Dos barberos atienden a unos clientes en Malayerba. / Luis Almodóvar y Carlos Martínez
No sin mi barba
Cada vez más sensibles a la moda y a los cuidados estéticos. Es una tendencia en los hombres y las empresas no dejan pasar el filón. El último, las barbas. Largas, recortadas, ocupando toda la cara o solo como perillas. Y esto justo cuando las barberías han desaparecido del paisaje de las ciudades. Es el momento de que vuelvan y ofrezcan servicios tradicionales y cuidados modernos. Malayerba, en Madrid, es un ejemplo de lo que está pasando en muchos sitios. La estética del local recuerda a los años 50, pero las ceras y elixires que ofrecen para las barbas no se podían imaginar en aquella época




