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Violencia en Guerrero
Columna
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Con esta Iglesia hemos topado

Vivir en Guerrero es saber que Gobierno e Iglesia te negociaron a cambio de menos balas

Policías comunitarios del Frente Unido por la Seguridad y el Desarrollo del Estado de Guerrero frente a la iglesia de Petaquillas, Chilpancingo.
Policías comunitarios del Frente Unido por la Seguridad y el Desarrollo del Estado de Guerrero frente a la iglesia de Petaquillas, Chilpancingo.José Hernández
Salvador Camarena

La Iglesia hasta en la sopa. La Iglesia pacta una tregua en Guerrero. El Papa se retrata con las candidatas presidenciales. Una universidad regida por la orden a la que pertenece el pontífice maltrata a una de sus mejores académicas…. La Iglesia, desdeñada y denostada a lo largo del sexenio, vive días de protagonismo en la antesala de las campañas. ¿Para bien?

Según Andrés Manuel López Obrador hay jesuitas buenos y jesuitas malos. ¿Uno bueno? Aquel que en sus años mozos conoció allá en Tabasco. Es decir, uno nada actual. ¿Otro bueno? Alguno fallecido. Y está el bueno buenísimo, el lejano y poco reclamón Francisco I. El jesuita útil, objeto propagandístico.

El presidente utiliza al Papa en contra de los “jesuitas malos”. ¿Los de aquí? Politiqueros que osan reclamar el asesinato de sus hermanos en Cerocahui y la violencia en general. ¿El de Roma? Bueno porque es “respetuoso”. Y franciscano. Si los de aquí callaran, serían bien vistos en Palacio.

Algo de eso andaría pensando el rector del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente (Iteso), universidad del sistema Ibero, regida educativamente por los jesuitas. El Iteso ha errado gravemente en su proceder. Y las consecuencias de ello serán negativas más de ese plantel.

A las primeras, el Iteso sucumbió a la presión de Morena, que descalificó con rudeza y nula evidencia la imparcialidad del trabajo de su académica Rossana Reguillo, creadora y encargada de Signa Lab.

Esa instancia itesiana fue seleccionada por el INE para filtrar preguntas en el primer debate presidencial. Tras la designación, el lopezobrarodismo aprovechó para echar a andar un modus operandi ya conocido. Para controlar los debates comienzan por descalificar, por sembrar dudas.

La partitura de Morena es nítida. Tratarán de aniquilar la reputación de quien tiene posiciones críticas. No pueden cuestionar el trabajo de Reguillo, así que con tuits y mensajes en redes esparcen sospechosismo. AMLO solo acepta autómatas, dentro y fuera de sus filas. Así fueron a por Rossana, que no lo es.

Que un partido no aguante críticas es poco novedoso. Que en su hipersensibilidad Morena sea particularmente histriónico, es cosa, literal, de cada mañana. Que una universidad de prestigio internacional entregue la honra al caprichoso condicionamiento de un partido, es una tragedia.

El Iteso debió resistir o retirarse del ejercicio al que fueron convocados por el INE. Esa universidad en general y Signa Lab en particular gozan de una bien ganada autoridad académica y fama de solvencia ética, por ende no tenían que aceptar el berrinche de Morena, y menos darles la cabeza de Reguillo.

Mantenerse íntegros, demandar que las autoridades evaluaran la solvencia de la queja morenista, actuar apegados al derecho confiando en las instituciones. Poner la otra mejilla nunca significó carecer de dignidad. Ceder no es opción frente a quienes no dan calidad de interlocutor al otro.

Porque Morena quiere periodistas que no opinen, que no critiquen, que no piensen y que en el caso de atreverse a razonar, dejen esos pensamientos en su fuero interno. Y quiere exactamente lo mismo con las y los académicos, las y los investigadores, las y los médicos, las universidades, lxs estudiantes.

La libertad de expresión es irrenunciable. Si una académica es forzada a salir de un ejercicio electoral, para el que está técnica y éticamente dotada, por comentarios en redes o artículos, por sus ideas u opiniones, se abre la puerta a un macartismo, encima avalado por el INE y el Iteso. ¿Quién sigue mañana?

Y como el patrón es de sobra conocido a pesar de que el rector del Iteso no quiera advertirlo, este abuso de poder del lopezobradorismo podría incluir un final donde ni con la salida de Reguillo se den por satisfechos. Qué falta de liderazgo, visión y pundonor de la cabeza de la universidad jesuita en Jalisco.

La claudicación del Iteso es un pasaje más del choque de alta tensión entre el capítulo mexicano de la Compañía de Jesús y AMLO. Ante su rotundo fracaso por cumplir la promesa de hacer justicia y encontrar la verdad en el caso de Ayotzinapa, el presidente lanzó contra ellos una cacería de brujas.

El Centro Pro, también un brazo de la obra ignaciana, es víctima de una campaña de denuestos de Andrés Manuel. El gobierno que se dice humanista infantiliza a las víctimas de Ayotzinapa al acusar a defensores de derechos humanos de manipular el dolor para usarlo en contra de la administración.

