“Regulamos las redes sociales para que los dueños de Facebook o Twitter no controlen lo que podemos decir”

El líder de Morena en el Senado anuncia en una entrevista que la regulación de las plataformas estará lista en tres meses y descarta “por el momento” nuevos impuestos para las tecnológicas

Ricardo Monreal en el edificio del Senado en Ciudad de México, el pasado 29 de septiembre.
Ricardo Monreal en el edificio del Senado en Ciudad de México, el pasado 29 de septiembre.HENRY ROMERO (Reuters)

En la sala de espera, antes de entrar al despacho de Ricardo Monreal (Zacatecas, 60 años), hay una mesa con un puñado de revistas Forbes sobre la mesa. La última edición está dedicada a los personajes a seguir en 2021 y, por supuesto, en la portada de la misma, entre los actores que marcarán “el destino del país”, aparece el rostro de Monreal. Es el sutil mensaje antes de entrar al despacho del jefe político de Morena en el Senado y el hombre encargado de convertir en ley todos los deseos de Palacio Nacional. Es, también, la señal de que nada de lo que rodea a Monreal está abandonado a la improvisación. Menos aún con las elecciones de junio de 2021, donde se elegirán 15 gobernadores, a la vuelta de la esquina.

La última batalla que libra Monreal tiene que ver con las redes sociales. Después de que Twitter, Facebook y YouTube suspendieran las cuentas de Donald Trump tras los incidentes del Capitolio, el partido de Andrés Manuel López Obrador se ha propuesto meter en cintura a las redes sociales. El debate de regulación de las expresiones políticas en las plataformas tras la insurrección en el Congreso estadounidense encontró, paradójicamente, un nuevo campo de batalla en México. El Gobierno de López Obrador pretende dotar de más fuerza al Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), encargado de controlar la radio y televisión, para decidir lo que pueden o no hacer las redes. La nueva ley se aprobará antes de tres meses y “por ahora”, advierte el jefe de la bancada de Morena, no utilizará los impuestos como herramienta de negociación con las tecnológicas.

Se abre la puerta del despacho y Ricardo Monreal, con camisa rosa y pantalón oscuro, recibe a EL PAÍS en su despacho de la avenida Reforma con una botella de agua delante. En unos minutos presentará en redes sociales su libro número 26.

Pregunta. Anunció en Twitter su libro 21 razones para el 21 (editorial Miguel Ángel Porrúa) y uno de los comentarios que le hacen es el de un indignado que le reprocha que quiera censurar las redes mientras promociona en ellas su libro.

Respuesta. Lo que propongo no es para censurar, sino para proteger el derecho a la información y a la libre expresión. Considero que las redes utilizan insumos públicos como el espacio radioeléctrico o la fibra óptica de Internet y debemos garantizar que se respete el derecho a que digas lo que digas no te censuren.

P. ¿De benditas redes sociales a regulables redes sociales?

R. La regulación no es censura, no podemos dejar que una sola persona tenga la decisión de eliminarte.

P. ¿Y si esa persona es un juez?

R. Ni siquiera a un juez. Pero es que ahora ellos son los jueces. Yo lo que planteo es que sea un órgano constitucional el que decida si un contenido o una cuenta afecta la estabilidad social o hace llamados a la ilegalidad, pero que sea un órgano técnico el que decida y no los dueños de las redes.

P. ¿Qué idea tiene en la cabeza?

R. Ampliar facultades al Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), que es el órgano constitucional dedicado a eso.

P. ¿Cómo van las conversaciones con los dueños de las plataformas?

R. Amables, pero no nos vamos a detener. Facebook se mostró comprensivo y flexible y Twitter algo menos.

P. Para usted las redes sociales son una plataforma tecnológica, un medio de comunicación, un servicio público…

R. Son un medio de información y entretenimiento. Por eso las redes no son los dueños de derechos constitucionales como la libertad de expresión y comunicación.

P. ¿Lo que le pasó a Trump fue el detonador para este interés?

R. No, él fue un ejemplo, pero hay muchos casos más. Por eso llegó el tiempo de regularlas. Es tal el poder que tienen que son más poderosas que Trump. Se pensaba que él era el hombre más poderoso del mundo, pero no es así, los más poderosos del mundo son los dueños de Facebook y Twitter.

P. Trump llamó a tomar el Capitolio. Se trató de impedir que volviera a cometerse un delito...

R. No defiendo a Trump, pero me hubiera gustado que quien suspendiera su cuenta fuera un órgano constitucional y no el dueño de Twitter o Facebook. Mire, si las redes llaman a actos ilegales o comisiones de delitos es el Estado quien soluciona. Las redes se quedan en el llamado, pero al final es el Estado quien resuelve y debe recuperar capacidades.

P. ¿Teme que puedan suspender las cuentas de López Obrador?

R. No lo sé, pero son capaces de todo y no debe ser un órgano privado el que te limite o coarte libertad de expresión.

P. Cuando anunció la iniciativa, en redes sociales, habló de los impuestos que pagan estas plataformas. ¿Era una amenaza? ¿El tema está en la mesa?

