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El Gobierno de Venezuela y la oposición acuerdan priorizar el abastecimiento de alimentos y medicinas

La MUD y el Ejecutivo no logran un compromiso oficial para una salida electoral pero celebra el resultado de las reuniones

El secretario general de la MUD, Jesus Torrealba.

El Gobierno de Venezuela y la oposición, después de dos largas reuniones en menos de 24 horas, lograron sortear sus diferencias para priorizar el abastecimiento de alimentos y medicinas ante la crisis social y humanitaria que asola el país. Además, ambas partes se comprometieron a rebajar la tensión e iniciar la normalización de relaciones entre las instituciones, lo que incluye el respeto de la Asamblea Nacional, en poder de la oposición desde hace casi un año. Sin embargo, no se alcanzó un compromiso oficial sobre la celebración de un revocatorio o elecciones anticipadas el próximo año, uno de los principales reclamos de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). La próxima reunión se celebrará el próximo 6 de diciembre.

En el campo económico, según el comunicado conjunto, las partes acordaron “priorizar en el corto plazo la adopción de medidas orientadas al abastecimiento de medicamentos y alimentos sobre la base de contribuir a promover su producción e importación”. Uno de los representantes de la MUD, Carlos Ocariz, de Primero Justicia, la formación mayoritaria en la oposición, la del excandidato Henrique Capriles, insistió, en que todos los pasos que se han dado van encaminados a conseguir esa salida electoral, el fin último de la oposición. Sin ella, recalcaron, no se logrará la plena superación de la crisis.

El Gobierno y la oposición firmaron también una declaración conjunta, bajo el título 'Convivir en paz'. "No hay política ni convivencia en la violencia, ni en la fuerza. Porque no hay política ni convivencia en el odio, ni en la amenaza, ni en el insulto", asegura el texto, promovido por el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero. "Nos comprometemos a promover una acción política respetuosa, que destierre, condene y erradique de nuestra sociedad el odio, la justificación de la violencia, la intolerancia y su uso como arma política, el escarnio y el insulto".

La oposición ha decidido permanecer en la mesa pese a no conseguir un compromiso claro de una salida electoral el próximo año, como exigían. Según varias fuentes, esto se debe a que la piedra angular de la negociación se tratará con discreción, pues todos los participantes saben de su importancia. Sectores de la oposición, no obstante, no descartan volver a intensificar la presión sobre el Gobierno fuera de la mesa de conversaciones. Henrique Capriles, el más interesado en recuperar la iniciativa política antes de la última reunión. teme que el Gobierno use el diálogo para ganar tiempo y así terminar por evitar unas elecciones generales anticipadas el próximo año.

El gran reto de la oposición hasta el 6 de diciembre, cuando se cumpla un año de la arrolladora victoria en las elecciones parlamentarias, será convencer a sus bases de que lo acordado es un avance. La suspensión del juicio político a Maduro en la Asamblea Nacional y de la marcha convocada para llegar al Palacio de Miraflores han hecho perder mucho apoyo entre las bases de la oposición. 

Esta segunda reunión ha dejado varias señales. Los mediadores –los tres expresidentes iberoamericanos, entre ellos el español José Luis Rodríguez Zapatero; el enviado del Vaticano y Samper- han vuelto a constatar que tanto en el interior del Gobierno como en la oposición existen sustanciales diferencias que han complicado el ya de por sí equilibrio de las negociaciones. En el caso de la MUD no hay un liderazgo rotundo. Primero Justicia, el partido del excandidato Henrique Capriles, representado en la mesa por Carlos Ocariz, representa a la fuerza mayoritaria en la oposición, pero no es suficiente. Un Nuevo Tiempo, Acción Democrática y Voluntad Popular, las otras formaciones que integran el G-4 opositor, también se hacen oír y tienes agendas distintas. De hecho, Voluntad Popular, el partido del preso político Leopoldo López, aún no ha participado en la mesa de diálogo formal al considerar que no se reúnen las condiciones necesarias para el mismo. Muchos de sus dirigentes criticaron el comunicado acordado con el Gobierno.

A este G-4 se ha unido un quinto actor, el gobernador del Estado Lara, Henri Falcón, militar que inició su carrera política al amparo del chavismo. La incorporación de Falcón a la mesa de diálogo ha supuesto que del lado del chavismo se una también otro gobernador, Tarek El Aissami, del Estado de Aragua (centro de Venezuela). Su participación se considera una concesión al ala más radical del chavismo. El Aissami está considerado una persona muy cercana a Diosdado Cabello, el que fuera presidente de la Asamblea Nacional, y máximo exponente de ese sector. Hasta ahora, todos los representantes del Gobierno en el diálogo –Jorge Rodríguez, Delcy Rodríguez (canciller), Elias Jaua y Roy Chaderton- eran considerados incondicionales de Maduro. Cabello ha sido el único de los altos dirigentes chavistas que en los últimos días ha lanzado mensajes poniendo en cuestión el diálogo: “Alerta y pendientes Pueblo Hermano, el sector de la derecha que hace el juego del no diálogo, atacará cualquier posibilidad de vivir en paz”.

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