Los funcionarios declaran la guerra a la austeridad en Río de Janeiro
Los legisladores tenían previsto aprobar unos recortes que afectarán a los sueldos de los funcionarios


Muchos de los funcionarios, que sufren atrasos en los sueldos y sienten que sus pagos están amenazados, se quedaron en la calle, a pesar de los gases y del alto riesgo de ser alcanzados por balas de goma. El conflicto, que comenzó alrededor de la una de la tarde, se extendió hasta el final de la jornada. En un barrio con una altísima concentración de oficinas, esto impidió que cientos de trabajadores pudieran regresar a sus hogares.
Guarecido junto a una columna de mármol, una policía civil vestida de paisano rescataba del bolso la camisa gris de su uniforme para protegerse el rostro del humo. “Me quedo aquí por dignidad. Porque no nos están dando lo mínimo para mantener a nuestras familias”, explicó la mujer, que trabaja en una de las comisarías de homicidios que más muertes registra en el Estado. “Una vez me dieron un tiro de verdad en la pierna. No les tengo miedo a las balas de goma”, sentencia.
Medidas de ajuste
La protesta, convocada a las 10 de la mañana, devino en conflicto abierto unas tres horas más tarde. Un grupo intentó derribar una de las vallas que, desde el 13 de noviembre, impide el paso hacia la Asamblea a los manifestantes. En el interior del edificio, los diputados se preparaban para el primer día de votaciones de las medidas de ajuste de gasto propuestas por el Gobierno (el Estado de Río acumula un déficit de 17.500 millones de reales, unos 4.780 millones de euros). El Ejecutivo prevé también subir la contribución de los funcionarios a la seguridad social, de un 11% a un 14%.
“No aceptaremos ninguna de esas medidas. No nos toca a nosotros sufrir las consecuencias de los desmanes del poder público, no vamos a tapar ese agujero”, dijo el agente penitenciario Antônio César Dória.
“No va a ser con nosotros con quienes van a cubrir el agujero”, afirmó el subteniente Roberson, del Cuerpo de Bomberos. “Este fin de semana fui a arreglar el neumático de mi bicicleta y... ¿sabes qué pasó? ¡No pude pagar! Tuve que dejar fiado. ¡Eran cinco reales (1,30 euros)! ¡Cinco reales!”.
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