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La nueva aerolínea Mexicana despegará desde el AIFA con cuatro aviones operados por el Ejército

Rogelio Jiménez, subsecretario de Transporte, reconoce que la recuperación de la categoría 1 de seguridad aérea, perdida en mayo de 2021, demorará un par de meses más

Mexicana AIFA
Pasajeros frente a un mostrador de Mexicana de Aviación en el Aeropuerto de Ciudad de México, en 2010.Marco Ugarte (ASSOCIATED PRESS)
Karina Suárez

El Gobierno de Andrés Manuel López Obrador alista el despegue de la aerolínea del Ejército bajo la marca Mexicana. Aunque la Administración federal aún no abona los 816 millones de pesos que prometió al sindicato para hacerse del nombre de la extinta aerolínea y de los activos que aún resguardan, Rogelio Jiménez Pons, subsecretario de Transporte, asegura a EL PAÍS que el Estado ya se encuentra en ese proceso. Además de adquirir el nombre Mexicana, el Gobierno adquirirá un conjunto de bienes que eran parte de la compañía: dos simuladores de vuelo, un centro de adiestramiento, un piso en Ciudad de México y un edificio en Guadalajara, en el Estado de Jalisco. La aerolínea tiene previsto alzar vuelo en diciembre de 2023 y tendrá como centro de operaciones el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), también gestionado por las Fuerzas Armadas. El despegue de la nueva Mexicana comenzará con cuatro a cinco aviones rentados por el Gobierno hasta alcanzar una flota de unas 10 aeronaves.

Mexicana de Aviación fue durante años la aerolínea más grande de América Latina, pero tras casi 90 años de operación aterrizó de golpe por el batacazo económico en agosto de 2010 y cayó en quiebra en medio de una crisis financiera, dejando en la calle a más de 7.000 empleados. Los extrabajadores han demorado más de década en conseguir un acuerdo que compense la desaparición de la aerolínea. Tras años de espera, los pilotos y sobrecargos de la aerolínea están a punto de conseguir un acuerdo para resarcir parte del daño económico que les produjo la abrupta bancarrota de la aerolínea.

El tablero aeronáutico en México cambiará en los próximos meses. Mientras jugadores privados se han retirado lastrados por deudas millonarias como Interjet y, recientemente, Aeromar, el Ejército prevé un despegue con su propia aerolínea y la administración de un puñado de aeropuertos a finales de este año. “El Ejército va a entrar a cubrir su parte del mercado aéreo, ahorita está creciendo mucho el mercado en México, pues los mercados que más a nivel mundial va a crecer más y como es del Estado, entonces va a llegar a reforzar las partes de lo que necesitamos. El Ejército tiene que entrar en la actividad porque tenemos que utilizar ese potencial que tiene, que representan más de 300.000 personas”, explica el funcionario federal.

Asignatura pendiente: la categoría 1 de seguridad

La recuperación de la máxima categoría de seguridad aérea para México es una de las prioridades de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT). Jiménez Pons, hace un balance a casi dos años de haber reprobado la evaluación en seguridad aérea de Estados Unidos y asegura que el Gobierno Federal está cada vez más cerca de subsanar la treintena de observaciones que en mayo de 2021 hicieron las autoridades aeronáuticas internacionales y que derivó en la degradación al nivel 2 del país. “Hubo un retraso, indudablemente, derivado de unas malas decisiones, eso ahí está a la vista y el cambio que se generó vino a cambiar toda esa situación, a hacer un ritmo de trabajo mucho más intenso, se abrió mucho el equipo, cambió mucha gente, gente con mucho mayor capacidad de interlocución”, detalla.

“Los problemas son los mismos. El primer problema es legal, hasta que no se tenga la ley y los reglamentos, prácticamente ya están, pero necesitamos que pasen en comisiones (legislativas), ya está todo listo para que pase esa ley. Todos estamos de acuerdo con que tenemos que recuperar la categoría 1″, confía. Entre los cambios normativos figuran asuntos en medicina de transporte, sanciones de accidentes y manuales. El subsecretario califica como crucial los recientes viajes entre México y Estados Unidos para tratar directamente el tema de la calificación, sin intermediarios.

“Ahora se tiene que hacer toda una revisión, viene la Administración Federal de Aviación en Estados Unidos (FAA, por sus siglas en inglés), si ya se resolvió todo esto se pide la auditoría. En teoría, la auditoría se solicita la primera quincena de marzo y contamos cuarenta y tantos días a partir de eso y te dan la resolución, por eso digo para abril o para mayo, por eso sí, se van a cumplir los dos años”, explica Jiménez Pons sobre el proceso.

El funcionario federal confía en conseguir el visto bueno de las autoridades aeronáuticas y con ello, finalmente, las aerolíneas mexicanas ya podrán expandir sus vuelos hacia el mercado estadounidense, una posibilidad que desde mayo de 2021 está cerrada debido a la degradación. En este momento, reconoce, hay una petición de abrir de cinco a seis rutas nuevas hacia EEUU en espera de que recuperar la categoría 1 para que puedan arrancar. “México sí tiene una posición privilegiada con el resto del mundo y nos iría mejor al subir de categoría”, añade. Jiménez Pons, no obstante, tampoco descarta que en esta ruta existan turbulencias e incluso, que el país repruebe la próxima auditoría: “Sí nos pueden reprobar y en ese caso serían otros tres meses”, admite.

La calificación 2 en la que se encuentra atrapada México, desde hace meses, significa que las leyes o reglamentos del país carecen de los requisitos para supervisar las normas mínimas de seguridad internacional de las compañías aéreas mexicanas o que la autoridad de aviación civil, en este caso la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) carece de experiencia técnica, personal capacitado y procedimientos de inspección o resolución de problemas de seguridad. La última vez que México perdió la categoría 1, en 2010. En ese entonces, el Gobierno tardó cuatro meses en volver al máximo nivel de seguridad aérea.

Implementar el cabotaje en México, pero con candados

En tercera línea de discusión, se encuentra la polémica iniciativa que en diciembre pasado envió el presidente López Obrador para abrir las rutas nacionales a aerolíneas extranjeras, una práctica conocida como cabotaje. Con la medida, el mandatario busca bajar los precios de los boletos, pero sobre todo reflotar el AIFA. Las aerolíneas mexicanas han denunciado que abrir las puertas a la competencia extranjera amenazaría su existencia.

Jiménez Pons indica que el debate con ambas partes está en curso y que se buscará implementar el cabotaje en México, pero con candados. “Va a ser específicamente para estimular ciertos destinos y en ciertas condiciones. El primer candado es que tienes al consejo de seguridad diciendo sí entra o no entra y tienes que justificar que se está desarrollando y que los destinos a los que se está entrando tengan una justificación socioeconómica, política y social”, explica.

El funcionario especifica que las aerolíneas extranjeras tendrán que presentar además un plan de negocios factible ante la AFAC, que tendrá la última palabra. “Necesitamos incentivar competencia y necesitamos incentivar ciertos destinos que no hay quien entré, por ejemplo, en Colima”, concluye.

Vuelos del AICM al AIFA
Uno de los vuelos de Aeromexico con los que se inauguró el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles.Rodrigo oropeza

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Sobre la firma

Karina Suárez
Es corresponsal de EL PAÍS en América, principalmente en temas de economía y sociedad. Antes trabajó en Grupo Reforma. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y Máster de periodismo de EL PAÍS.

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