Conflictos por el agua | México

Escala la tensión en Chihuahua por el control del agua

Un centenar de agricultores mantiene la toma de una presa fronteriza mientras el presidente López Obrador acusa a políticos opositores y grupos económicos de manipular a los productores

Un agricultor observa un cadáver de vaca en el rancho de Santa Bárbara en un área afectada por la sequía cerca de Camargo. | En video, Funeral de una víctima y palabras del presidente López ObradorFoto: Jose Luis González | Video: EPV (REUTERS)

Un centenar de agricultores de Chihuahua mantiene el control de la presa La Boquilla en demanda del abastecimiento de agua para hacer frente a la severa sequía que afecta a esta región del norte de México. Los agricultores denunciaron que la noche del jueves sufrieron cortes de energía como presión para que abandonen la presa, mientras tanto, la Guardia Nacional mantiene desplegadas a sus fuerzas en la región para recuperar el control de la estación, una medida que ha sido justificada por el presidente Andrés Manuel López Obrador. El mandatario ha señalado este viernes durante su conferencia matutina que los productores son manipulados por políticos de oposición y grupos económicos interesados en controlar el agua de esta zona para mantener sus amplias explotaciones de nuez y alfalfa. “Estamos hablando de agricultores muy prósperos, de empresas, de una clara asociación entre lo económico y lo político. Son intereses creados”, ha afirmado esta mañana el presidente.

El agua de La Boquilla es estratégica en las relaciones de México con Estados Unidos tras la firma de un tratado internacional en 1944 —que México ratificó un año más tarde—, que establece una repartición entre ambos países del agua del Río Colorado y el Río Bravo. Según este acuerdo, Estados Unidos se compromete a entregar a México cada año 1.800 millones de metros cúbicos de agua del río Colorado, mientras el Gobierno mexicano debe ceder 2.200 millones de metros cúbicos del río Bravo cada cinco años. La Boquilla, que forma parte de las 813 presas que administra la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en todo el país, fue levantada sobre el cauce del río Conchos —afluente del río Bravo— y es uno de los principales sistemas hídricos del norte de México. Las autoridades mexicanas tienen hasta el 25 de octubre como fecha límite para entregar el agua que debe recibir Estados Unidos, por lo que han advertido de posibles sanciones económicas si no cumplen con el acuerdo.

“Este tratado lleva 76 años de vigencia. El agua pertenece a ambos países y había que encontrar la manera de cómo debía ser utilizada. Es el primer tratado en su género en el mundo que establece principios de equidad. México recibe cuatro veces más agua de la que aporta y tiene flexibilidad en la entrega”, ha explicado esta mañana Blanca Jiménez, directora de Conagua, en la conferencia matutina del presidente López Obrador. Los agricultores apostados en la presa temen que si México envía el agua a Estados Unidos sus cultivos puedan verse afectados por la sequía que desde hace meses golpea a la región, pero las autoridades de Conagua afirman que está garantizado el suministro para la agricultura, aunque denuncian que debido a la toma de La Boquilla se ha detenido el flujo en esa zona del Estado.

Los productores afirman que no entregaran la presa hasta que se les garantice el abastecimiento del agua y temen que haya una nueva ofensiva de parte de los militares, que desde el miércoles arribaron a la zona desde el vecino Estado de Coahuila y permanecen en la presa Las Pilas, contigua a La Boquilla.

El presidente ha acusado abiertamente al gobernador de Chihuahua, el conservador Javier Corral (del opositor Partido Acción Nacional, PAN) de manipular a los productores. Corral hizo ayer un llamado al mandatario para que el Gobierno negocie con los productores un acuerdo que permita liberar la presa, pero también criticó el envío de la Guardia Nacional a la región. “No hay necesidad de que tengan a la Guardia Nacional en las presas de Chihuahua. Esa presencia es la que ha creado mucha tensión. Que nos la preste para enfrentar la delincuencia en Ciudad Juárez”, dijo con mofa el gobernador. El mandatario ha justificado hoy la presencia de los militares y ha afirmado que “las presas son instalaciones estratégicas del Estado”.

“Ahora aparecen como paladines de la soberanía. Ahora se produce esta rebelión. Se trata de intereses, de corrupción, eso los une. Las autoridades municipales se sienten los dueños del agua, pero el agua, de conformidad con la Constitución, es de todos”, ha dicho el mandatario. López Obrador también ha señalado a los poderosos productores de nuez y alfalfa (cultivo utilizado para alimentar al ganado y garantizar la producción de leche) de instigar la toma de la presa para garantizar el agua para sus cultivos. “Se han apoderado en varias regiones del país del agua a través de asociaciones controladas por los agricultores más poderosos, con más influencias. Hay una relación estrecha entre los que manejan el agua y las autoridades”, ha afirmado.

La crisis en La Boquilla comenzó el lunes, cuando centenares de agricultores armados de bates y sus herramientas de labriego tomaron la presa, pero se recrudeció la noche del martes, cuando integrantes de la Guardia Nacional intentaron dispersar a los productores. Esa noche se produjo un enfrentamiento con los oficiales de la Guardia Nacional, que dejó al menos dos muertos y varios heridos, entre ellos cinco militares. El organismo informó el jueves que 17 de sus integrantes fueron detenidos y entregados a la fiscalía de Chihuahua. “La Guardia Nacional ha mantenido una cooperación estrecha con la fiscalía de Chihuahua y la fiscalía de México para el esclarecimiento de los hechos”, informó la institución en un comunicado. Ayer, el presidente, que lamentó la muerte de los productores, también justificó la acción militar. "Actuó muy bien la Guardia porque, primero, eran muchos más los manifestantes, y ellos, aunque tenían armas deciden no usarlas”, dijo.

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