Cursos para no ser un macho: los mexicanos trabajan la violencia de género en grupos de apoyo

Varios colectivos ofrecen espacios en los que los hombres cuestionan sus privilegios y reconocen en sus historias las veces que han violentado a las mujeres

Uno de los círculos de reflexión de hombres, organizado por Casa Tonalá, en Ciudad de México, en 2019.
Uno de los círculos de reflexión de hombres, organizado por Casa Tonalá, en Ciudad de México, en 2019.Casa Tonalá

Son hombres de todas las edades y distintas ocupaciones, algunos son padres y otros demasiado jóvenes para serlo, pero todos están decididos a empezar a construir una forma “distinta” de ser un varón. Se reúnen periódicamente en sesiones presenciales o telemáticas o, incluso, algunos de ellos ya forman parte de empresas o proyectos constituidos formalmente para ser parte de un cambio que, hasta hace pocos años, era imposible de pensar: trabajar desde su posición de varones con privilegios históricos para que la violencia de género no sea el pan de cada día en México y, sobre todo, para que el machismo, en sus formas más extremas, no se cobre la vida de más mujeres en el país. Son todos ellos testigos de la sacudida del movimiento Me too y de la nueva ola feminista que remece a todo el mundo.

Más del 95% de quienes asisten a conversatorios o círculos de reflexión de hombres llegan motivados por una mujer. Ya sea su pareja o expareja u otras mujeres que se vinculan con ellos de manera efectiva o erótica. Así lo han confirmado quienes dirigen las sesiones de este tipo en Casa Tonalá, en Ciudad de México, y desde iniciativas como la de Edmundo Castelán, llamada Hombres Necios. En estos espacios no mixtos en los que los hombres se reúnen para hablar sin tapujos de sus emociones y sus experiencias propias con la violencia, se trabaja para contribuir a crear una sociedad más igualitaria y construir relaciones sanas con personas de cualquier género.

Iván Salazar, de Casa Tonalá, lo describe como un espacio que implica romper los muchos silencios que los hombres han aprendido a construir. “Se trata de hablar sobre ciertas violencias y ciertas prácticas que han dañado históricamente a nuestras sociedades; y lo que intentamos es nombrarlas como primer paso para construir responsabilidad”, cuenta. Paternidades responsables y no ausentes, violencia, sexualidad, poder, amor romántico e incluso identificar cuando los propios hombres han sido violentados por otros varones, son temas que se tratan en estas sesiones.

En México, en promedio, 10 mujeres fueron asesinadas cada día durante el 2021. En los primeros tres meses de este 2022 la cifra ya registra 229 feminicidios. Los hombres que se encuentran periódicamente para hablar de violencia y machismo tienen muy clara la gravedad de la situación actual, y coinciden en un mismo objetivo: tratar de romper con esa forma de masculinidad que suele violentar no solo a las mujeres, sino a su propio entorno.

Nicko Nogués es el fundador del Instituto para el Desarrollo de Masculinidades Anti Hegemónicas (IDMAH), y de la iniciativa De machos a hombres. La labor de ambas responde a un trabajo de más de ocho años en México, primero, como parte de la consultora Is a Miracle y, desde hace un año, como asociación civil y proyecto independiente. El IDMAH es un Instituto y consultora que fomentan y asesoran en cuanto a la toma de decisiones a empresas y organizaciones, con trabajo enfocado en promover la igualdad y la equidad, involucrando activamente a los varones de las empresas con las que trabajan.

“Enmarcamos una labor que tiene que ver con cómo involucrar a la población masculina y cómo hacerla entender que eso que llamamos machismo está directamente relacionado con nosotros. Y es algo que gran parte de la población masculina todavía no entiende”, ha contado Nogués. Para el fundador de ambos proyectos, las grandes problemáticas que aquejan actualmente al mundo y a la humanidad se podrían resumir en tres grandes ejes: la crisis medioambiental, la justicia social, y todo lo que tiene que ver con la falta de ética tecnológica. “Cuando nos ponemos a analizar cuál es la raíz de esos tres temas, en esencia, es eso que denominamos machismo”, explica.

El IDMAH ha trabajado en México con empresas como Santander, ABInBev, Nike, Banco Interamericano de Desarrollo, Telefónica México, ONU Mujeres México, entre otras. Crean y desarrollan consultorías, campañas, y espacios de reeducación y círculos para hombres con la intención de transformar sus dinámicas de trabajo. “El machismo es un sistema cultural de dominación, imposición, segregación, discriminación de todo aquello que es poseíble, y todo aquello que se considera inferior, femenino, desde la cultura machista y que está sesgado por unas lógicas de entendimiento que son tremendamente androcentristas (modelo social que coloca en el centro de la vida, del pensamiento y de su organización al hombre, varón)”, asegura Nogués.

