Elecciones en México

Loca, lesbiana e inexperta: la violencia política que viven las mujeres que buscan un lugar en las elecciones de 2021

Cuatro precandidatas de diferentes partidos narran los episodios de amenazas, difamación e intimidación que han atravesado en su carrera política

Rosario Robles, Andrea Navarro, Karla Grijalva y Eréndira Jiménez, precandidatas a procesos electorales.
Rosario Robles, Andrea Navarro, Karla Grijalva y Eréndira Jiménez, precandidatas a procesos electorales.CORTESÍA

México vive este año los comicios más grandes de su historia. Unas 10.000 mujeres participarán como precandidatas en un proceso electoral marcado por la paridad de género. Todos los partidos han tenido que elegir por lo menos siete mujeres entre los 15 candidatos a los gobiernos estatales, además de armar listas paritarias para la Cámara de Diputados, los Congresos locales y las 1.900 alcaldías que se disputan. Sin embargo, el antecedente de violencia política marca el desafío que enfrentarán: más de un centenar de mujeres fueron agredidas en la última carrera electoral en 2018. Cuatro precandidatas de diferentes partidos relatan, en el Día Internacional de la Mujer, la violencia que atraviesan cada día de cara al próximo junio.

Mujer y sin experiencia, contra cinco hombres

Rosario Robles, candidata a la gubernatura de Sonora por Fuerza por México.
Rosario Robles, candidata a la gubernatura de Sonora por Fuerza por México.CORTESÍA

Su nombre, Rosario Robles Robles, no le ayuda a hacer campaña. La candidata a gobernadora de Sonora, de 60 años, ríe cuando se le pregunta cómo evitar la mala propaganda de llamarse igual que la exsecretaria presa por corrupción. “Es mi nombre, no lo puedo evitar”, dice divertida la mujer. Académica, madre de dos hijas y feminista, Robles no había participado en política antes de que Fuerza por México, un partido creado el pasado octubre, le ofreciera la candidatura. “Mi primera reacción fue negarme, pero queríamos la paridad y del otro lado había cinco hombres”, cuenta.

Su falta de experiencia es lo que más le han criticado, a veces con dureza. “La mayoría pregunta por qué si soy una mujer sin experiencia he decidido ser candidata”, cuenta. En los 15 días que pasaron desde que aceptó la precandidatura he tenido que enfrentar comentarios y publicaciones en redes sociales que buscan denostar su campaña. “Violencia simbólica”, señala sobre una encuesta en la que todos los contrincantes están representados por un emoji y el de ella es una carita llorando.

Robles no tiene experiencia en cargos públicos, pero ha dedicado parte de su carrera a estudiar y enseñar en la Universidad Estatal de Sonora la brecha salarial y la falta de participación de las mujeres en la economía. “Sé que es atípico lo mío, pero la Constitución dice que cualquier ciudadano puede ser elegido”, agrega. El Estado por el que compite es uno de los únicos dos actualmente gobernado por una mujer. Perder no le preocupa, tiene pensado regresar a las aulas si eso pasa. Igual habrá ganado un espacio más a las mujeres, asegura.

La primera candidata trans en las filas del PAN

Karla Grijalva, candidata a diputada federal por el PAN.
Karla Grijalva, candidata a diputada federal por el PAN.CORTESÍA

Karla Grijalva ha marcado un hito en la historia de su partido. A los 35 años se ha convertido en la primera mujer trans en aspirar a una candidatura por el Partido Acción Nacional (PAN). “Aún no me lo creo”, dice entre risas. Comenzó a militar cuando tenía 16 años y hasta hace unas semanas se dedicaba a atender una estética para mujeres. Gracias a que la ley electoral fuerza a los partidos a sumar representante de las minorías, su formación le ofreció ser candidata a diputada federal por Veracruz. “No pensaba aceptar, pero me di la oportunidad de probar que las mujeres trans podemos. No va a ser solo Karla, después va a venir otra y otra”.

Grijalva, hija única de una ama de casa de la ciudad de Veracruz, vivió la transformación dentro de la formación. Su paso y candidatura suenan a oxímoron dentro de uno de los partidos más conservadores de México. “Para mí no lo es”, rebate. La estilista asegura haber vivido una sola situación incómoda dentro de la formación. Durante una asamblea local hace unos años un grupo quiso impedir que votara por “tener doble identidad”. Desde entonces se ha sentido arropada por sus propios compañeros.

Puertas afuera reconoce que ha tenido que aguantar apodos, indirectas y adjetivos descalificativos. “¿Violencia verbal? Todas las hemos sufrido”. Prefiere quedarse, sin embargo, con la idea de que su candidatura es “un parteaguas”. No es la primera vez que Grijalva marca un antes y un después. En enero del año pasado, fue la primera persona trans en su ciudad en cambiar la identidad sexual en su acta de nacimiento. Lo pudo hacer luego de una disputa de seis meses en los tribunales. Esa lucha será su prioridad si llega al Congreso. “Quiero reformar la ley de identidad de género”. Y si no llega, asegura, la brecha que ya abrió le deja suficientes motivos para celebrar.

