El mariachi ya no es solo cosa de hombres

Bandas como Femenil Mariachi Puebla demuestran la imparable pujanza femenina en la actual interpretación del popular género mexicano

El grupo Femenil Mariachi Puebla.Nacho Vega

Los mariachis suelen llegar a tiempo en ese momento en el que el mezcal y el ­tequila encienden el corazón y el ánimo se vuelve colorado. La primera mujer famosa que se atrevió a hacer sombra a los hombres fue María de la Luz Flores Aceves, ­Lucha Reyes, temperamental cantante que se especializó en ranchera y mariachi y que en este caso nos sirve de antecedente al primer grupo femenino de mariachis de Puebla, compuesto por 10 mujeres y que, desde 2018, triunfa en la ciudad y en el Estado. El grupo Femenil Mariachi Puebla se dio a conocer a través del programa impulsado por el instituto municipal de arte y cultura Jueves de Mariachis, que cada semana presenta en el zócalo de Puebla conciertos gratuitos. Así fue como mucha gente vio por primera vez un grupo de mujeres mariachis interpretando un repertorio muy masculino al que daban un estilo particular y se dispararon sus contrataciones.

Veo al grupo ensayar y me encuentro con La Pilla Gómez y Ana Cecilia García Guerrero, guitarrista y primera voz. “Por medio de la feminidad damos un toque diferencial a nuestra música, con respeto y con orgullo, porque el mariachi también se hizo para la mujer”, dice Ana Cecilia. Todas lucen vestimenta de charra tradicional, con camisa de cuello volteado y falda.

Diana Rossano, fundadora del grupo, canta desde los 12 años. Ha compartido escenario con grandes artistas como Estela Núñez, Juan Valentín o Aida Cuevas. Actualmente, también como trompetista, se coloca al frente de Femenil Mariachi, “una agrupación cien por cien femenina que pretende ser referente para otras mujeres que aspiren a pertenecer a este maravilloso género musical del que me enamoré desde niña”.

La maravilla de la vida en común cantando e interpretando a la intemperie florece cada jueves en el zócalo. “Aquí todas somos buenas compañeras, hay más confianza, el apoyo es distinto, frente a las bandas masculinas. A veces tenemos que adaptar el repertorio porque la mayor parte de la música mexicana está hecha para hombres, tesituras de hombres, letras para hombres. Es un trabajo doble”.

El repertorio depende del contexto, pero Rossano siente devoción por canciones de Lola Beltrán, como Paloma negra (“te agarraste por tu cuenta las parrandas, / paloma negra, ¿dónde estás?”), por Juan Gabriel, temas como Así fue (“Soy honesta con él y contigo, / a él lo quiero y a ti te he olvidado”) o Amor eterno, y por aquellas que simbolizan el folclor mexicano, como México lindo y querido o El herradero (“Ay, qué linda, qué rechula / la fiesta de mi rancho, / con sus chinas, mariachis y canciones, / y esos charros que traen sombrero ancho”; una versión cargada de simbolismo con sus arreglos y sus voces).

Aunque han empezado a componer temas propios, Diana Rossano explica: “Buscamos ser un referente musical fidedigno de nuestras raíces, donde un violín o una trompeta suenen a México. Lo que hace especial al mariachi es su diversidad y adaptabilidad y eso es lo que también queremos explorar como agrupación femenina de este género”.

Al escuchar al Femenil Mariachi Puebla pasar la mano y la voz por las cicatrices, uno siente el abrigo de las canciones de tal modo que no puede sino pensar en aquella oda de Claudio Rodríguez que decía así:

Es la hospitalidad. Es el origen / de la fiesta y del canto.

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