El Pro ha respondido puntualmente a cada difamación. Porque no se puede permitir que el presidente instale una verdad alternativa en donde solo su palabra crea o destruye reputaciones de gente que, encima, trabaja con los más pobres e inermes, gente que ha resistido presiones de otros gobiernos.

La insidia presidencial, empero, no cesa. Y así será hasta el último día de su mandato, y más allá, porque lo que al presidente gustaría es que estos jesuitas optaran por la resignación que ha llevado a otra parte del clero mexicano a abrir el portón de un infierno en Guerrero y en otras partes.

El extravío no suele ser lo peor que pasa a quienes lo padecen. Perder la perspectiva de lo que es propio y lo que es falaz puede terminar por engullir a una persona o una comunidad. O a un país. La Iglesia de Guerrero, con la bendición del Episcopado mexicano y del presidente, eligió el mal.

En el estado sin Estado que es la entidad guerrerense, obispos y prelados acaban de entregar, con el beneplácito de López Obrador, las fuerzas armadas, su candidata a la presidencia de la República y quien cobra como gobernadora, a sus ovejas a sanguinarios criminales.

Cuesta trabajo creer lo que uno escucha o lee en la prensa. Es la marcha de la locura transmitida en tiempo real y de viva voz por los prelados y el presidente.

Vivir en Guerrero es saber que Gobierno e Iglesia te negociaron a cambio de menos balas. Eres propiedad de los criminales que prometen esquilmarte sin ruido, sin chocar entre ellos, calladitos por voluntad ellos, callado a punta de metralleta el ciudadano: ¿qué les dirán en misa quienes a esos entregaron?

El Clero, y desde luego el presidente, adquieren de esta forma la calidad de cómplices y patrocinadores del acuerdo que de facto legaliza la extorsión. ¿Se han vuelto locos? ¿O solo han perdido toda capacidad de humana indignación frente a la injusticia? Y de valentía, ni hablar.

El jefe del Estado traiciona así la Constitución y los clérigos cualquier voto cristiano que proclame que hay que proteger a los débiles, no entregarlos cual mercancía a quienes han demostrado que no dudan en ejercer de carniceros o pozoleros. Lo que es del narco, al narco, rezan Iglesia y gobierno.

¿Para qué entonces quiere México campañas? Puestos a simular, destinemos a los pobres las millonadas que cuestan partidos, proselitismo y elecciones, y que llamen a Ciudad de México a todos los capos para formalizar el reparto del territorio y que ellos, prometiendo portarse bien, designen autoridades.

¿Para qué va Claudia Sheinbaum al Vaticano si ella no va a gobernar, de obtener la presidencia, en Guerrero?

Y si eso que está ocurriendo ahí pega, si nadie con mediana sensatez da con las tablas de la ley en las cabezas de la Iglesia y del gobierno, mañana en Michoacán, Jalisco, Zacatecas, Sinaloa, Tamaulipas, Tabasco… pactarán el reparto de su gente; y será más certero que nunca ese presentimiento que --al tomar una carretera, al cruzar un poblado-- nos hunde el estómago: vivimos solo porque los que verdaderamente mandan no han decidido otra cosa.

De hecho, la prensa reporta la mañana de este sábado que en el Estado de México los obispos están intentando lo mismo: entregar a las ovejas al lobo.

¿De eso hablaron Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez con el Papa? De que la violencia puede terminar de consumir al país que ellas pretenden gobernar y de que necesitarán más que nunca de todos, y de la Iglesia, para que la ley no la impongan milicias con armamentos propios de una guerra internacional.

¿Bergoglio le pidió a Sheinbaum que el presidente deje de acosar a las organizaciones de derechos humanos, además de al Pro, por supuesto? ¿El Papa le preguntó cómo está eso que usted, una académica con ideas propias, denuesta a otra académica con ideas propias, encima de una universidad ignaciana? ¿Alguno de los dos mencionó, así haya sido en vano, el narcopacto?

¿Francisco le pidió a Gálvez aclare cómo su estrategia de seguridad no echaría más fuego al fuego si de repente solo parece abocada a tratar de revivir figuras del pasado que, no sobra decirlo, tampoco era pacífico?

La Iglesia de Francisco pacta en Guerrero y en otras regiones la entrega del territorio y la población a los criminales. Si al consumarse esta cesión del imperio de la ley la rendición del gobierno es total, ello no significa que la ayuda eclesial para la misma quedará libre de culpa.

Cada peso que se pague de extorsión, y cada bala que mate para castigar la desobediencia de quien se negó a un cobro ilegal e inmoral recaerá en sus conciencias obispos, párrocos y gobernantes. Que con su dios se lo coman.

Y mientras, venga la discusión de cuál de las fotos de las candidatas con Bergoglio es mejor, porque visto que de saque el INE y el Iteso claudicaron, los debates serán todo menos sustanciales.

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