COMEDIA
Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

Polo Polo y el chiste canalla

La comedia mexicana pierde a uno de sus principales exponentes, un hombre que arrancó risas con montajes misóginos y homofóbicos, que hoy se someten al tamiz de la crítica

El comediante Polo Polo, en la ciudad de Puebla en 2010.
El comediante Polo Polo, en la ciudad de Puebla en 2010.Francisco Guasco (Cuartoscuro)

En uno de sus espectáculos más populares, titulado Viaje a España, el comediante Polo Polo narra el día que decidió cumplir un sueño: hacer un viaje de vacaciones. “El otro día cojo, me levanto muy temprano, costumbres que tiene uno y que a mi vieja le encantan, por supuesto, el mañanero, mientras se echen un buche de Cepacol para que no les apeste el océano, porque luego amanecen bien cabreras” (risas) y tras meditar un rato reconoce que como había trabajado mucho y hecho mucho dinero era momento de tomar las vacaciones que tanto se merecía. El “pinche problema” comenzaba con la pregunta “a dónde chingados” debía ir. ¿Italia? “Puta madre, ¡a huevo! Imagínate yo en la Fuente de Trevi aumentándole la agüita” (mano imitando que orina, risas del público). Francia no, “porque está lleno de sida” (risas). Mejor España, “cuando todavía había cantantes machitos en España, porque parece que les están machacando los huevos” (risas)… Su monólogo corre en una retahíla de frases con referencias sexuales, comentarios homofóbicos, misoginia, burlas a los mexicanos de clases bajas y mucho albur, ese juego de palabras, de frases de doble sentido, con las que los mexicanos se toman el pelo. En fin, una carga de chistes canallas que arrancaban risas de un público que idolatraba al comediante y adoraba sus presentaciones, pero que levantan más de una ceja en nuestros días.

No es fácil hacer reír al otro y Polo Polo, fallecido el lunes, era un mago de la risa para sus pares mexicanos. Nacido Leopoldo Roberto García Peláez Benítez en León, Guanajuato, el 9 de marzo de 1944, sus chistes atrapaban a millones de personas y sus discos recopilatorios se vendían por decenas de miles. Puede que para un extranjero su comedia fuera muy local, aunque también recurría a las viejas fórmulas: sexo, prejuicios raciales y escenas escatológicas. Aunque no se metía en asuntos políticos en un país que sufría el férreo control de la “dictadura perfecta” del PRI, en muchas ocasiones sufrió la censura porque a uno que otro vigilante de la moral le parecía de mal gusto que el hombre se paseara por los escenarios hablando de las “chichis” de una señora que amargada esperaba el regreso a casa del esposo borracho, de enfermeras que debían rasurarle los testículos cuando él se sometió a la operación de una hernia en sus genitales (estos siempre presentes en sus espectáculos, claro está) o su siempre activa y orgullosa vida sexual. Pero la censura era vencida y el comediante siguió durante décadas haciendo que a muchos se le salieran las lágrimas de tanto reír.

Aunque la buena carcajada es una delicia que todos debemos disfrutar, los chistes de Polo Polo plantean en nuestros días la pregunta de hasta dónde es válido reírse. ¿De la mujer como objeto sexual o la vieja bruja que no deja en paz al marido que merecidamente se emborracha? ¿Del homosexual (joto, marica) que siempre está tentando al hombre macho-macho? ¿Del gallego? ¿Del negro? ¿Del pobre? ¿Del poblano? Muchos acusan que estamos en una época de una corrección política que suena a censura, pero también son tiempos diferentes, cuando el movimiento LGBTQ ha logrado reconocimiento de derechos, parejas del mismo sexo se casan y adoptan; las mujeres avanzan sin freno en su lucha por la igualdad, denuncian abusos de hombres poderosos; un negro ha sido presidente de la primera potencia del mundo y los jóvenes están más entregados a un lenguaje inclusivo, neutral, igualitario. Sí, algunos dirán que han aguado la broma, pero son contextos diferentes, con formas de ver el mundo diferentes. Polo Polo seguirá con sus miles de seguidores que lo añoran. Hay otros que cambiarán el canal porque no le encuentran el chiste.

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Sobre la firma

Carlos S. Maldonado

Redactor de la edición América del diario EL PAÍS. Durante once años se encargó de la cobertura de Nicaragua, desde Managua. Ahora, en la redacción de Ciudad de México, cubre la actualidad de Centroamérica y temas de educación y medio ambiente.

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