Canadá crea su primer fondo soberano de inversión para reducir la dependencia de Estados Unidos
Mark Carney afirma que el fondo contará con una inversión de 18.000 millones de dólares para impulsar sectores estratégicos y fortalecer la infraestructura canadiense


El Gobierno de Mark Carney ha dado un paso más en su estrategia de desarrollo económico, en un contexto marcado profundamente por las tensiones con Estados Unidos. Este lunes, el primer ministro canadiense anunció la creación de un fondo soberano de inversión; se trata de la primera vez que Canadá contará con un mecanismo financiero de este tipo. Carney aseguró que este fondo fortalecerá al país y generará riqueza tanto para los canadienses de hoy como para las próximas generaciones.
Ottawa se comprometió a inyectar un monto inicial de 25.000 millones de dólares canadienses (unos 18.000 millones de dólares estadounidenses) en menos de tres años. Las empresas privadas y los socios internacionales también contribuirán a la iniciativa. A su vez, Mark Carney subrayó que existirá una clase especial para que los ciudadanos canadienses puedan realizar inversiones.
El fondo —gestionado por una nueva entidad estatal independiente— estará destinado en un primer momento a impulsar proyectos de infraestructura en suelo canadiense, en áreas como energía, transporte, minería y tecnología. Carney afirmó que, a través de esta iniciativa, “todos los canadienses se beneficiarán de las ventajas que brindan estos grandes proyectos”, ya que “son nuestros recursos naturales, nuestra mano de obra y nuestra riqueza”.
El Gobierno liberal de Carney presentó en meses recientes una lista de obras consideradas de “alta prioridad nacional”. Tal es el caso del proyecto de gas natural licuado Ksi Lisims (Columbia Británica); de la terminal de contenedores ubicada en Contrecoeur (Quebec) para ampliar las actividades del puerto de Montreal; de la mina Sisson (Nuevo Brunswick) para la extracción de minerales críticos, y de un proyecto hidroeléctrico en el territorio de Iqaluit.
El premier canadiense señaló que distintos elementos del fondo aún tendrán que ser sometidos a criterios de evaluación. François-Philippe Champagne, ministro de Finanzas, apuntó este lunes en el mismo sentido e indicó que la intención es que sea un mecanismo “fácil y accesible para todos”. Champagne añadió que Canadá goza de una posición privilegiada y subrayó que su país “puede obtener financiación en los mercados internacionales con varios de los tipos de interés más bajos que se pueden encontrar”.
Pierre Poilievre, líder del Partido Conservador de Canadá, no demoró en criticar el anuncio del Gobierno federal. Poilievre sostuvo que otros países que cuentan con fondos soberanos acumulan un superávit para invertirlo, pero que este no es el caso canadiense. “Mark Carney no tiene superávit; tiene déficits”, manifestó, añadiendo que el primer ministro “quiere añadir 25.000 millones de dólares a nuestra tarjeta de crédito nacional para apostar por un fondo liberal que enriquecerá a las élites bien conectadas como él”.
El anuncio del fondo soberano de inversión es un punto más del plan de Carney para incentivar la economía y reducir la dependencia canadiense del mercado estadounidense. Además de su lista de proyectos estratégicos, el primer ministro ya ha eliminado casi todas las barreras al comercio interprovincial. Asimismo, está buscando aumentar los intercambios con otras regiones del orbe. Un punto que juega a su favor es haber obtenido la mayoría absoluta en el Parlamento gracias al triunfo de su partido en las tres circunscripciones disputadas en una elección especial el pasado 13 de abril. Esto también fue posible por la llegada a su bancada de cinco diputados provenientes de otras fuerzas en meses recientes.
Sin embargo, no todo es viento a favor para Carney. Canadá no ha logrado firmar un documento con Washington para dar por terminada la guerra comercial. Asimismo, el país de la hoja de arce aún no se ha puesto de acuerdo con los estadounidenses para comenzar la renegociación del T-MEC. México y Estados Unidos ya anunciaron que las pláticas bilaterales arrancarán a finales de mayo. El pasado 22 de abril, Radio-Canada informó que la Administración Trump ha exigido a Ottawa una serie de concesiones para sentarse a negociar el acuerdo. La cadena pública citó, entre otras demandas, el fin del boicot al alcohol estadounidense en los anaqueles canadienses.
El Gobierno de Mark Carney señaló que este tipo de exigencias son comunes en el clima que antecede a las negociaciones, pero dejó claro que no contempla, por el momento, efectuar los cambios solicitados por Washington. Diversos analistas han comentado que Carney está optando por una postura más férrea frente a Donald Trump.
En los primeros meses de su mandato, el premier canadiense buscó rebajar las tensiones mediante dos decisiones: suspendió casi todos los gravámenes aprobados para responder a la ofensiva comercial de Trump y eliminó el impuesto a las grandes tecnológicas. Sin embargo, el apaciguamiento no llegó. En un mensaje difundido en redes sociales el pasado 19 de abril, Mark Carney dijo a sus ciudadanos que los estrechos vínculos económicos entre Canadá y Estados Unidos constituían antes una gran ventaja, pero que ahora son una debilidad.







































