El sector automotriz alerta sobre el riesgo del ingreso masivo de autos ‘chocolate’

El presidente López Obrador defiende la regularización de los vehículos provenientes del extranjero, pese a los reclamos de la industria que los consideran una competencia ilegal

Vehículo importado en Tijuana, en febrero pasado.
Vehículo importado en Tijuana, en febrero pasado.Omar Martínez (Cuartoscuro)

A pesar de los reclamos del sector automotriz nacional, el Gobierno de López Obrador ha abierto de par en par la puerta de entrada a la regularización de los autos provenientes del extranjero. El Ejecutivo ha hecho recientes modificaciones al decreto para la regularización de los llamados “autos chocolate” emitido el pasado 19 de enero. Los cambios del Ejecutivo, publicados en el Diario Oficial de la Federación, facilitan aún más el ingreso de este tipo de vehículos al país, la mayoría proveniente de Estados Unidos y amplían su vigencia al pasar del 20 de julio al 20 de septiembre de 2022. Las modificaciones también añaden a Sinaloa y Zacatecas entre los Estados beneficiarios con estas medidas, con lo que ya son 12 las entidades que podrán regularizar sus autos del extranjero tras una fácil examinación y el pago de 2.500 pesos.

El decreto fue emitido el pasado 19 de enero, sin embargo, en menos de dos meses el documento original ha cambiado al menos dos veces. En un primer momento, se contemplaba que los autos a regular debían tener como mínimo ocho años de antigüedad, sin embargo, ahora se podrán regularizar unidad de modelos a partir de 2017. Además, anteriormente, el proceso de regularización y verificación del automóvil extranjero estaría a cargo de la Agencia Aduanal Mexicana y la figura del agente aduanal, quien se encargaría de verificar físicamente la existencia del auto e integrar el expediente conforme al decreto y reglas para iniciar el procedimiento de importación, sin embargo, en la más reciente modificación, a fines de febrero, se elimina esta figura y será solo un funcionario del Registro Público Vehicular quien dé el visto bueno del ingreso del automóvil foráneo.

Guillermo Rosales, presidente ejecutivo de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA) advierte de que con estos cambios el procedimiento carece de mínimos elementos de control por parte del Estado Mexicano para asegurar que los vehículos a legalizar no cuentan con reporte de robo ni sobre sus condiciones mecánicas. “Tampoco hay en paralelo un operativo por parte del Ejecutivo Federal para terminar con la entrada del contrabando, poniendo orden y acabando con la corrupción en las aduanas y en las ciudades de la frontera. Desde que se ha publicado el decreto se ha incrementado el ingreso de estos vehículos”, señala.

El presidente de la AMDA asegura también que el Gobierno federal ha pedido a las entidades federativas establecer condonaciones en impuestos para su emplacamiento para facilitar la regularización prometida, dejando en 2.500 pesos el costo de cada regularización vehicular. Dichas facilidades, afirma, abonarán a aumentar el parque vehicular de autos extranjeros que ya circulan en México y que asciende, según el Ejecutivo, a más de dos millones de unidades en el país.

El representante de la industria asegura que estas unidades, una vez emplacadas, podrán circular y comercializarse, impactando en las cifras de una industria que apenas está alzando cabeza tras la debacle de la pandemia. De acuerdo con la AMDA, debido a la competencia desleal que representan estos llamados autos chocolate provenientes de EE UU se dejan de vender hasta 200.000 autos nuevos en el país. “Las ventas que estamos proyectando para este año son de un millón de unidades, entonces la saturación del mercado secundario impacta en una saturación de la oferta de los vehículos usados, con la agravante que no son comparables las calidades”, refiere Rosales.

José Zozaya, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), se suma al rechazo de este decreto. “Son autos que entraron ilegalmente al país y hacer legal lo ilegal se me hace un rompimiento del Estado de Derecho que es circunstancia fundamental para atraer inversiones”, señala. Zozaya añade que la comercialización de estas unidades no cumplen con los estándares técnicos de la industria, lo que pondrá en riesgo a los peatones, a los conductores y al medioambiente.

Pese a los cálculos del impacto económico por esta polémica regularización, el presidente López Obrador ha defendido este jueves una vez más el ingreso y registro de los llamados autos chocolate. “Es lógico que los distribuidores de los carros no estén de acuerdo con la regularización de los carros extranjeros, es normal que ellos estén en contra de esta medida, pero nosotros consideramos que ayuda a mucha gente que no tiene para comprar un carro nuevo, de agencia, que ya tienen los carros que los utilizan para sus actividades productivas, para llevar a sus hijos a la escuela, y que además si están los carros, si no están regularizados, hay un descontrol y se utilizan esas unidades para cometer delitos, y hace falta tener un registro”, declaró.

El mandatario en el decreto de enero esgrimió que el incremento de delitos está vinculado con el uso de vehículos extranjeros que circulan de manera irregular en Baja California, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Sonora, Tamaulipas, Baja California Sur, Durango, Michoacán y Nayarit. Mientras que la incorporación de Zacatecas y Sinaloa se ha justificado debido a la cantidad de población migrante que existe en estas entidades.

Rocío Méndez Bautista, académica de la UNAM, señala que las últimas modificaciones resultan en un decreto laxo y que perjudicará a la industria nacional. “Se elimina la figura del agente aduanal, que es la figura legal y facultada para poder revisar todos los procesos operativos de importación y exportación de mercancías y al mismo tiempo se elimina a las aduanas. Están tratando de regularizar un vehículo omitiendo la inscripción al padrón de importadores sectoriales”, explica.

Para la especialista la legalización de los vehículos usados no es mala, pero no es el momento económico oportuno. “El sector automotriz en México se ha visto seriamente afectado por la pandemia. Establecer un decreto en el cual se legalicen los autos chocolate en este momento no es lo más oportuno porque en lugar de que se fortalezca una pieza indispensable para la economía mexicana, se está priorizando otra prioridad que no es tan trascendental”, zanja.

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Sobre la firma

Karina Suárez

Es corresponsal de EL PAÍS en América, principalmente en temas de economía y sociedad. Antes trabajó en Grupo Reforma. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y Máster de periodismo de EL PAÍS.

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