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Las feministas chilenas exigen en la calle una educación no sexista

Miles de universitarias marchan en diferentes ciudades del país para protestar por los casos de abusos de académicos y la violencia contra la mujer

Estudiantes chilenas, en una de las marchas.

La nueva ola feminista chilena, liderada por las universitarias, ha salido este miércoles a las calles de todo el país en una nueva demostración de fuerza. “La marcha más numerosa desde 2011 la hicimos nosotras: las mujeres: ¡El feminismo llegó para quedarse!”, escribió en Twitter la portavoz de la Confederación de Estudiantes de Chile (CONFECh), Araceli Farías, en referencia a las históricas protestas de hace siete años en pos de una educación pública, gratuita y de calidad. En esta ocasión, las grandes protagonistas han sido las estudiantes de educación superior, a las que se han sumado las de secundaria. La imagen de una joven sin sujetador junto a una estatua de Juan Pablo II, en uno de los patios de la conservadora Pontificia Universidad Católica, es la expresión gráfica de la indignación de las manifestantes, que marcharon bajo el lema Contra la violencia machista, educación no sexista.

Según las cifras oficiales de Carabineros, solo en la capital, 25.000 personas asistieron a la marcha. Los organizadores no concuerdan: “Calculamos que en Santiago marcharon 150.000 personas y a nivel nacional, otras 50.000”, puntualiza Farías. En paralelo, las protestas se sucedieron en Antofagasta, Valparaíso, Concepción, Temuco y Valdivia, entre otras ciudades. “Hemos demostrado que este movimiento es amplio y transversal en la sociedad, independiente de si eres estudiante o trabajadora. Apunta a un problema que nos afecta a las mujeres que somos la mayoría del país”, agrega la representante de la CONFECh.

“Treinta y siete denuncias de abuso solo este año en la UC. ¿Cuántas aún callan?”, se leía en un cartel de las estudiantes de Pontificia Universidad Católica. “Alerta, alerta, alerta machista. Que todo el territorio se vuelva feminista”, gritaban las miles de mujeres que llegaron hasta la principal avenida de la capital chilena, la Alameda, donde se ubican las casas centrales de las universidades de mayor antigüedad y prestigio, así como el palacio de La Moneda, la sede del Gobierno chileno. “No, no, no es no. ¿Qué parte no entendiste, la N o la O?”, cantaban.

Las luchas mundiales por la igualdad de la mujer han estallado en un ámbito muy concreto de la sociedad chilena: la universidad. Pero no solo el contexto internacional ha empujado la movilización de las jóvenes, sino que algunos casos de violencia han impactado en gran medida a la sociedad chilena: la muerte por violación de una niña de un año, un abuso grupal a una mujer de 28 y el destape de las conductas impropias de un conocido director de televisión. En abril, las universitarias comenzaron algunas ocupaciones de sus facultades en reclamo por los casos de abusos sexuales de académicos a estudiantes y funcionarias. Pero las movilizaciones se han expandido y decenas de carreras, tanto en centros públicos como privados, se encuentran paralizadas por las jóvenes.

Su intención es visibilizar el sexismo en la educación, mejorar los procedimientos de investigación de acoso sexual y ampliar las sanciones a los culpables. Pero protestan, sobre todo, por un problema estructural: la violencia contra la mujer en todas sus dimensiones. “El lugar de la mujer es la resistencia”, se leía en un cartel de una estudiante. “Acá se educan los machitos”, decía el letrero de una estudiante de secundaria del Liceo 1, uno de los establecimientos femeninos de mayor simbolismo de Santiago, en la puerta del Instituto Nacional. Es el liceo público de hombres de mayor tradición y donde se educaron varios expresidentes de Chile, pero en las últimas semanas sus estudiantes han protagonizado diversos episodios de violencia machista. Alumnos del último curso confeccionaron un chándal con la siguiente leyenda: “Quien fuera bisectriz pa’ partirte en dos y altura para pasar por tu ortocentro”. Otro grupo de estudiantes se burló del caso de La Manada de San Fermín a través de un vídeo de una red social. En paralelo, se investiga la denuncia de agresión sexual contra una asistenta del colegio.

“Una se vuelve feminista por necesidad”, afirmaba este martes por la mañana Sofía Brito, estudiante de Derecho de la Universidad de Chile, en el programa de Súbela Radio de la comediante feminista Natalia Valdebenito. Brito fue la universitaria que denunció a un destacado académico de su facultad y que destapó el caso que encendió la alerta feminista chilena en la educación. Su lucha sigue en la calle y en las aulas.