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Memoria democrática y coherencia

Los lectores y las lectoras escriben sobre la Fundación Francisco Franco, la guerra de EE UU e Israel en Irán, los asesinatos de palestinos por el ejercito israelí en Cisjordania y la integración de los inmigrantes

Franco hace el saludo fascista en 1936.ullstein bild Dtl. (Getty Images)

He leído la noticia sobre la decisión judicial de denegar las medidas cautelarísimas solicitadas por la Fundación Francisco Franco para paralizar su posible ilegalización. Según se explica, el Tribunal considera que el procedimiento debe seguir su curso ordinario. Más allá del aspecto jurídico, el caso plantea una reflexión de fondo. Resulta llamativo que organizaciones que buscan reivindicar o blanquear la figura de un dictador puedan ampararse en la libertad de expresión cuando el propio régimen franquista se caracterizó precisamente por eliminarla. Durante décadas, la censura, la persecución política y la represión de cualquier disidencia fueron una realidad en España. La libertad de expresión es un pilar fundamental de la democracia, pero también lo es la defensa de los valores democráticos y el respeto a la memoria de quienes sufrieron aquella dictadura. Por ello, es legítimo preguntarse si una democracia debe permitir organizaciones que glorifican un régimen que negó derechos y libertades básicas a toda una sociedad.

Víctor Andrada Pérez. Barcelona

El polvorín de Irán

Parece que el mundo está condenado a repetir los mismos errores del pasado en Oriente Próximo, donde la guerra en Irán vuelve a marcar el ritmo de nuestra angustia colectiva. ¿Hasta cuándo la gesticulación militar pasará por delante de la diplomacia real? El mundo no necesita más héroes de guerra, sino líderes con la valentía suficiente para sentarse a la mesa de negociación antes de que sea demasiado tarde.

Marc Cánovas Hortet. Barcelona

El espanto

Leo con horror el asesinato de cuatro miembros de una familia palestina mientras viajaban en su vehículo al norte del territorio ocupado de Cisjordania. Otros dos hijos de la misma familia sobrevivieron después de ver muertos a sus padres y hermanos y fueron tratados con extrema crueldad por los soldados israelíes. Por más que se acumulen noticias de barbaridades como estas, debemos resistirnos a estar curados de espanto y no dejar de pensar que las generaciones venideras, igual que hacemos nosotros con las atrocidades del pasado y en una suerte de eterno retorno de lo mismo nietzscheano, se preguntarán cómo la humanidad pudo consentirlo.

Eugenio Arribas López. Collado Villalba (Madrid)

Vidas migrantes

Mi amiga Alina llegó a España hace más de 20 años. No conocía el idioma y dejó a su hija de tres años en Rumanía al cuidado de sus abuelos; venía en busca de mejores oportunidades para su familia. Su único equipaje era un papel en el bolsillo con un número de teléfono. Aquel número la llevó a fregar hoteles de sol a sol en la clandestinidad, a limpiar toneladas de calamares en bares y a cuidar a personas mayores. Con los años, logró convalidar su título de enfermera, lo que supuso un salto cualitativo en su vida. Mi amiga se ha adaptado tan bien que incluso se ha graduado en Humanidades y defiende la sanidad pública con uñas y dientes. Hoy celebro con gran emoción que ha obtenido la nacionalidad española.

Elena Martínez. Beniarbeig (Alicante)

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