abogado habló de sí mismo con el presidente, le contó que su hijo le había escrito una carta y que sus padres se identificaban más con la derecha argentina. “Para mí es un honor increíble escribirle esta carta y espero que le caiga bien mi padre”, se lee en la misiva de Constantino, de 11 años. Después le dio el manuscrito de Castillo, en el que le agradece desde la cárcel el apoyo que ha recibido. “Nuestro trabajo era que esa carta llegara a las manos que tenía que llegar”, comenta. Croxatto admite que no sabía que López Obrador iba a hacerla pública: “Era una carta para el presidente y la decisión de divulgarla es suya”. No hubo respuesta por escrito, según el abogado.

Gustavo Petro, presidente de Colombia, reunido con Croxatto, el pasado 16 de marzo en Bogotá.
Gustavo Petro, presidente de Colombia, reunido con Croxatto, el pasado 16 de marzo en Bogotá.Cortesía (Presidencia de Colombia)

Croxatto dice que López Obrador empatiza con la causa de Castillo porque ve paralelismos en su trayectoria política. Fue otro de los temas que trataron en la conversación de alrededor de una hora. El presidente mexicano tiene fresco en la memoria la batalla por el desafuero, en un recuerdo codificado como un intento de sus rivales por quererlo sacar de la carrera presidencial de 2006 “a la mala”. Y también del plantón que encabezó en Reforma después de acusar fraude en esa votación, su primer intento por hacerse de la presidencia. Lo equipara, por ejemplo, con las rondas campesinas que llevaron a cabo los campesinos peruanos tras los intentos de la derechista Keiko Fujimori de impugnar los comicios presidenciales en los que ganó Castillo. “Creo que por eso le tiene cariño”.

“¿Qué necesitas? ¿Qué te serviría que hiciéramos?”, le preguntó López Obrador al final de la reunión. Croxatto dice que se sentía apenado de pedirle algo, pero que al final le comentó que Petro se había tomado una foto con él y la había subido a su Twitter. “Bueno, entonces saquémonos una foto, ¿no?”, le dijo el presidente. “Me reuní con Guido Croxatto, abogado de Pedro Castillo, el presidente que fue destituido de manera ilegal y está injustamente en prisión, padeciendo por el clasismo y el racismo que impera, tristemente, en Perú”, se lee en el mensaje que colgó el mandatario en sus redes sociales. Se abrazaron y se despidieron.

Croxatto tiene prevista una visita con legisladores este martes y salir horas más tarde rumbo a Roma, donde participará en un foro convocado por El Vaticano y buscará una reunión con el Papa. Es el principio de una gira que lo llevará por Alemania, Italia y Bélgica para verse con eurodiputados, políticos, académicos y miembros de la comunidad peruana en Europa.

Suscríbase aquí a la newsletter de EL PAÍS México y reciba todas las claves informativas de la actualidad de este país

Regístrate gratis para seguir leyendo

Si tienes cuenta en EL PAÍS, puedes utilizarla para identificarte
_

Sobre la firma

Elías Camhaji
Es reportero en México de EL PAÍS. Se especializa en reportajes en profundidad sobre temas sociales, política internacional y periodismo de investigación. Es licenciado en Ciencia Política y Relaciones Internacionales por el Instituto Tecnológico Autónomo de México y es máster por la Escuela de Periodismo UAM-EL PAÍS.

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_