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Kuczynski elude el conflicto con el Congreso para salvar a su ministro estrella

El presidente de Perú ha ofrecido un mensaje televisado a la nación para respaldar al ministro de Educación, Jaime Saavedra

Kuczynski, el pasado viernes en Ayacucho.
Kuczynski, el pasado viernes en Ayacucho. EFE

La tensa pugna por la supervivencia política del ministro peruano de Educación, Jaime Saavedra, vivió un nuevo capítulo cuando el presidente Pedro Pablo Kuczynski (PPK) ofreció un mensaje a la nación para respaldarlo. Único sobreviviente del anterior Gobierno, Saavedra lleva meses siendo blanco de denuncias por ineficiencia y corrupción, lanzadas desde la oposición —fujimoristas y apristas—, que controla el Parlamento. El ministro, que ha sido interpelado, puede ser un primer trofeo. De la disputa depende algo más que el presente del Gobierno.

El mensaje duró cuatro minutos, y PPK comenzó reconociendo que la interpelación de un ministro era un derecho válido del Congreso. No obstante, consideró que Saavedra “no recibió un trato correcto y respetuoso” por parte del fujimorismo, a pesar de mostrar su buena disposición para responder a todos los cuestionamientos: “La educación de nuestros hijos, niños y jóvenes, tampoco recibió de esa bancada un trato maduro y responsable”.

Aún siendo legal, para Kuczynski una eventual censura al titular de la cartera de Educación no estaría justificada. Solo respondería a “una exhibición de poder, que le causaría mucho daño al país”. Esta idea pareció haberse confirmado el viernes. Ese día, el diario Correo publicó una captura de pantalla del teléfono móvil de un importante fujimorista, durante la sesión de interpelación a Saavedra. Ahí se veía una conversación que los apparátchik del partido sostenían en un grupo de Telegram, bautizado como Mototaxi. Además de intercambiar felicitaciones, había varias afirmaciones bastante reveladoras. Por ejemplo, la congresista Cecilia Chacón escribió: “Ahora ya saben con quién se meten”. La propia Keiko Fujimori, líder de la agrupación, dijo: “¡Felicitaciones a quienes han hecho uso de la palabra! ¡Me llena de orgullo ver la fuerza de nuestro partido!”.

Durante su mensaje televisado, Pedro Pablo Kuczynski también explicó: “Las dudas sobre las verdaderas causas de la interpelación nos hicieron considerar como Gobierno la posibilidad de presentar una cuestión de confianza. Con ésta, la suerte del ministro Saavedra sería la misma que la de todo el Gabinete. Así de importante creemos que es la educación”.

¿Cuáles serían esas “verdaderas causas” detrás de esta arremetida contra Saavedra, a las que se refiere Kuczynski? Desde que comenzó esta disputa, se cree que las acusaciones emboscan los intereses de algunas universidades privadas, nacidas gracias a una ley de fomento de la inversión en la educación de 1998 y hoy convertidas en empresas multimillonarias. Éstas podrían perder sus licencias si se mantiene vigente una ley firmada por Saavedra, que las obliga a adecuarse a una serie de exigencias mínimas de calidad en los años venideros.

Cuestión de confianza

Plantear la cuestión de confianza no era una decisión sencilla. Si lo hacía, la censura de Saavedra habría arrastrado al primer ministro, Fernando Zavala, uno de los principales activos del Gabinete. Pero también funcionaba como una advertencia: de negarle la confianza a un segundo Gabinete consecutivo, la Constitución peruana faculta a Kuczynski a cerrar el Congreso, para convocar a nuevas elecciones legislativas. Hacerlo era una declaratoria de guerra en toda regla, y no hacerlo podía ser leído como una señal de debilidad. Ése era el dilema.

El fin de semana, personas cercanas al entorno del presidente se ocuparon de comunicarse con numerosos líderes de opinión, para sopesar argumentos. Hacia el martes la decisión estaba madura, y en su mensaje de esa noche el presidente la comunicó: “Después de meditarlo mucho, hemos decidido no plantear la cuestión de confianza. Si bien la Constitución nos permite utilizar este mecanismo, hemos decidido evitar un escenario de más enfrentamiento”.

Al mismo tiempo, el presidente hizo un llamado a la cordura, la responsabilidad y el diálogo: “Para nosotros, la campaña ya terminó hace siete meses. Ahora tenemos la enorme responsabilidad de gobernar el Perú. Este es un momento para reflexionar. Invoco a la bancada mayoritaria a decidir con responsabilidad su intención de censurar al ministro Jaime Saavedra. Queremos dialogar con todas las fuerzas políticas, pero solo en un ambiente de respeto mutuo”.

Las reacciones del fujimorismo no se hicieron esperar. Ni bien concluyó el mensaje, Héctor Becerril —uno de los 12 integrantes de Mototaxi— dijo: “Vamos a censurar a Saavedra, con la corrupción no se negocia”. Karla Schaefer, de la misma bancada, concluyó que no tenían por qué reconsiderar la moción de censura. Tomando en cuenta que controlan 72 de los 130 escaños del Congreso, se da por descontado que Jaime Saavedra perderá su cargo en los próximos días. No lo hará sin haber plantado pelea.

Kuczynski aseguró hacia el final de su presentación: “Quiero dejar en claro que no voy a retroceder ni un milímetro en ninguna de las políticas educativas que le he encargado al ministro. Son políticas prioritarias por las cuales miles de jóvenes marcharon anoche en las calles de Lima. No los voy a defraudar”. En los próximos meses —quizá antes—, se sabrá si cumplió su promesa.

“Que se marche por la educación es un hito”

El lunes, cuando todavía existía incertidumbre sobre la respuesta del Ejecutivo, cerca de 6.000 personas se congregaron en la Plaza San Martín del centro de Lima, para protestar por su situación. Al respecto, el analista político Fernando Tuesta dice: “Que se marche por la educación es un hito en la historia del Perú. Si algo le faltaba al crecimiento económico, por tantos años apreciado, era generar efectos duraderos, que no se limiten a la reducción de la pobreza. Al darle norte a un sector crucial, que estuvo abandonado y es capital para conducir al Perú al primer mundo, Jaime Saavedra terminó por personificar estos cambios inmateriales, que los ciudadanos han comenzado a valorar y defender”.