La Fiscalía de Nuevo León desliza que Yolanda Martínez se suicidó sin tener todavía los resultados de la autopsia

El Ministerio Público basa su hipótesis en el hallazgo de dos botes con insecticida junto al cadáver, aunque no ha determinado si esas sustancias se encuentran en el cuerpo. Tampoco ha concluido cuál fue la causa o la fecha de la muerte

Mural en honor a Yolanda Martínez, en San Nicolás de los Garza, Nuevo León.
Mural en honor a Yolanda Martínez, en San Nicolás de los Garza, Nuevo León.Gabriela Pérez (Cuartoscuro)

La Fiscalía de Nuevo León no tiene los resultados de la autopsia del cuerpo de Yolanda Martínez, tampoco ha establecido la causa o la fecha de la muerte, sin embargo el Ministerio Público establece como principal línea de investigación que la joven, de 26 años, se suicidó. La institución basa su teoría en el hallazgo junto al cadáver de dos botes con sustancias insecticidas, aunque todavía no ha determinado ni siquiera si esas sustancias se encontraban en la sangre de la joven. Martínez desapareció el 31 de marzo y su cuerpo fue hallado 38 días más tarde en un terreno abandonado en Juárez, en el extrarradio de Monterrey, a 30 kilómetros de donde se la vio por última vez. Su padre, Gerardo Martínez, que todavía no se ha pronunciado sobre la teoría del suicidio de la Fiscalía, siempre mantuvo que la joven no se fue por voluntad propia.

En una rueda de prensa de más de una hora, la fiscal de Feminicidios, Griselda Núñez, y el vicefiscal Luis Orozco han dado vueltas alrededor de los escasas evidencias que el Ministerio Público ha encontrado para explicar qué ocurrió con Yolanda Martínez. “Se ha hecho un análisis inicial, que no es concluyente, pero que ha consolidado de mayor manera la línea de un suicidio y ha ido debilitándose la teoría de un feminicidio”, ha afirmado Orozco al comienzo de la comparecencia.

Para apuntalar esta línea de investigación, la Fiscalía ha presentado el hallazgo de dos botellas de agua, un vaso con un mensaje escrito y dos envases con presunto veneno para plagas. Todavía no hay resultados toxicológicos ni dactilares que permitan saber si Yolanda manejó o ingirió alguno de estos productos. Pero el Ministerio Público mantiene que una persona del entorno de la joven había referido que ella estaba atravesando un período depresivo y que había manifestado “la intención de dar un giro a su vida”.

Un terreno despoblado y de difícil acceso

El cadáver de Yolanda Martínez fue encontrado el 8 de mayo en un predio abierto y despoblado, al costado de la carretera hacia Reynosa. Estaba en el municipio de Juárez, al sur de la zona metropolitana de Monterrey, en la colonia de Los Huertos. Fue hallado por una vecina que al ir a recoger leña percibió un “olor fétido”. Según la misma Fiscalía, este terreno es de muy difícil acceso: “No hay un camino marcado, no es un lugar de tránsito habitual de personas, solo hay un camino tenue dibujado entre la maleza”, ha descrito el vicefiscal Luis Orozco. Los agentes todavía no tienen pistas de cómo ni por qué llegó la joven, que había salido de otro municipio a 30 kilómetros, hasta ese lugar.

En el área analizada no se han encontrado armas ni objetos para causar lesiones, refieren los funcionarios, y el cuerpo de Martínez estaba “boca abajo, ligeramente hacia un lado, y con la cabeza sobre su bolsa negra, como si se utilizara de almohada”. “En la unión de sus brazos”, la Fiscalía encontró un recipiente blanco alargado, con las letras rojas de peligro, que supuestamente contiene fosfuro de aluminio, un insecticida para grano. Dentro de su bolso, además del celular, algo de ropa y la identificación de Yolanda, se halló otro bote con clorpirifos, “de amplio uso en la vivienda y en la agricultura”, ha detallado la Fiscalía. Griselda Núñez ha asegurado que ambos productos son muy fáciles de encontrar en tiendas.

Los funcionarios han reconocido que todavía falta por revelar si esas sustancias son nocivas para el cuerpo humano, si llegaron a estar en el cuerpo de Yolanda, y en el caso de encontrarse en él, si hubieran sido determinantes para su muerte. Tampoco saben cuándo estarán disponibles los resultados de estas pruebas: “La fecha de entrega está sin determinar. Están por concluirse los análisis en materia química forense, para comparar el contraste de esas sustancias respecto del cabello”.

En una sucesión de vacíos sin explicación y de hallazgos en los que todavía no se ha establecido la relación con Yolanda, la Fiscalía también ha presentado ante los medios de comunicación un vaso de unicel que tiene un mensaje escrito con letras negras: “Ya me voy. Te voy a extrañar mi niña. Márcame guapo, te amo negrito”, junto a un número de teléfono. El vaso no fue encontrado cerca del cuerpo de la joven, sino en la unión de la carretera y un sendero en las inmediaciones. Entendido por la Fiscalía como un mensaje de despedida, los agentes no saben ni siquiera si la letra es la de Yolanda ni tampoco si ella llegó a sujetar ese objeto. Tres días después siguen pendientes los análisis.

Sin autopsia ni causa de muerte

La Fiscalía ha aducido que debido al avanzado estado de descomposición del cuerpo, la autopsia todavía no ha arrojado resultados. De hecho, la institución está en comunicación con otras instancias nacionales e internacionales para que les apoyen en el estudio del cadáver. “Peritos especialistas de otras partes del país y de fuera incluso que puedan colaborar con la institución para averiguar la causa de muerte”, ha reconocido Orozco, que ha añadido que tampoco tienen información del tiempo estimado de muerte.

Pese a la falta de pruebas y resultados de los análisis, la Fiscalía insiste en que la línea más sólida para la muerte es el suicidio. Desde su desaparición, el ministerio público mantuvo que Yolanda Martínez se había marchado por voluntad propia, por lo que tardó semanas en iniciar los rastreos. El padre, Gerardo Martínez, siempre rechazó esa narrativa puesto que la joven tenía una hija de cuatro años y “muchos sueños”.

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Sobre la firma

Beatriz Guillén

Redactora de EL PAÍS en México. Trabaja en la mesa digital y suele cubrir temas sociales. Antes estaba en la sección de Materia, especializada en temas de Tecnología. Es graduada en Periodismo por la Universidad de Valencia y Máster de Periodismo en EL PAÍS. Vive en Ciudad de México.

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