El subsidio a las gasolinas en México pone contra las cuerdas a las finanzas públicas

Hacienda ha mantenido el estímulo fiscal para los combustibles durante tres meses, pese al coste de más de 43.000 millones de pesos que ha dejado de recaudar en impuestos

Un trabajador dispensa gasolina en Ciudad de México.
Un trabajador dispensa gasolina en Ciudad de México.Daniel Augusto (CUARTOSCURO)

Por doceava semana consecutiva y en plena crisis energética, la Secretaría de Hacienda mantendrá el estímulo fiscal al 100% para mantener el precio de las gasolinas. Desde marzo pasado, el Gobierno de López Obrador decidió conjurar a toda cosa la palabra gasolinazo, un término que alude a la subida del precio de los combustibles en México. El Ejecutivo ha preferido renunciar a cobrar el impuesto a la gasolina antes que elevar el precio del carburante, sin embargo, a medida que la tensión geopolítica por la invasión rusa en Ucrania se prolonga y con ello el alza de los combustibles a nivel global, esta decisión ya está pasando factura a las finanzas públicas: de enero a marzo de 2022, la recaudación del impuesto a las gasolinas se desplomó más de un 70% respecto al mismo periodo del año previo, equivalente a una reducción de unos 43.462 millones de pesos, de acuerdo con las cifras de Hacienda.

En su reporte trimestral, la dependencia federal indica que de enero a marzo los ingresos captados por el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) de combustibles fueron de 20.783 millones de pesos en el primer trimestre del año, 70,7% menos que en el mismo periodo del año previo. “Con la finalidad de evitar un repunte inflacionario por el aumento internacional de los precios de los combustibles, el Gobierno federal otorgó durante el trimestre estímulos fiscales al IEPS de combustibles, los cuales generaron una reducción en la recaudación de 43.462 millones de pesos con respecto a lo previsto en el periodo”, detalló la dependencia.

En México se paga un impuesto por el combustible que se consume, llamado Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) Federal, el cual es determinado por Hacienda. Los costos se pueden llegar a modificar también por egresos adicionales como el transporte y almacenaje. De acuerdo con cálculos del Servicio de Administración Tributaria (SAT), los estímulos fiscales a las gasolinas podrían costarle al erario entre 350.000 y 400.000 millones de pesos este año.

Desde que se anunció esta medida, en marzo pasado, el presidente López Obrador aseguró que la caída en recaudación se subsanaría con los excedentes provenientes de los ingresos petroleros ante una mayor cotización en el precio del crudo. En los tres primeros meses de 2022, los ingresos petroleros ascendieron a 289.253 millones de pesos, lo que supone un 32% más de lo recaudado en el trimestre de 2021. El alza global del crudo, derivada de la ofensiva rusa en Ucrania, también ha beneficiado a la mezcla mexicana. En abril, el precio promedio del petróleo mexicano de exportación fue de 99.9 dólares por barril, un 63% más alto, respecto al mismo mes del 2021.

Sin embargo, los analistas advierten de que este excedente petrolero no se puede aprovechar al máximo porque se están utilizando en su totalidad para cubrir el boquete fiscal del subsidio a las gasolinas.

La coordinadora del programa de Gasto Público de México Evalúa, Mariana Campos, apunta que la política de estímulos a los combustibles beneficia más a la gente de mayores ingresos del país, por lo que su aplicación tiene un fin más de corte político y electoral que de desarrollo social. “Una hipótesis es que el Gobierno busca recuperar el apoyo de la clase media, la cual perdió en gran medida, por ejemplo, en Ciudad de México. Además, hemos destacado que esta estrategia es incompleta para combatir la inflación, pues actualmente el aumento de precios se genera por muchas otras variables económicas, como el precio del gas y de la luz” asegura.

La organización señala que de recaudar más ingresos del IEPS, se podrían focalizar los esfuerzos en intervenciones sociales bien diseñadas y temporales, a través de las cuales se subsidien los precios de algunos bienes, como los alimentos. De esta manera es posible compensar el mayor gasto en alimentación en quienes realmente lo necesitan, en lugar de perdonar el impuesto IEPS a personas de altos ingresos.

Rodolfo de la Torre, investigador del Centro de Estudios Espinosa Yglesias, prevé que el Ejecutivo mantendrá el subsidio a los combustibles, al menos, hasta el 5 de junio, día en que se celebran elecciones en seis Estados del país, sin embargo, reconoce que cada semana que se prolonga esta medida aumenta la presión en las finanzas públicas. “Si el Gobierno decide sacrificar algunos programas sociales o algunas inversiones que están absorbiendo recursos, todavía podría aguantar el subsidio hasta septiembre de este año, pero sí deciden que esos proyectos son prioritarios, sí tendrán que dejar de subsidiar la gasolina próximamente”, refiere.

El especialista afirma que el aumento de los ingresos petroleros, derivado del alza en los precios del petróleo, solo alcanzan a cubrir de un 80% al 90% del subsidio a las gasolinas, por lo que el Gobierno aporta un 10% de otros apartados. ”Podría haber más recortes en salud o en educación, por ejemplo, en el sector educativo se están destinando 85.000 millones de pesos a becas educativas, el subsidio a gasolinas es de 400.000 millones de pesos, es decir, más de cuatro veces lo que se gasta para becas y la mayor parte de este subsidio se queda en la población de más ingresos”, zanja.

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Sobre la firma

Karina Suárez

Es corresponsal de EL PAÍS en América, principalmente en temas de economía y sociedad. Antes trabajó en Grupo Reforma. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y Máster de periodismo de EL PAÍS.

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