El ‘caso Salgado Macedonio’ abre un frente en Morena ante las elecciones de junio

López Obrador responde a las acusaciones de violación contra el aspirante de Guerrero con ataques a sus adversarios

Félix Salgado Macedonio en Chilpancingo (Guerrero) el pasado enero. DASSAEV TÉLLEZ ADAME/CUARTOSCURO.COM
Félix Salgado Macedonio en Chilpancingo (Guerrero) el pasado enero. DASSAEV TÉLLEZ ADAME/CUARTOSCURO.COMDassaev Téllez / Dassaev Téllez

De un lado, la defensa incondicional del precandidato por parte de Andrés Manuel López Obrador. Del otro, un clamor de la sociedad en su contra, malestar en el Gobierno y en Morena, la formación que lo sostiene, donde se han dado algunos cuestionamientos públicos, como el de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, o en todo caso se respira un elocuente silencio. La candidatura para gobernador del Estado de Guerrero de Félix Salgado Macedonio, un veterano político que creció con el presidente mexicano en el Partido de la Revolución Democrática (PRD), va camino de convertirse en una grave crisis interna en el partido del Gobierno. Salgado Macedonio es sospechoso de al menos dos violaciones y otros abusos sexuales y ha sido denunciado por tres mujeres en un país donde se registran 3.000 asesinatos machistas al año. Sin embargo, ha recibido un respaldo sin matices de López Obrador, que está cada vez más solo en esa defensa.

El mandatario ha recurrido hasta ahora a la estrategia habitual, que consiste en convertir los señalamientos que repercuten en el Gobierno o en su partido en un pretexto para cargar contra sus adversarios, la prensa y reafirmar su proyecto político. En esta ocasión, la gravedad del escándalo corre el riesgo de que esa táctica se vuelva como un bumerán. López Obrador ha rechazado apartar a Salgado y en sus últimas declaraciones sobre el caso calificó las críticas contra el precandidato de “campaña de linchamiento”.

“Cuando yo hago un señalamiento es porque tengo las pruebas, nunca una calumnia. Nada de la máxima de la mafia o del hampa del periodismo de que ‘la calumnia cuando no mancha, tizna’. No, no”, afirmó el presidente en la conferencia de prensa del viernes, en la que defendió que la decisión le corresponde a los votantes. “A ver, hay que preguntarle al pueblo de Guerrero, a las mujeres y a los hombres de Guerrero. Los que antes pensaban que el pueblo no existía se quedaron en el almanaque, no entendieron que ya hay un cambio y que el pueblo es ahora el actor principal de la vida pública de México, no es un convidado de piedra, ya no funciona, no sirve lo del llamado círculo rojo”, agregó.

Las violaciones denunciadas se remontan a 1998 y a 2017. Hay otro caso que está en manos de la Comisión de Honestidad y Justicia de Morena, una suerte de comité de garantías interno. Esa investigación permite ahora a los dirigentes de Morena evitar tomar abiertamente postura sobre el caso mientras se resuelve el expediente. El presidente nacional del partido, Mario Delgado, se ha escudado precisamente en ese argumento para evadir las acusaciones. “Hay un procedimiento que se está llevando a cabo que nosotros vamos a acatar. Vamos a respetar su resolución, lo informaremos en su momento”, manifestó durante una visita a Oaxaca, según recogió la prensa.

Las elecciones que renovarán la Cámara de Diputados y a los gobernadores de 15 de las 32 entidades federativas se celebran el 6 de junio y la campaña electoral comienza en abril, pero las actividades de propaganda para la votación del gobernador del Estado de Guerrero empiezan a principios de marzo. Es decir, el pulso para apartar a Salgado Macedonio está a punto de entrar en la recta final y aunque la formación ya lo ha ratificado aún queda pendiente la investigación interna. A eso se añade también el clima de molestia del mandatario con el adversario del precandidato dentro de Morena, Pablo Amílcar Sandoval, quien también aspiraba al Gobierno de Guerrero y finalmente hace semanas renunció a impugnar a su contrincante.

A pesar de la posición de López Obrador, el rechazo hacia el aspirante ha llegado hasta su gabinete. La secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, quien sustituyó al mandatario en las conferencias de prensa matutinas durante su baja por covid-19, lo manifestó claramente esta semana, aunque no mencionó el nombre del político. Dijo que “el respeto irrestricto del derecho de las mujeres a vivir sin violencia es condición necesaria para un representante popular” y recordó que “es responsabilidad de cada partido demostrar que sus candidatos están a la altura de las circunstancias y proceder de acuerdo con las leyes”.

La senadora de Morena Martha Lucía Micher, presidenta de la Comisión parlamentaria para la Igualdad de Género, envió el jueves una carta a la dirección del partido en la que reclama una mayor ejemplaridad de los mecanismos de selección: “En estos momentos de recrudecimiento de la violencia contra las mujeres a lo largo y ancho del país, resulta indispensable que como instituto político se revise a fondo el proceso de selección de candidatas y candidatos, para evitar que sobre las y los candidatos pese cualquier atisbo de duda o de cuestionamiento sobre su conducta”. “El testimonio de mujeres víctimas de violencia sexual resultan ser la base para la intervención de las instituciones. No se puede descalificar a priori su veracidad, pues su palabra es el principio de la actuación justa”, señala el escrito. También la diputada de Morena Lorena Villavicencio contradijo la tesis del mandatario: “No estamos en contra de un personaje por un asunto partidario como dice el presidente. Queremos acabar con este clima de impunidad permanente, que se aplique la justicia y se repare el daño a las víctimas”, afirmó en un coloquio sobre el caso organizado por EL PAÍS.


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