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Fracasa un primer intento en Paraguay para cerrar la crisis política

El líder de la oposición al proyecto de reelección del presidente Cartes no participa de la mesa de diálogo convocada por el Gobierno

El líder opositor del partido Liberal paraguayo, Efraín Alegre, explica en una rueda de prensa porqué rechaza el diálogo con el gobierno.
El líder opositor del partido Liberal paraguayo, Efraín Alegre, explica en una rueda de prensa porqué rechaza el diálogo con el gobierno. Reuters

El presidente de Paraguay, Horacio Cartes, del conservador Partido Colorado, formación política que gobernó el país sudamericano durante la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989), quiere habilitar la reelección para presentarse el año que viene. Pero una parte del oficialismo y del principal opositor, el también conservador Partido Liberal (PLRA), se oponen totalmente. Cartes recibió el miércoles a representantes de la oposición con la compañía del arzobispo de Asunción, Edmundo Valenzuela, como mediador, pero no acudió Efraín Alegre, presidente del PRLA. El mandatario paraguayo quiere continuar con la mesa el viernes a pesar de que sus opositores otra vez han rechazado acudir a la cita.

Los liberales y sus aliados ponen como primera condición para negociar que se retire el proyecto de enmienda aprobado el pasado viernes por el Senado y que desató una protesta con disturbios que terminó con algunas dependencias del Congreso en llamas y un militante liberal de 25 años muerto por disparos de la Policía en la sede misma de su partido.

Tras una reunión de casi tres horas, los presidentes de la Diputados, Hugo Velázquez (Partido Colorado) y del Senado, Roberto Acevedo (PRLA), mostraron el desacuerdo de la mesa y anunciaron que mientras dure la el diálogo, la cámara Baja no tratará el proyecto de reelección. Sin embago, el presidente Cartes, un magnate del tabaco que nunca había participado en política (ni siquiera votado antes de las elecciones que ganó en 2013), se mostró optimista.

En sus redes sociales, única forma de comunicación pública para hablar de la crisis política, aseguró que el diálogo sirvió para encontrar “coincidencias por el bien” del país y que tiene “esperanza” en que continúe mañana.

Interior del Congreso de Paraguay, este 6 de abril.
Interior del Congreso de Paraguay, este 6 de abril. AFP

Todos divididos

El gobernante Partido Colorado está partido entre los que apoyan a Cartes en su ambición reeleccionista  y los que no. El mandatario tiene de su lado al actual presidente del partido, Pedro Alliana y a Hugo Velázquez, presidente de la Cámara Baja, entre otros muchos líderes que ofician de voceros informales y que confirman que el proyecto de enmienda sigue adelante.

Al otro lado están los opositores colorados, que han convocado a concentraciones frente al Congreso desde el día de los disturbios, el 1 de abril, encabezados por personajes tradicionales como el senador Mario Abdo Benítez, hijo del secretario privado de Stroessner, conocido por hacer apología a la dictadura en eventos públicos. Acudían a la plaza a protestar sin banderas, solo de blanco. Lo mismo hicieron los los opositores liberales y sus aliados de Avanza País como el intendente de Asunción, Mario Ferreiro, que convocaban a la plaza solo con camisas blancas y banderas paraguayas.

El Partido Liberal cumplía hasta ahora como socio en el Gobierno de Cartes en virtud de un pacto de 2013 en el que también participó Avanza País, dando estabilidad a las políticas coloradas en el legislativo. Pero ahora está dividido entre los que apoyan a Alegre en contra de la reelección y los que apoyan a Cartes dirigidos por el senador Blas Llano, expresidente del Senado en esta misma legislatura gracias al acuerdo que, entre otras cosas, implica la alternancia ordenada en este puesto.

La pequeña izquierda paraguaya también está dividida entre apoyar la enmienda o rechazarla. Algunos partidos pequeños y movimientos sociales que perdieron la confianza en el exobispo y expresidente Fernando Lugo (destituido por el Congreso en 2012 por el Congreso) tras su Gobierno están ahora en contra de su reelección y han acudido a las manifestaciones convocadas por los opositores del Partido Colorado y el Partido Liberal.

Por otro lado está el Frente Guasú (Frente Amplio en guaraní), tercera fuerza política, con cinco senadores de 45. Formado por una alianza de organizaciones y partidos de izquierda con Lugo a la cabeza, que sí apoya la reelección. La suya, concretamente. Y por eso su partido, con él ausente, votó el pasado viernes en el Senado junto a los cartistas a favor de la enmienda.

La agrupación que ganó el poder Ejecutivo a los colorados en 2008 en una alianza con el Partido Liberal asegura no quiere “absolutamente nada” con el cartismo, excepto la aprobación de la enmienda que permita a Lugo concurrir a las elecciones de 2018, dijo el jueves uno de sus senadores, Hugo Richer. El expresidente Lugo fue destitutido en 2012 en un juicio parlamentario express después de una masacre que dejó once campesinos y seis policías muertos, algo por lo que solo fueron juzgados los campesinos. El proceso fue calificado de “golpe de Estado” por el Frente Guasú y de “ruptura del orden democrático” por organizaciones como el Mercosur y la Unasur que suspendieron entonces a Paraguay.

El ambiente está tranquilo en las calles de Asunción pero sigue muy crispado en los entornos políticos. Circulan nuevas imágenes de la policía disparando dentro de la sede del Partido Liberal en el momento en que Rodrigo Quintana fue herido y otro vídeo muestra a un concejal colorado pelear a patadas en la calle con otra persona después de discutir sobre la enmienda.

Periodistas de varios medios denunciaron amenazas y la presentadora estrella de la televisión de Cartes, Yolanda Park, renunció tras afirmar que se vio envuelta “en un enfrentamiento de poderes” donde se siente “absolutamente extraña e incómoda”.