R. Son tres campos de actuación en lo legal: el marco fiscal y la regulación tributaria, el impacto social y el uso del espacio radioeléctrico público.

P. Se lo pregunto de otra forma, ¿los impuestos forman parte de la negociación con las plataformas?

R. En este momento no porque me remito ampliar las facultades del IFT y a modificar la ley de radio y televisión, que yo ampliaría a plataformas digitales.


El líder de la mayoría del Senado, en septiembre de 2020.
El líder de la mayoría del Senado, en septiembre de 2020.HENRY ROMERO (Reuters)

P. ¿No es paradójico fortalecer un órgano autónomo cuando han propuesto la eliminación de una gran parte de ellos?

R. Sí, tienen cuestionamientos, pero creo que algunos deben sobrevivir como la Comisión de Derechos Humanos, el Instituto de Estadística (Inegi), la Universidad Nacional (UNAM) o el IFT. Sin necesidad de más presupuesto ni de nuevas burocracias doradas el IFT puede hacer este trabajo.

P. ¿Se prioriza las redes sociales, pero no otras amenazas a la libertad de expresión como el asesinato de periodistas?

R. No estamos desatendiendo unos asuntos por otros. Es un tema de urgencias y estamos afrontando muchos otros temas.

P. ¿Cuándo saldría adelante la ley?

R. En los próximos tres meses.

P. ¿Hablará con la sociedad civil?

R. Ayer hablé con las plataformas, la semana que viene con institutos de investigación y académicos. Después pediré una opinión al IFT como órgano autónomo… y ya.

P. Cambiando de tema, ¿la ley Banxico está aparcada?

R. Si la colegisladora [la Cámara de Diputados] así lo decidió es un asunto de autoridad de ellos. Ni me ofendo ni me rasgo las vestiduras. Yo hice lo que creía conveniente hacer y defiendo mi posición, pero si deciden congelarla es un asunto de ellos, es su autonomía y soberanía, no puedo hacer nada y voy a respetar lo que haga la Cámara de Diputados.

P. Visto el masivo rechazo que generó el tema, ¿no aprendió algo de ello? ¿alguna lección para encarar el debate de las redes?

R. Sí, saco una conclusión y es la sumisión total al capital. Tradicionalmente los poderes están subordinados y actúan con temor frente al gran capital. Todo lo que sea reducir ganancias, en el caso de las instituciones financieras o sacar del letargo a instituciones bancarias que deberían regular mejor para la gente o esto de las redes sociales que atacamos y que toca imperios económicos, provoca reacciones. La lección que mandan es: no hagas nada para que no perturbes el capital y pasar de noche y sin sobresaltos una legislatura histórica como esta.

P. La Suprema Corte rechazó por cuatro a uno la propuesta eléctrica del presidente López Obrador. ¿Seguirá adelante con ella, habrá modificaciones?

R. El tema eléctrico será el tema principal de este periodo. Tres temas centrarán el debate: la ley de energía eléctrica, que se trata de una iniciativa preferente y en dos meses debe decidirse si se aprueba o no. El tema del outsourcing que, en mi opinión, no dará tiempo porque son demasiado profundas las implicaciones que tiene la subcontratación. Y tercero, las redes sociales, que debemos regular por su poderosísimo crecimiento.

P. Volviendo al tema eléctrico, el jueves la Corte dijo que el camino no es por ahí. ¿Qué propone?

R. Hay que dialogar con inversionistas de varias partes del mundo que se sometieron a un modelo que la ley les permitía y que ahora tratamos de cambiar. Ese tipo de contratos convenios para la venta de energía, suministro, producción… todo eso hay que platicarlo. No debemos actuar unilateralmente y escucharlos antes de aprobar la ley. Es corto el plazo, pero podríamos sentarnos en una mesa redonda: el sector inversionistas, el Gobierno y el Congreso para buscar una solución que no afecte las inversiones y, sobre todo, al país.

P. ¿Estrategia de palo y zanahoria?

R. Antes del garrotazo, zanahoria.

P. ¿Es el revés político más duro que ha recibido la 4T hasta ahora?

R. El presidente no nos engañó cuando dijo que es un tema prioritario y volverá a intentarlo.

P. La iniciativa para que los extranjeros sean votados fue rápidamente retirada por Martí Batres. ¿Solo prospera lo que usted propone?

P. Actuó con sensatez el senador Batres.

P. Sobre las elecciones de junio, ¿qué le parece la alianza del PAN, PRI y PRD?

R. No la minimizo ni la ignoro y menos la desprecio. Hay que tener cuidado porque los tres partidos que se unieron son quienes han gobernador al país los últimos 100 años. No hubo alternancia más que entre ellos y la irrupción ciudadana de Morena tiene apenas tres años. Tienen poder económico, fuerza y un pasado de privilegios que quieren recuperar. No los veo como un enemigo, pero sí como un adversario poderoso. El único pegamento que une a estos tres partidos es el odio a López Obrador.

P. ¿Podrían ganar?

R. El país está polarizado. No me confiaría...

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