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Tribunas

¿Adiós al alma?

Es un privilegio de la filosofía y de la teología plantear preguntas que carecen de respuesta empírica. Sobre una de ellas se está produciendo un cambio al principio imperceptible pero habitual ante cualquier creencia desfasada

El orgullo de un nombre

Lo tuvieron claro desde, al menos, 1965: después de Franco, ninguna democracia sin presencia comunista. De dónde procedía aquella fe en el futuro no es fácil de entender, pero sin los comunistas no se explica la imparable erosión de la dictadura