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La oposición a Evo Morales se fragmenta a menos de un año de las elecciones bolivianas

Un movimiento convoca paros contra la presencia del presidente en la boleta, que considera anticonstitucional

Evo Morales junto con el vicepresidente Álvaro García.
Evo Morales junto con el vicepresidente Álvaro García. REUTERS

La oposición a Evo Morales se fragmenta a menos de un año vista de las elecciones bolivianas. Dos expresidentes, un exvicepresidente, cinco indígenas, dos mujeres y diversas personalidades de la política y de la comunicación se han inscrito ya como candidatos a la presidencia y la vicepresidencia para enfrentar al dúo oficialista formado por Morales y por su número dosÁlvaro García LineraLa fragmentación en varios frentes ha ido a contrapelo del análisis que la oposición hacía antes de las elecciones sobre el carácter del Gobierno, que considera “autoritario” e incluso “dictatorial”, por lo que debía ser enfrentado de forma unitaria.

La inscripción electoral de Morales y de García Linera se realizó con el apoyo de una multitud de adherentes, pero en los próximos días dará lugar a protestas y hasta a un paro de labores convocado por un movimiento ciudadano que considera anticonstitucional su presencia en las elecciones de octubre del año que viene. Este movimiento exige el respeto al referendo del 21 de febrero de 2016 (21F) que rechazó una nueva reelección de Morales, que dirige el país desde 2006. El partido de Gobierno, el Movimiento al Socialismo (MAS), por su parte, consiguió que el Tribunal Constitucional suspendiera en 2017 las limitaciones constitucionales a la reelección y convirtiera esta en indefinida para todos los puestos ejecutivos. En los próximos días el Tribunal Electoral debe escoger entre obedecer al Constitucional o, como le piden los manifestantes, rebelarse contra él en nombre del 21F.

El único de los líderes opositores que ha decidido no concurrir a las elecciones ha sido Samuel Doria Medina, que al retirase ha pedido apoyar “al que tenga más posibilidades” de vencer al MAS. Según las últimas encuestas, el mejor colocado sería el expresidente Carlos Mesa, que se postula por la alianza de centroizquierda Comunidad Ciudadana. Otro candidato con posibilidades es el senador Óscar Ortiz, representante del derechista Movimiento Demócrata, bien implantado en Santa Cruz, la región más rica del país. Con menos perspectivas aparecen el exmandatario Jaime Paz Zamora, que va por el Partido Demócrata Cristiano, y el exvicepresidente Víctor Hugo Cárdenas, el primer indígena en llegar a este alto cargo, que ha adoptado una estrategia electoral muy parecida a la de Jair Bolsonaro en el Brasil y se hace acompañar por un líder evangélico. También se postulan otros cuatro indígenas: el gobernador de La Paz, Felix Patzi; Ruth Nina, de un flamante y desconocido Pan-Bol y, para el cargo de vicepresidente, Fernando Untoja, del tradicional MNR y Leopoldo Chui, de Pan-Bol.

La primera fase electoral consistirá en unas “primarias” en las que solo votarán los militantes de cada partido y que se celebrarán en enero del año que viene. Los partidos solo han postulado a una dupla de candidatos cada uno, por lo que en los hechos no habrá competencia interna: los militantes solo podrán ratificar las propuestas realizadas por las direcciones de sus organizaciones. Este hecho ha levantado críticas contra la decisión de introducir estas primarias, que se vendieron como un avance para la democracia interna de los partidos. A 11 meses vista de los comicios solo hay una cosa clara: si nada cambia en los próximos meses, la oposición llegará dividida a la campaña electoral.

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