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Necrológica:

Abu Daoud, cerebro del secuestro de los atletas en Múnich 72

Fue integrante del grupo terrorista palestino Septiembre Negro

Abu Daoud fue el organizador del secuestro de los atletas israelíes que participaban en los Juegos Olímpicos de Múnich 72. El secuestro terminó en matanza y la primera ministra Golda Meir ordenó a su servicio secreto que acabara, estuvieran donde estuvieran, con los terroristas palestinos que sobrevivieron. Solo se salvó, en parte por suerte, en parte por resistencia física, en parte porque el Gobierno alemán le protegió para ocultar sus propios fallos, Abu Daoud, que el sábado falleció por un fallo renal en Damasco (Siria), a los 73 años.

Abu Daoud, cuyo nombre real era Mohamed Oudeh, nació en Jerusalén en 1937 y vivió en la parte árabe de la ciudad hasta que fue conquistada por Israel tras la guerra de 1967. Se exilió a Jordania y se afilió a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) de Yasir Arafat. Después de la violenta expulsión de Jordania de las milicias palestinas, en septiembre de 1970, Daoud ingresó en Septiembre Negro, el grupo terrorista de la OLP cuyo nombre conmemoraba la expulsión.

En julio de 1981 sobrevivió a 13 disparos en una cafetería de Varsovia

El propio Daoud narró en su autobiografía Palestina, de Jerusalén a Múnich (1999) que la idea de secuestrar a los atletas israelíes surgió mientras tomaba un café en Roma con Abu Iyad, brazo derecho de Arafat y encargado de las operaciones de terrorismo. "Dado que el Comité Olímpico había rechazado la participación de una delegación de atletas palestinos", explicó, "decidimos participar a nuestra manera".

En la noche del 4 de septiembre de 1972, ocho miembros de Septiembre Negro entraron con facilidad en el pabellón donde dormían los atletas israelíes. Abu Daoud les acompañó hasta la verja, pero luego se esfumó. Los terroristas mataron a dos atletas que se resistieron y tomaron como rehenes a otros 11. Un atleta logró huir.

Los secuestradores exigieron la liberación de 234 presos palestinos en Israel y la de los terroristas alemanes Andreas Baader y Ulrike Meinhof, además de su propia evacuación y la de los rehenes a El Cairo. Las autoridades alemanas aceptaron, pero prepararon una emboscada en el aeropuerto militar de Furstenfeldbruck. La emboscada resultó un desastre. Murieron todos los rehenes, cinco secuestradores y un policía alemán. Los tres secuestradores que sobrevivieron fueron liberados el 29 de octubre tras el secuestro de un avión de Lufthansa que fue probablemente pactado entre el Gobierno alemán, deseoso de evitar un juicio en el que reluciría su incompetencia, y Septiembre Negro.

El Mossad israelí se dedicó desde entonces a eliminar a los terroristas supervivientes, incluyendo al cerebro Abu Daoud, que en 1977 fue detenido en París y rápidamente enviado a Argelia, se supone que con la aquiescencia alemana. El 27 de julio de 1981 recibió 13 disparos en una cafetería de Varsovia, pero no murió. El cineasta Steven Spielberg hizo en 2005 la película Múnich sobre la Operación Ira de Dios del Mossad; parece que Daoud no llegó a verla. Tras unos años en Europa del Este, Daoud vivió en Líbano, Jordania y Cisjordania, asentándose finalmente en Siria.

En su autobiografía, Daoud insistió en que no tenía intención de que hubiera derramamiento de sangre en el secuestro de los atletas, pero no renegó de la acción. Al contrario, siguió preconizando la resistencia armada y en sus últimas entrevistas dijo comprender a los terroristas suicidas de Hamás y confiar en que sus hijos y sus nietos seguirían combatiendo contra Israel.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de julio de 2010