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El PRI cambia a su presidente en plena campaña electoral

El partido del Gobierno da un golpe de timón a menos de dos meses de las elecciones presidenciales

Juárez Cisneros y Meade, durante el anuncio del relevo en el PRI.
Juárez Cisneros y Meade, durante el anuncio del relevo en el PRI.

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) le ha dado este miércoles una vuelta a la campaña electoral. El partido del Gobierno ha cambiado a su dirigente nacional a solo dos meses de las elecciones presidenciales. El senador René Juárez Cisneros será quien tome el relevo en lugar de Enrique Ochoa, que durante un año y diez meses se encargó de preparar la campaña del candidato del PRI a la presidencia, José Antonio Meade. El cambio ocurre cuando Meade se encuentra en el tercer sitio de las principales encuestasy con reducidas probabilidades de resultar electo. Con este movimiento la formación política trae de vuelta la tradición priista de antaño y con ello busca conservar algunas de sus posiciones políticas en el país.

Ochoa había llegado a la dirigencia del PRI directamente del Gobierno de Enrique Peña Nieto. Allí había sido director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), la empresa estatal de luz, por más de dos años y gestionó lo cambios en el sector tras la aprobación de la reforma energética en 2013. Su llegada a la dirigencia del partido había representado el comienzo de la carrera presidencial. El partido eligió al exministro de Hacienda, un ciudadano sin militancia, y entre las filas del partido comenzaron a notarse las divergencias entre Meade y el PRI, a tal punto que la formación política se convirtió en un fantasma en los actos de campaña del candidato.

Juárez Cisneros ha llegado a la presidencia del PRI con un primer discurso en el que ha dejado claro que el PRI no dejará solo a Meade. “Cuenta usted con todo el respaldo de nuestro partido”, le dijo al candidato en su presentación como dirigente del partido. El perfil del nuevo presidente del PRI es opuesto al de su antecesor. René Sánchez Cisneros comenzó su carrera en el servicio público como alcalde de Acapulco en 1990, desde entonces con la bandera priista de antaño construyó una carrera política arraigada en las tradiciones de su partido.

Ha sido Gobernador del Estado de Guerrero, así como diputado federal y senador. En su última tarea estuvo al lado del también senador Emilio Gamboa, coordinador de la campaña de Francisco Labastida en el 2000. En 2016 Juárez Cisneros dejó su cargo en el Senado para trabajar como subsecretario de Gobernación (Interior) al lado del exministro Miguel Ángel Osorio Chong, quien en un principio fue el favorito para ser el candidato del PRI a la presidencia. Recientemente comenzó a participar en la organización de la campaña de Meade. “Agradezco [a Meade] su confianza, su respaldo y su generosidad. No hay ninguna duda de que vengo de la entraña propia del PRI, del que me siento profundamente orgulloso”, ha dicho en su primer discurso.

El relevo en el PRI a mitad de campaña y con el crecimiento de una tendencia electoral en contra del partido —el 59% de los mexicanos han reconocido en encuestas que su voto estará orientado a sacar al PRI del Gobierno— puede representar una medida de contención para preparar la pérdida de la presidencia y rescatar algunas posiciones en el resto del país, señala el analista político Antonio Martínez Velázquez. “En esta campaña [el cambio] no significa una vuelta de timón. Me parece que lo que están haciendo es quitar al peñismo para traer al priismo de la vieja guardia”, apunta. El partido del Gobierno también ha evitado asociarse con el candidato del Frente por México, Ricardo Anaya, aún cuando este ha reconocido que podría aliarse con el resto de las fuerzas políticas para evitar el triunfo de Andrés Manuel López Obrador. “Después del desastre están haciendo una contención para retener los liderazgos regionales para apostar por la oposición que quieren ser”, explica Martínez Velázquez.

Juárez Cisneros acompañó el miércoles por la mañana a Meade durante un recorrido por el Estado de Puebla. Por la noche, el anuncio del relevo se hizo en la sede del PRI en Ciudad de México. Allí, el exsenador evitó leer el mensaje que llevaba escrito en unos folios y dedicó la mayor parte del tiempo a hablar de la unidad de la formación política y de su arraigo priista. “En una unidad real, sin simulación, sin falsas poses, entendamos que juntos podemos construir la victoria electoral del 1 de julio”, ha expresado al instalarse en la dirigencia. El PRI intentará a contrarreloj recuperar la simpatía de sus militantes y de los mexicanos que le solían votar.

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