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Crisis económica mundial

La recesión de EE UU se agrava por el desplome del consumo y la inversión

La economía sufre una caída del 1% en el cuarto trimestre, la mayor desde 1982

El colapso de la vivienda, la escasez de crédito y la pérdida masiva de empleos en todos los sectores de la economía están forzando a los hogares en EE UU a replantearse la manera en la que gastan. Y esto provocó el desplome de la inversión empresarial y del consumo en el cuarto trimestre de 2008, que arrastraron a la economía hacia la mayor contracción desde el primer trimestre de 1982. El producto interior bruto (PIB) cayó un 0,96% en el cuarto trimestre, cifra que da una tasa anualizada (la que suelen usar los estadounidenses) del 3,8%.

Se esperaba un huracán de categoría cinco, pero llegó de fuerza tres. Wall Street suspiró ante este dato agridulce. Pero en el parqué nadie se engaña. El dato de ayer debe ser revisado aún en febrero y marzo, por lo que podría empeorar. Además, está asumido que se afronta la recesión más grave en dos generaciones y que no hay visos de mejora a corto plazo.

En el conjunto del año 2008, el producto interior bruto creció el 1,3%
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Es más, si se excluyen los inventarios, la caída en el cuarto trimestre fue aún más pronunciada, del 5,1%, la mayor en 28 años. Es el segundo trimestre consecutivo con el PIB en negativo en EE UU, tras la caída de medio punto porcentual registrada entre julio y septiembre. Para el conjunto de 2008, la economía estadounidense creció a una media 1,3%, la tasa más débil desde 2001.

La recesión arrancó oficialmente en EE UU en diciembre de 2007, con el contagio progresivo de la crisis inmobiliaria al conjunto de la economía por vía del sector financiero. Al desglosar el indicador, afloran dónde están los puntos más vulnerables.

El consumo, del que dependen dos terceras partes del PIB, cayó a un ritmo anualizado del 3,5% en el trimestre. En el tercero, la caída fue del 3,8%. En los registros del Departamento de Comercio, que datan de 1947, no aparecen dos trimestres consecutivos con contracciones superiores al 3%. Y en la coyuntura actual, dominada por la desconfianza, los estadounidenses se contienen al gastar, lo que se refleja en la evolución de la tasa de ahorro, que se triplicó respecto al trimestre precedente.

También cayó el gasto empresarial, un 20,1% anualizado, la mayor caída desde 1980, lo que se comió 2,3 puntos porcentuales del PIB. La inversión en equipamiento y material informático bajó un 27,8%, el peor dato en medio siglo. Por su parte, el sector inmobiliario sigue en caída libre tras tres años de contracción. La inversión residencial cayó un 23,6% anualizado, lo que restó 0,85 puntos porcentuales al PIB, dos décimas y medias más que en el tercer trimestre.

Respecto a la balanza comercial, el repunte del dólar y el frenazo del crecimiento global retiraron el sustento que tenía hasta ahora la economía estadounidense en las exportaciones. Éstas cayeron un 19,7%. Las importaciones, entre tanto, descendieron un 15,7%, porque los estadounidenses ya no demandan tantos productos made in China o de otros países asiáticos.

El otro factor de preocupación es la inflación. Los precios vinculados al consumo cayeron un 5,5% en el trimestre, la caída más pronunciada en los registros, por el abaratamiento de la energía. Si se excluyen los elementos volátiles, la inflación subyacente subió un 0,6%, el más bajo desde 1962, lo que potencia el riesgo deflacionista en un escenario en el que la Reserva Federal (Fed) no tiene margen para maniobrar con los tipos de interés.

Con estos datos, y a la vista de los despidos anunciados por gigantes como Microsoft, Caterpillar, Boeing, Pfizer o Starbucks, los economistas temen un efecto arrastre en el primer trimestre de 2009. La Reserva Federal no ve la recuperación hasta 2010 y advierte de que los riesgos son "significativos". Sin embargo, asegura que actuará para abaratar el crédito a las familias y negocios.

Se espera que el plan de reactivación que negocia el Senado de EE UU inyecte confianza en la economía real y salve o cree hasta cuatro millones de empleos durante los próximos dos años. La tasa de paro está en el 7,2% y podría acercarse al 10%, si no se cambia la tendencia. El año pasado se destruyeron 2,6 millones de empleos, algo más de 1,6 millones en el último trimestre.

Las prestaciones por desempleo están en máximos históricos, lo que además causa dificultades financieras a los Estados más castigados por la crisis, como California. Ciudades como Nueva York han anunciado importantes recortes para contener el déficit. Como dijo el presidente de EE UU, Barack Obama, estos números son más que un concepto, son un "desastre" para las familias.

En paralelo, la Casa Blanca perfila cómo utilizar los 350.000 millones de dólares (270.000 millones de euros) que quedan en el fondo de estabilidad financiera, para destinar parte al sector inmobiliario. Y para recomponer el sistema y romper con el coágulo que atasca el crédito se quiere crear una plataforma que negocie los activos tóxicos que contaminan los balances de los bancos.

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