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Ecuador deja incomunicado a Julian Assange por inmiscuirse otra vez en política internacional

El fundador de Wikileaks ha aclamado el liderazgo de Putin en Rusia en una entrevista y ha respondido en redes al calificativo de "triste gusano"

Assange, en el balcón de la Embajada ecuatoriana en Londres en mayo del año pasado. ATLAS-QUALITY

Ni Internet, ni teléfono, ni ningún tipo de comunicación con el exterior. El Gobierno ecuatoriano volvió a cortar el martes todos los sistemas que permitían a Julian Assange hacer comentarios y acceder a información internacional para evitar que se inmiscuya en los asuntos de otros países. La decisión responde a los últimos pronunciamientos del fundador de Wikileaks sobre Rusia, Reino Unido y la filtración de datos de Cambridge Analytica.

Según un comunicado oficial de Ecuador de este miércoles, Assange incumplió "el compromiso escrito que asumió con el Gobierno a finales de 2017, por el que se le obligaba a no emitir mensajes que supusieran una injerencia en relación a otros Estados". Por eso, le han cortado Internet y deja la puerta abierta a adoptar otro tipo de medidas ante la falta de compromiso de Julian Assange, que encontró refugio en la Embajada ecuatoriana en Londres en 2012 tras huir de la Justicia.

Con la llegada de un nuevo presidente a Ecuador en mayo de 2017, Lenín Moreno abandonó la indulgencia de su predecesor y advirtió al "hacker informático" de que no aceptaría que pusiera en riesgo las relaciones diplomáticas de Ecuador con otros Estados. Incluso propuso acudir a una mediación con Reino Unido para acelerar su salida de la sede diplomática en Londres.

A finales del año pasado, después de que Assange lanzase medio centenar de mensajes en redes sociales sobre la crisis de secesión catalana, Moreno le exigió que firmara un compromiso escrito por el que se mantendría al margen de asuntos de política internacional en el futuro. Aun así, el presidente le aseguró la protección del Estado y el estatus de refugiado y sigue manteniéndola hoy pese al corte de conexión y pese a que no ha dejado de colgar mensajes o replicar información sobre otros países en su perfil de Twitter.

En los últimos, el fundador de Wikileaks responde al secretario de Estado de Exteriores británico, Alan Duncan. El funcionario calificó el lunes a Assange de ser "un triste y pequeño gusano" y le sugirió que abandone la Embajada de Ecuador en Londres, donde lleva seis años recluido para entregarse a las autoridades del Reino Unido. Assange se pronunció un día después afirmando ser "un preso político" detenido "sin cargos" y en violación del marco normativo de Naciones Unidas.

En la entrevista con La Repubblica publicada hoy, Assange insiste en que él quiere declarar ante el comité del Parlamento británico que investiga el caso de Cambridge Analytica, pero que ha habido presiones políticas sobre ese organismo.

Y añade: "Mi nombre y el de Wikileaks fueron mencionados por personas que aparecieron allí, como Alexander Nix, 26 veces. Me parece apropiado, por ejemplo, que responda de la misma manera a la difamación del director adjunto de EL PAÍS, por ejemplo, David Alandete, que se presentó ante ese comité para difamarme a mí personalmente y al movimiento independentista catalán, en un momento de intenso conflicto político interno en España, que ahora ha producido numerosos presos políticos y refugiados".

El director adjunto de EL PAÍS David Alandete compareció ante un comité del parlamento británico en diciembre para aportar información sobre las injerencias rusas en la crisis independentista catalana. De no haber mencionado nunca en Twitter a Cataluña, Assange pasó a tuitear sobre el asunto 48 veces en septiembre, en plena crisis por el referéndum ilegal. En esa red social, Assange decía que “Hitler también usó a una minoría étnica para ganarse a las mayorías” o que “Cataluña será independiente o habrá otra guerra civil”.

Este tipo de mensajes, según el Gobierno ecuatoriano, "pone en riesgo las buenas relaciones que el país mantiene con Reino Unido, con el resto de los Estados de la Unión Europea y otras naciones". De ahí, la decisión de cortar a Assange cualquier tipo de comunicación con el exterior mientras permanezca en la Embajada en Londres "para prevenir potenciales perjuicios".

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