“El ser mujer no necesariamente lleva una actuación de sororidad por el género”

Eréndira Jiménez, candidata a la gubernatura de Tlaxcala por el partido Movimiento Ciudadano.
Eréndira Jiménez, candidata a la gubernatura de Tlaxcala por el partido Movimiento Ciudadano.CORTESÍA

Madre de familia y viuda desde hace varios años, Eréndira Jiménez Montiel se declara una mujer sensible, emotiva y comprometida con sus ideales, pero sin declararse militante de ningún partido. Cuando Movimiento Ciudadano le ofreció la oportunidad de presentarse como candidata al Gobierno de Tlaxcala, no lo dudó. Era una puerta para continuar el activismo que empezó como defensora de derechos humanos y representante de una asociación civil en defensa del colectivo LGTBI. Empezó su carrera como odontóloga, y no fue hasta que empezó a trabajar en la Secretaría de Salud que decidió especializarse en Administración Pública. “Todo el tiempo fui activista, pero pasó mucho tiempo de caminar para poder estar aquí”, reconoce.

Durante el proceso, fue víctima de violencia política como muchas de sus compañeras. “Aunque una lo reconoce tarde, porque en el momento no era habitual identificar que una actitud hacia ti era violencia”, admite. Entre algunos de los episodios de los que fue testigo, destaca todas las veces que se ha preferido a hombres antes que mujeres para las postulaciones o cuando silencian la opinión de trabajadoras. “Se limita tu participación y te dicen ‘no ahorita’ u otras cosas”, asegura. Para Montiel, esta violencia es una “respuesta del sistema patriarcal”, ya que los varones sienten las mujeres les quita “lo que les correspondía, como si ellos fueran los únicos”.

Ahora, Tlaxcala se presenta con una mayoría de mujeres precandidatas y las probabilidades apuntan a que este Estado tendrá una gobernadora por primera vez en 30 años. “Nosotras observamos, actuamos y resolvemos de una manera diferente”, asegura Montiel, quien cree que este año ella y sus compañeras tienen una oportunidad de transformar Tlaxcala. Sin embargo, que casi todas las candidaturas tengan nombre de mujer no significa una victoria absoluta para el feminismo. “El ser mujer no necesariamente lleva una actuación de sororidad por el género, las hay que se mimetizan en este sistema. Tenemos que reconocer a la otra e impulsarnos entre nosotras”, puntualiza.

Representar al feminismo en Morena con la sombra del ‘caso Salgado Macedonio’

Andrea Navarro, precandidata a una diputación de Nayarit, por el partido de Morena.
Andrea Navarro, precandidata a una diputación de Nayarit, por el partido de Morena. CORTESÍA

Con 30 años, Andrea Navarro fue víctima de amenazas, escrache e intimidación cuando decidió no ser parte de una trama de corrupción en Nayarit. Esta joven, que lleva 11 años haciendo activismo por la fiscalización en su Estado, trabajaba como delegada regional de la Secretaría de Bienestar en esa entidad cuando se le encargó que desviara unos fondos públicos. “Me pidieron que hiciera un desvío de recursos y los regresara en efectivo. Yo dije que no me prestaría, porque creo que la corrupción es el cáncer de nuestro país”, recuerda la ahora precandidata a diputada federal por Morena.

Desde ese momento, su compañero la amenazó hasta que finalmente la echaron. “Me decía que donde me encuentre me iba a putear y que los hombres armados de la oficina podían descuartizarme”, narra. Se lo contó a su delegado, el actual secretario del Bienestar en Nayarit, Manuel Peraza, quien se presentó como precandidato a gobernador en Nayarit y perdió en la encuesta. “Me dijo que no molestara a mi compañero”, sentencia Navarro. “Empezaron a usurpar mis funciones, a firmar por mí, y un día había un hombre en mi mesa haciendo mi trabajo sin que nadie me hubiera avisado. Poco después me dieron de baja”, asegura.

Desde las redes sociales, sus compañeros emprendieron una campaña de acoso cuando abandonó la oficina. “Me hicieron videos difamándome, diciéndome loca, me llamaban lesbiana y publicaban notas para hacerme sentir mal”, enumera Navarro. Ahora, desde su campaña por Morena, busca representar a las mujeres con una visión feminista, tan necesaria en un Estado en alerta de género constante por los feminicidios. Aun así, su partido está bajo los focos mediáticos por la candidatura a gobernador de Félix Salgado Macedonio en Guerrero, un político con dos denuncias de violación a sus espaldas y otra por abuso sexual. “Yo no lo veo cabal que se den este tipo de candidaturas. Él no debería de estar en la encuesta”, añade Navarro, quien reconoce que de salir elegido su partido quedaría dañado.

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