GENDES, Género y Desarrollo, A.C., una asociación que tiene un trabajo de casi tres décadas en el país, desarrolla todo un esquema de trabajo dedicado a construir “nuevas masculinidades”. Desde sus plataformas, invitan a la reflexión de distintos temas que interpelan a los varones y al impacto de las decisiones de estos en dinámicas que repercuten directamente en la sociedad. “Cuestionar la masculinidad, sobre todo cuando ha sido construida desde códigos machistas”, se lee en una de sus publicaciones.

No existe un registro formal del número de organizaciones en América Latina, una de las regiones con los índices de violencia machista más altos del mundo, que trabajen exclusivamente con el tema de nuevas masculinidades o con esquemas que impliquen el cuestionamiento de la masculinidad tóxica; sin embargo, sí existen muchas más que hace 10 años, así lo muestra un mapeo realizado por EME Masculinidades, desde Chile, en el que agruparon a más de 90 organizaciones a nivel global, de las que 60 están en Latinoamérica; aunque en la actualidad algunas de ellas (cerca de una tercera parte) no parecen estar activas.

Dar cuenta de sí

Casa Tonalá es uno de los espacios que buscan crear consciencia sobre diferentes masculinidades. Cada dos semanas organizan espacios de reflexión narrativos y grupales para que los hombres reconozcan sus habilidades, recursos y valores que los mueven en el día a día, además de expresar sus incomodidades. A causa de la pandemia de la covid-19, actualmente estas sesiones se realizan por vía telemática. Si bien el número de participantes varía en cada sesión, por lo general, entre 10 y 15 hombres de diferentes edades y nacionalidades participan en cada reunión. Los asistentes exponen situaciones que van desde problemas familiares, malentendidos sociales o bien, conflictos de pareja. A través de un caso en particular, se comparten experiencias, metáforas y aprendizajes; todo orientado a dar cuenta de sí y a enfrentar lo que los organizadores de estas sesiones llaman “las voces de la masculinidad hegemónica”.

Los asistentes son todos desconocidos, y esa es una de las principales particularidades de estos conversatorios. Al contar sus experiencias, nadie se siente cohibido, algo que podría ser muy diferente a narrarlas en un grupo de amigos o con la familia. Los organizadores son psicólogos y terapeutas especializados en el trabajo con hombres y al inicio de cada sesión dejan en claro que ese “no es un espacio para juzgar”. Los juicios de valor no están permitidos, aunque ante cualquier incomodidad, sugieren que lo mejor es no quedarse callado y tratar de aportar un punto de vista que no violente a quien esté contando sus experiencias. Cada quien tiene su momento para hablar, si es que así lo desea, ya que nadie está obligado a expresarse. Al final, resuenan frases como “tu valentía me ha inspirado” o “me voy con muchas ideas para reflexionar”, aunque también suelen destacar comentarios como “el tema me ha causado inseguridad” o “esta conversación ha aflorado miedo en mí”. Es raro que quien acude a alguna de las terapias narrativas de Casa Tonalá no repita su participación. “Siempre hay aprendizaje”, cuentan sus impulsores.

Varones antipatriarcales de Argentina: los pioneros

En 2010 nació en la ciudad de La Plata, en Argentina, uno de los colectivos pioneros desde la sociedad civil de varones que cuestionan su masculinidad. Se trata de los Varones Antipatriarcales, como se hacen llamar desde hace más de 10 años de existencia.
Argentina, la vanguardia en temas de justicia social, también ha dado el ejemplo de lo que, desde la sociedad civil, se puede realizar en colectivos de hombres que trabajan en pro de sociedades más igualitarias. En 2013 los Varones Antipatriarcales lograron celebrar el primer Encuentro Latinoamericano de Varones Antipatriarcales, ELVA, al que se sumaron iniciativas que seguían su ejemplo en distintos países del continente.
Actualmente, trabajan con sesiones, talleres y encuentros a nivel local y regional, mientras en el país sudamericano se agregan ya a las políticas públicas (como la creación del Mapa Federal de Experiencias con Varones y Masculinidades en Argentina o el trabajo desde el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación) las principales acciones que han dinamitado estos colectivos.

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