López Obrador profundiza su apuesta por Norteamérica tras una cumbre “sin diferencias de fondo”

La economía, la migración y una relación de igualdad marcaron, según el presidente, la cita con los mandatarios de Estados Unidos y Canadá

Andrés Manuel López Obrador, Joe Biden y Justin Trudeau, el pasado jueves en Washington antes de la cumbre trilateral de líderes de Norteamérica.
Andrés Manuel López Obrador, Joe Biden y Justin Trudeau, el pasado jueves en Washington antes de la cumbre trilateral de líderes de Norteamérica.EFE

Las alianzas internacionales siempre han existido por dos motivos: coincidencias de intereses o proximidad geográfica. A menudo las dos premisas se entremezclan y entonces se dan unas condiciones más propicias para caminar de la mano. Esa es probablemente la reflexión de fondo esencial que sentó primero las bases para retomar la cumbre de líderes de América del Norte y que ahora vertebra su balance. La reunión trilateral de México, Estados Unidos y Canadá, celebrada el jueves pasado en Washington después de cinco años de ninguneo a sus vecinos por parte del expresidente Donald Trump, dejó varios mensajes que giran en torno a la palabra “integración”. El presidente Andrés Manuel López Obrador ha repasado este lunes la cita mostrando su interés en profundizar su apuesta por Norteamérica y la colaboración regional a partir del respeto mutuo a las soberanías. El mandatario ha calificado la visita de “encuentro progresista” y ha destacado los temas que marcaron la jornada, de la economía a la migración, en un clima de igualdad.

La reunión con el mandatario estadounidense, Joe Biden, y el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, transcurrió, según López Obrador, sin “ningún problema, ninguna diferencia de fondo”. “La propuesta es: vamos a fortalecernos como región, que haya más inversión”, ha resaltado durante la conferencia de prensa matutina sobre la cita, conocida coloquialmente como Los Three Amigos. “Tenemos fuerza de trabajo, cambiemos ya la política de estar rechazando a migrantes, la mayoría, jóvenes. Si no se tiene fuerza de trabajo suficiente en Estados Unidos, en Canadá, ¿por qué no hacer un análisis sobre la demanda de fuerza de trabajo de acuerdo a lo que se necesita crecer y ordenar el flujo migratorio, ampliar las visas temporales de trabajo, buscar formas para que el que quiera irse a trabajar a Estados Unidos, a Canadá, lo pueda hacer?”.

Fue precisamente el presidente mexicano quien planteó, al comienzo del encuentro, un giro en la estrategia para afrontar la crisis de suministros, sobre todo en el contexto del auge comercial de China. No es viable, alertó, que por falta de chips o por el aumento de los precios del transporte marítimo “un consumidor de América del Norte tenga que esperar hasta seis meses para poder adquirir una estufa, un refrigerador, un automóvil”. El camino propuesto por el Gobierno bajo el paraguas del tratado comercial T-MEC pasa por un nuevo enfoque también en materia de migración y a este propósito, después de meses de conversaciones y reuniones bilaterales, la cumbre terminó con un nuevo compromiso de la Casa Blanca. “Con el presidente Biden tratamos lo del apoyo a los países centroamericanos. Y en efecto, se está hablando que van a empezar a invertir en Honduras con un programa que van a llamarle Sembrando Oportunidades, que es como el Sembrando Vida. De modo que se avanzó”.

México siempre ha reclamado una mayor inversión por parte de Washington para paliar los flujos migratorios -que hoy involucran principalmente al triángulo norte de Centroamérica y a Haití- , lo que chocaba con su principio de supeditar los desembolsos al desempeño de las regiones beneficiarias. Este programa, similar al que se puso en marcha en la frontera sur del país, es un primer paso. López Obrador también recordó a Biden “el compromiso de regularizar a 11 millones de migrantes” y ha asegurado que “se ha avanzado con ese propósito”. “Yo espero que el presidente Biden cuente con el apoyo del Congreso, de legisladores no sólo del Partido Demócrata, sino también del Partido Republicano, y sostuve que íbamos a estar nosotros pendientes, apoyando esa iniciativa, porque se trata de nuestros paisanos”, ha dicho.

El presidente ha hecho hincapié también en la sensibilidad mostrada, tanto por Estados Unidos como por Canadá, hacia las prioridades de México. Un trato “en pie de igualdad”, ha enfatizado. Pero más allá de la agenda concreta pactada -que incluye también medidas relacionadas con la pandemia de covid-19, la seguridad y las comunidades indígenas- la cumbre demostró un buen funcionamiento de la arquitectura institucional entre los tres países y la fluidez de las relaciones.

Eso no ocurrió de un día para otro, sino que es fruto de meses de trabajo del canciller Marcelo Ebrard y de los equipos de la Secretaría de Relaciones Exteriores como la Unidad para América del Norte encabezada por Roberto Velasco. Los frentes abiertos son los de siempre, y van de la violencia a la economía, la migración y las coincidencias no son absolutas, pero sí existen las bases para llegar a acuerdos en un ambiente de serenidad. Ocurrió desde la primera cita virtual con Biden, celebrada a finales de febrero, la visita de la vicepresidenta Kamala Harris en junio, el diálogo económico de alto nivel de septiembre y la firma de un nuevo plan de seguridad, bautizado como Entendimiento Bicentenario.

Antes del encuentro trilateral, los líderes mantuvieron la semana pasada reuniones bilaterlaes. López Obrador vio por separado a Biden, a la vicepresidenta Kamala Harris y a Trudeau. Con este último abordó quizá uno de los asuntos que más debate ha generado en México en los últimos meses: una reforma eléctrica, aún en trámites, que recupera el protagonismo de una empresa del Estado, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y que ha hecho saltar las alarmas de inversores privados. “Hablamos de la industria eléctrica, de la posibilidad de cooperación para modernizar equipos, turbinas en hidroeléctricas. Ellos tienen una empresa pública, así como la Comisión Federal de Electricidad, y se planteó la posibilidad de establecer un acuerdo entre estas empresas públicas para modernizar hidroeléctricas”, ha señalado el presidente al asegurar que despejó los malentendidos con el primer ministro canadiense. “Se aclaró también lo de la reforma eléctrica. Fue muy receptivo el primer ministro. Le dije que habían utilizado la bandera de las energías limpias para hacer negocios sucios. Le expliqué a detalle cómo habían saqueado al país en los últimos tiempos”.

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Sobre la firma

Francesco Manetto

Estudió Filosofía y Letras y en 2006 empezó a trabajar en EL PAÍS tras cursar el Máster de Periodismo del diario. En Madrid se ha ocupado principalmente de información política y, como corresponsal en la Región Andina, se ha centrado en el posconflicto colombiano y en la crisis venezolana. Actualmente trabaja en la redacción de Ciudad de México

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