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NECROLÓGICAS

Eduardo Vigil Argüelles, marchante de arte y librero

Eduardo Vigil Argüelles, librero y galerista, pero sobre todo marchante y amigo de algunos de los más relevantes pintores asturianos del último siglo, como Evaristo Valle y Nicanor Piñole, y de dos de los más destacados artistas gijoneses de la actualidad, como Antonio Suárez y Joaquín Rubio Camín, falleció en Gijón el pasado miércoles, a los 80 años de edad. Vigil Argüelles, casado y padre de dos hijos, fue el primer vendedor de la obras de estos pintores y su introductor en el mercado artístico, para los que se valió primero de sus relaciones personales con la burguesía y la intelectualidad locales desde que muy joven se empleara en la librería La Escolar, donde trabó amistad con algunos de estos artistas, el escultor Sebastián Miranda o el premio Nobel Severo Ochoa, entre otros. Autodidacto, pero con una gran sensibilidad artística, se inició como comerciante de arte en una pequeña sala de exposiciones que instaló en la librería Stella, de la que fue gerente, y posteriormente en la entreplanta de la suya propia, la librería Atalaya, antes de decidirse con otros socios a desarrollar una plena actividad como galerista.

Albacea testamentario del pintor Evaristo Valle, fallecido en 1951, fue también asesor del crítico Enrique Lafuente Ferrari en su obra biográfica sobre este artista gijonés.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de septiembre de 2000