Un aljibe nazarí sostiene la Torre del Homenaje de Zahara de la Sierra
El pequeño pueblo gaditano descubre una estancia subterránea islámica que redimensiona el urbanismo previo a la conquista cristiana
Los vecinos de Zahara de la Sierra siempre se han preguntado qué pintaba esa roca que sobresalía del suelo en el interior de la Torre del Homenaje. Este pasado miércoles el arqueólogo Luis Cobos les ha hecho un regalo en forma de hallazgo bajo el subsuelo del monumento más icónico y reconocible de este pueblo gaditano de postal, de 1.400 habitantes. Justo bajo la edificación defensiva del siglo XV y en los alrededores de esa piedra ha encontrado un aljibe islámico de época nazarí (entre los siglos...
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Los vecinos de Zahara de la Sierra siempre se han preguntado qué pintaba esa roca que sobresalía del suelo en el interior de la Torre del Homenaje. Este pasado miércoles el arqueólogo Luis Cobos les ha hecho un regalo en forma de hallazgo bajo el subsuelo del monumento más icónico y reconocible de este pueblo gaditano de postal, de 1.400 habitantes. Justo bajo la edificación defensiva del siglo XV y en los alrededores de esa piedra ha encontrado un aljibe islámico de época nazarí (entre los siglos XIII y XV) que señala la previsible ubicación de un antiguo castillo perdido previo a la conquista cristiana.
Cobos, de la empresa Arq Patrimonio, y la arqueóloga Esperanza Mata sabían que los trabajos de musealización que están desarrollando en el interior de la edificación medieval —y que ahora integrarán este hallazgo— podían acabar en sorpresa. A fin de cuentas, el monumento se yergue en la parte más alta del pueblo, en el interior de una antigua fortaleza, hoy desocupada, que tiene documentados restos romanos, islámicos y cristianos. De ahí que se decidieran a hacer unos sondeos en el suelo de la torre. “Las sospechas de los vecinos por esa roca saliente se resolvieron con restos de un muro de cronología islámica y ayer [por este miércoles] descubrimos el aljibe que aprovecha la piedra caliza y una bóveda de ladrillo”, describe Cobos.
No es el único aljibe de época nazarí que hay documentado en la zona, ni mucho menos en Andalucía. Sin embargo, el valor de esa cámara subterránea, colmatada de arena y con unos dos metros de profundidad por dos de ancho y tres de largo, está en que corrobora que, en el lugar, se levantaba presumiblemente un castillo islámico. En otros puntos del recinto amurallado, Cobos —que lleva años trabajando en excavaciones en Zahara— ya había localizado indicios de que la conquista cristiana supuso la sustitución de edificios anteriores por otros nuevos. Es lo que está documentado en la antigua iglesia de Santa María de la Mesa, construida sobre una antigua mezquita.
Rodrigo Ponce de León (1444-1492) optó por construir en la parte más visible del pueblo su Torre del Homenaje tras tomarlo a los musulmanes en 1483. El lugar no era casual, más allá del interés defensivo, el edificio era “un símbolo de poder de la Cristiandad, para ver y ser visto, junto con la iglesia que representaba el poder eclesiástico”, apunta el arqueólogo. El aljibe ahora apuntala la idea de que el lugar escogido por Ponce de León probablemente borró un edificio defensivo anterior de una localidad que, en época islámica, llegó a gozar una relativa importancia.
La elevada peña sobre la que se erige la parte más antigua de Zahara de la Sierra es un diamante en bruto para los arqueólogos, gracias a que con el final de las guerras entre musulmanes y cristianos el pueblo poco a poco optó por trasladar su vida y sus casas a una zona más baja del risco. Desde los años noventa del pasado siglo, el Ayuntamiento ha apostado por realizar constantes campañas de excavaciones que han deparado diversas sorpresas. La última, antes de este aljibe, se produjo el pasado verano de 2020 y fue, curiosamente, casual. Entonces unas obras de mejora de accesos dieron con un singular objeto de la Hispania romana: un candelabro ceremonial o candelabrum de hierro del siglo II.
La pieza se encontraba en buen estado de conservación, hasta el extremo de mantener las tres patas y un sistema que la hacía extensible de los 1,20 metros que tiene hasta los dos metros que podía alcanzar. El candelabro de hierro servía para colocarle una lucerna y su ubicación, junto a 26 denarios de la dinastía antoniana, hace pensar a Cobos que tuvo un uso ritual en las inmediaciones de un pequeño santuario o sacellum que se levantaba a las afueras de la localidad romana, aunque no se han localizado aún vestigios de este edificio. Candelabrum y aljibe, localizados con apenas seis meses de diferencia, apuntalan aún más el entusiasmo de Luis Cobo por que Zahara aún se guarde alguna que otra sorpresa más.