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Nueve millones de manos para la Constitución de Ciudad de México

La capital mexicana invita a sus ciudadanos a participar en la redacción de la nueva carta magna a través de una plataforma digital

Monumento a la Independencia, en Ciudad de México
Monumento a la Independencia, en Ciudad de México

La capital mexicana está mudando su piel. El Distrito Federal murió en enero y ha nacido la Ciudad de México. La metamorfosis administrativa, que culminará en un nivel de autonomía casi equiparable con el resto de 31 Estados, incluye una nueva constitución política que tiene que estar lista para 2017. El Gobierno capitalino, bastión tradicional de la izquierda mexicana, ha decidido implicar en el proceso a la ciudadanía de la megalópolis –cerca de nueve millones de habitantes– a través de una campaña de participación digital.

Siguiendo la estela de otras experiencias de Gobierno Abierto la herramienta elegida para canalizar la voz ciudadana es la plataforma change.org. “Es el sistema clásico que ya ha utilizado el parlamento británico o la Administración Obama, por el cual si se alcanza un determinado número de firmas las peticiones ciudadanas pueden entrar en el debate legislativo”, apunta Juan Manuel Casanueva, director ejecutivo de la consultora en participación ciudadana y tecnología Social Tic.

El sistema marca diferentes umbrales de acuerdo al nivel de apoyo que hayan recibido las propuestas. Las peticiones que rebasen las 5.000 firmas serán respondidas a través de la propia plataforma de participación digital. En caso de superar los 50.000 apoyos, un representante de la propuesta la presentará ante el pleno del grupo de trabajo que está redactando el primer borrador de la Constitución.

Las peticiones registradas por ahora pasan desde la corrupción, la limitación del sueldo de los políticos o la defensa de los derechos de los animales 

Las iniciativas de Gobierno Abierto, que buscan mejorar la calidad democrática ensanchando los canales de participación ciudadana, han servido por ejemplo para que en Inglaterra se abriera un debate en el parlamento sobre el dinero público que se debía gastar en el funeral de Margaret Thatcher. “Es positivo porque pone encima de la mesa temas prioritarios para la sociedad. Pero es importante también contar con filtros y criterios claros, porque el riesgo es que entre de todo”, añade Casanueva. Hace tres años, Obama recibió en su despacho la petición de más de 30.000 estadounidenses que querían construir una estación espacial como la Estrella de la Muerte que sale en La guerra de las galaxias

“No se aceptarán peticiones sobre temas que contravengan derechos y libertades reconocidos actualmente en la capital del país, o que representen un retroceso en materia de Derechos Humanos”. Estos son únicos límites que establece la iniciativa mexicana según se lee en la página web que invita a participar. En el mes largo que lleva en activo –el plazo final es el uno de septiembre– se han registrado 276 peticiones y más de 78.000 firmas. Los intereses de los capitalinos apuntan de momento a la corrupción, la limitación del sueldo de los políticos o la defensa de los derechos de los animales.

La capital es uno de los territorios con mayor penetración de internet en el país, que apenas supera el 40%. El Gobierno ha colocado una veintena de puntos con ordenadores distribuidos por la ciudad para facilitar la participación. El acceso a internet en todo caso supone un fuerte sesgo en el perfil del participante. “Es un primer esfuerzo para poder incorporar a actores procedentes de la clase media o las universidades, que no estaban muy presentes en las estructuras representativas de la ciudad tan marcadas por las redes cooperativistas y clientelares”, sostiene el presidente de Transparencia Internacional México, Eduardo Bohórquez.

“No está claro en todo caso cómo van se van a incorporar las propuestas ciudadanas que lleguen a la mesa de trabajo. No sabemos cuáles son los criterios de elaboración que se van a seguir para la redacción del texto, ni si se van a hacer públicos los borradores del proyecto”, señala Casanueva. México ya tiene experiencia con esas variantes más abiertas, conocidas como wiki, que permitan una mayor intervención y seguimiento ciudadano. El ejemplo es la elaboración de la Política Nacional de datos abiertos, donde se podían comentar, editar y votar los borradores del texto legal a través de un dispositivo digital.

La tarea de redactar una primera versión ha sido encomendada a un consejo de sabios, formado por políticos, juristas, académicos, activistas y escritores. El texto, que previsiblemente estará marcado por el sesgo progresista que caracteriza a la capital mexicana, aún deberá ser aprobado por la Asamblea Constituyente que nacerá el 15 de septiembre. El diseño esta ágora ha sido polémica ya que de los 100 diputados que la conforman, solo 60 serán elegidos en las elecciones estatales del cinco 5 de junio. Los 40 restantes serán designados a dedo por el presidente Enrique Peña Nieto, el jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera, la Cámara de Diputados y Senadores.