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España negocia la venta de más de 200 carros de combate a Arabia Saudí

El contrato supera los 3.000 millones y será el mayor de la historia española

A primeros de noviembre visitará España el príncipe Khaled bin Sultan, ministro adjunto de Defensa y Aviación e inspector general para Asuntos Militares de Arabia Saudí. Su peso es, no obstante, muy superior al que podría deducirse de su título oficial: Khaled es hijo de Sultan bin Abdelaziz al-Saud, que a sus 82 años y pese a sus problemas de salud acumula los cargos de primer ministro, ministro de Defensa y príncipe heredero del Reino. Además de su posición en la Casa de Saud, Khaled se ha ganado su prestigio personal como general en jefe de las fuerzas saudíes durante la guerra del Golfo de 1991 -una experiencia que plasmó en su libro El guerrero del desierto- y promotor de un premio a la investigación científica sobre recursos hídricos.

Militares saudíes han examinado ya el Leopard en San Gregorio

El príncipe Khaled bin Sultan tratará la operación en su visita a Madrid

En los últimos tiempos, sin embargo, su ocupación prioritaria no es literaria ni filantrópica: es el impulsor de la modernización de las Fuerzas Armadas saudíes, que se vieron sorprendidas por la infiltración de milicias chiíes desde Yemen en noviembre de 2009 y se enfrentan al creciente poderío militar de Irán.

La visita del príncipe saudí a Madrid se ha hecho de rogar. Estaba prevista para la pasada primavera, pero se suspendió pretextando la nube de ceniza que paralizó el espacio aéreo europeo tras la erupción de un volcán islandés. Ahora todo está listo para recibirle y en su agenda figuran encuentros al máximo nivel, probablemente con el presidente del Gobierno y el propio Rey.

No es para menos. El príncipe trae en cartera un contrato que, si llega a término, supondrá la mayor exportación en la historia de la industria militar española: la venta de entre 200 y 270 carros de combate Leopard 2E fabricados en Sevilla por General Dynamics-Santa Bárbara Sistemas. El importe total de la operación dependerá del número de blindados (entre ellos, una veintena de carros de recuperación), pero se estima que superará los 3.000 millones de euros y que incluirá la instrucción del personal y el mantenimiento. Militares saudíes han examinado ya el funcionamiento del Leopard en el campo de maniobras de San Gregorio (Zaragoza) y se han mostrado satisfechos, aunque está previsto adaptar el modelo español para que pueda operar en la península Arábiga. Lo más obvio es la incorporación de aire acondicionado.

Arabia Saudí dispone ya de 315 carros de combate M1A2 Abrams, fabricados en EE UU, que figuran entre los más avanzados del mundo, pero también cuenta con 290 AMX30 franceses y otros 460 vetustos M60 americanos que quiere renovar. Su criterio siempre ha sido, según los expertos, diversificar los modelos para no depender de un solo proveedor.

Los saudíes expresaron ya su interés por el Leopard a raíz de la visita que el rey Juan Carlos hizo a Yeda en mayo de 2008. Desde entonces se han multiplicado los contactos, pero no se ha logrado concretar la operación.

Si se aceleran los trámites, los primeros 50 carros podrían entregarse en 2011. En realidad, se trata de los que el Ministerio de Defensa tiene pendientes de recibir y que este, con serios apuros económicos, estaría encantado de derivar a otro cliente, recortando de paso su pedido de carros de combate, que siempre consideró excesivo para las necesidades españolas.

La operación garantizaría carga de trabajo a Santa Bárbara durante casi una década y beneficiaría a decenas de empresas españolas, como Indra, pero requerirá el visto bueno de Alemania, que debe dar la licencia para exportar el Leopard. Las fuentes consultadas confían en que los dueños de las patentes, Kraus-Maffei y Rheinmetall, no pongan obstáculos, pues recibirán al menos el 30% del contrato.

La cooperación entre Madrid y Riad en el ámbito de la defensa ha tenido hasta ahora su máxima expresión en la formación de pilotos saudíes en la base de Morón de la Frontera (Sevilla), donde uno de ellos murió el pasado 24 de agosto al estrellarse el Eurofigther que pilotaba.

La posible compra de los Leopard es un capítulo menor dentro del ambicioso plan de rearme saudí, que incluye la adquisición de aviones de combate F-15, helicópteros de ataque Apache o sistemas de defensa antimisiles a EE UU por 60.000 millones de dólares (43.000 millones de euros), según anunció el pasado día 20 el Pentágono.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de octubre de 2010