López Obrador y Biden analizarán el viernes sus planes para Centroamérica, migración y seguridad

La Casa Blanca anuncia un encuentro virtual para preparar una estrategia conjunta de Norteamérica ante la Cumbre de las Américas de junio

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, escucha a su homólogo mexicano, Andrés Manuel López Obrador, durante la Cumbre de Líderes de América del Norte, en noviembre 2022.
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, escucha a su homólogo mexicano, Andrés Manuel López Obrador, durante la Cumbre de Líderes de América del Norte, en noviembre 2022.Alex Wong (Getty Images)

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y el de Estados Unidos, Joe Biden, mantendrán el viernes una reunión virtual para abordar sus planes para Centroamérica y analizar los próximos desafíos en materia de migración, seguridad, energía y cooperación económica. El encuentro, anunciado este martes por la Casa Blanca a través de un comunicado, tiene el objetivo de analizar la Cumbre de las Américas que se celebra en junio en Los Ángeles y, concretamente, preparar una estrategia común sobre cómo “América del norte puede liderar iniciativas prioritarias para la región”.

La cita se celebra días antes de que López Obrador emprenda una gira de trabajo por el triángulo norte de Centroamérica: Guatemala, El Salvador, Honduras y Belice. Ese viaje busca promover los programas sociales puestos en marcha por el Gobierno mexicano en un intento de paliar los flujos migratorios, como la bolsa de trabajo Sembrando Vida, que da empleo a decenas de miles de personas en la repoblación y siembra del campo. Sin embargo, la Secretaría de Relaciones Exteriores reconoce que todo lo que sucede en la frontera sur repercute automáticamente en la frontera norte y en este contexto resulta clave afinar la coordinación con Washington.

Los dos presidentes dejaron claro, al igual que el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, su compromiso con la integración de América del Norte durante la reunión trilateral celebrada el pasado noviembre. Desde aquella cumbre, conocida coloquialmente como Los Three Amigos. las relaciones entre México y Estados Unidos han pasado por momentos de tensión sobre todo por la política energética de López Obrador. Pero a eso se han añadido en los últimos días nuevos focos de fricción que tienen que ver precisamente con el fenómeno migratorio y con la seguridad.

La semana pasada se conoció la disolución en México de una de las llamadas Unidades de Investigación Sensible, un grupo de élite que durante más de 25 años trabajó con la DEA, la agencia antidrogas de Estados Unidos. Solo fue un episodio más, pero refleja el giro del enfoque de la Administración de López Obrador para combatir la embestida del narcotráfico, mientras el país está sumido en una grave crisis de seguridad derivada principalmente del enfrentamiento entre carteles. El llamado Entendimiento Bicentenario, el marco de cooperación bilateral para combatir la delincuencia recientemente sellado entre el Gobierno mexicano y la Casa Blanca, se centra más en la prevención que en los operativos contra el crimen organizado y apenas ha echado a andar.

Hay más factores que motivan la profundización del diálogo. Estados Unidos ha decidido rechazar a los migrantes ucranianos que huyen de la agresión de Rusia si entran por tierra desde México. Y la oposición republicana a Biden ha optado por apretarle las tuercas a Washington ante la determinación de Biden de levantar a finales de mayo el llamado Título 42, una norma sanitaria adoptada por el expresidente Donald Trump con el pretexto de la pandemia de covid-19 que permite deportar inmigrantes con aún más facilidad.

Este pulso político entre demócratas y republicanos provocó en Semana Santa escenas de caos en los principales pasos fronterizos de Texas. El gobernador Greg Abbott aplicó inspecciones adicionales a los camiones y a los autobuses en cuatro puentes internacionales, lo que se tradujo en colas de kilómetros y protestas que fueron infiltradas por la delincuencia. Varios remolques, por ejemplo, ardieron en Reynosa presuntamente a manos del crimen organizado. Ante la presión del país vecino, Abbott, que aspira a la reelección en las elecciones de noviembre, aflojó y se vio obligado a relajar los controles.

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Francesco Manetto

Estudió Filosofía y Letras y en 2006 empezó a trabajar en EL PAÍS tras cursar el Máster de Periodismo del diario. En Madrid se ha ocupado principalmente de información política y, como corresponsal en la Región Andina, se ha centrado en el posconflicto colombiano y en la crisis venezolana. Actualmente trabaja en la redacción de Ciudad de México

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