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La popularidad de Peña Nieto cae al nivel más bajo de la legislatura

Un sondeo señala que el 66% de los ciudadanos reprueban la labor del presidente lastrada por la economía y la corrupción

El presidente de México, Enrique Peña Nieto
El presidente de México, Enrique Peña Nieto EFE

Ni con el impulso en enero de la recaptura de El Chapo Guzmán ha logrado el presidente Peña Nieto mejorar su popularidad durante los primeros cuatro meses del año. Un 66% de los ciudadanos reprueban su labor según una encuesta del diario Reforma. Supone una caída del 9% con respecto al último sondeo y marca el nivel más bajo de apoyo al presidente mexicano desde su llegada a Los Pinos. La economía y la corrupción son los apartados más duramente penalizados por los mexicanos.

La consulta, realizada a 1.200 mexicanos durante segunda semana de este mes, resalta que se trata de la tasa de aprobación más baja registrada por los tres últimos presidentes a lo largo de la serie iniciada en 1995. El crédito de Peña Nieto ha caído incluso por debajo de los mínimos marcados tras la segunda fuga de El Chapo el verano pasado o tras el impacto provocado por la desaparición de los estudiantes en Iguala en septiembre de 2014.

La percepción sobre el rumbo económico del país es el apartado donde con más fuerza han mostrado su descontento los ciudadanos. Un 68% de los mexicanos califica como desfavorable la gestión de las finanzas públicas, lo que representa una caída de 12 puntos porcentuales. La economía mexicana no termina de tomar vuelo y permanece lejos de los números previstos por el Gobierno mexicano al inicio del sexenio. El FMI en un informe presentado esta misma semana ha vuelto a rebajar el crecimiento del año que viene para dejarlo en una franja entre el 2,4% y el 2,7%, muy alejado de 5% vaticinado hace cuatro años por el gabinete de Enrique Peña Nieto.

La economía mexicana no termina de tomar vuelo y permanece lejos de los números previstos por el Gobierno al inicio de su mandato

El paquete de reformas liberalizadoras emprendidas por el PRI al recuperar el poder en 2012 se ha visto lastrado por un contexto económico internacional marcado por el desplome del precio del petróleo y la debilidad de las divisas de los países en desarrollo frente a la recuperación del dólar. La secretaría de Economía ha asestado en los últimos años dos tijerartazos consecutivos en el gasto de alrededor de 14.000 millones de dólares en total.

Un 73% tampoco está de acuerdo con las políticas contra la corrupción. Un reciente informe del órgano auditor federal señaló que en los últimos cinco años el 97% de las denuncias por corrupción México se quedaron en nada. El país está inmerso en un cambio de modelo institucional con el que tapar los agujeros negros de la corrupción. A la espera de que el paquete de nuevas leyes –que creara una futura fiscalía anticorrupción, autónoma del Ejecutivo- termine su recorrido, el propio presidente recuperó la figura del secretario de la Función Pública en medio del escándalo por los supuestos conflictos de interés que han salpicado al Gobierno por la compra de lujosos inmuebles. El elegido como zar anticorrupción fue Virgilio Andrade, un priista amigo personal del ministro de Hacienda. El caso fue finalmente cerrado tras concluir que no hubo irregularidades.

El empleo y la lucha contra la pobreza también aparecen destacadas como dos de las tareas más discutidas. La tasa de paro es de apenas el 4%. Pero más allá de la cifra bruta, lo relevante es la calidad del empleo y la desigualdad de salarios. México registra la mayor brecha de desigualdad en la OCDE, solo por detrás de Chile. El salario mínimo no cubre las necesidades básicas y cae por debajo del umbral de la pobreza. En los últimos dos años el número de pobres ha aumentado en dos millones. Casi la mitad de la población mexicana -53 millones- no cuenta con los recursos básicos, un suelo que permanece casi inamovible durante los últimos 20 años.

En la encuesta del diario Reforma también destaca el descrédito del presidente Peña Nieto entre 1.032 líderes de opinión sondeados. Un 78% reprueba su labor.

La trayectoria de la percepción del mandatario ha ido a la baja desde sus inicios, de acuerdo con las mediciones del periódico mexicano. En diciembre de 2012, cuando tomó posesión, el diario registró una aprobación popular del 61%, en abril de 2013 del 50% y en noviembre de 2014 del 39%, nueve puntos por encima de su valoración actual.