Más de 250 minas enterradas por el Cartel Jalisco aterrorizan la región de Tierra Caliente en Michoacán

El uso de minas antipersona forma parte de la nueva estrategia del grupo criminal en municipios como Aguililla y Tepalcatepec. Los soldados peinan metro a metro la zona, pero creen que hay cientos de artefactos caseros como estos esparcidos por caminos y rancherías

Soldados mexicanos buscan minas antipersona en el municipio de Aguililla, en Michoacán, el 18 de febrero.
Soldados mexicanos buscan minas antipersona en el municipio de Aguililla, en Michoacán, el 18 de febrero.ARMANDO SOLIS (AP)

La muerte rodea los caminos de Michoacán en una dimensión desconocida hasta ahora. La aparición de minas antipersona en las inmediaciones de Aguililla ya no es una anécdota puntual en un contexto de aumento de la violencia en la región de Tierra Caliente, sino una macabra presencia que atemoriza a los sufridos pobladores, víctimas del fuego cruzado entre carteles.

En menos de un mes de trabajo de campo, el Ejército mexicano ha desactivado más de 250 minas antipersona sembradas por el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), según fuentes militares. El desminado forma parte del plan para llevar algo de normalidad a la región y comenzó a finales de enero cuando los militares desplegados detectaron los primeros artefactos enterrados a pocos centímetros de profundidad y que días antes causaron la muerte de un campesino y heridas graves a su hijo en El Aguaje, así como daños a un vehículo militar y sus ocupantes que recorrían los caminos.

La mayoría de artefactos desactivados fueron localizados en caminos de terracería, casas y bodegas abandonadas de Aguililla, Tepalcatepec y Cualcoman, pero los responsables militares calculan que hay centenares más.

Según el Ejército, el cartel liderado por Nemesio Oseguera, alias El Mencho, es el responsable de la colocación de los explosivos para evitar el ingreso de sus rivales con los que se disputa el territorio. Diariamente el Grupo de Respuesta a Emergencias y la Brigada de Fusileros Paracaidistas recorren zonas de Aguililla y Tepalcatepec para localizar, retirar y destruir los artefactos caseros fabricados con un tubo de metal relleno de pólvora y fragmentos metálicos.

El atentado más reciente le costó la vida a un campesino de 78 años de edad cuando su vehículo pisó el detonador de una mina antipersona que destrozó el coche en el que se dirigía a sus tierras. Dos semanas antes, el 31 de enero, soldados de la 43 Zona Militar recorrían los límites de Tepalcatepec y Coalcomán, en las cercanías de Loma Blanca, cuando el camión blindado en que viajaban activó otra mina. El vehículo sufrió “pérdida total” y cuatro militares resultaron heridos, entre ellos el conductor, que fue hospitalizado en estado “muy grave” al sufrir lesiones en la columna vertebral y en una pierna.

Apenas tres días atrás, el Ejército mexicano había logrado tomar el control del municipio, del que es oriundo el líder del Cartel Jalisco, Nemesio Oseguera y en el que esta organización criminal había sembrado el terror desde 2019.

Un soldado busca minas antipersona en Aguililla, Michoacán, el 18 de febrero.
Un soldado busca minas antipersona en Aguililla, Michoacán, el 18 de febrero. ARMANDO SOLIS (AP)

La Secretaría de la Defensa (Sedena) ha desplegado un escuadrón antibombas a la zona y, aunque todavía no ha conseguido delimitar las áreas de riesgo, la zona ha sido considerada como “campo minado”. Según los militares hay minas antipersona esparcidas por al menos seis poblados y rancherías de los municipios de Aguililla y Tepalcatepec, tierra natal del que fuera líder de las autodefensas José Manuel Mireles.

Según el periodista Héctor De Mauleón, hace ocho años, un informe de la PGR reveló que los Zetas y el Cartel del Golfo, entre otros grupos criminales, habían obtenido minas antipersonales Claymore M18A1 que en la década de los ochenta y noventa Estados Unidos vendió al Gobierno de El Salvador para que este combatiera la guerrilla.

El campo minado que peina la Sedena estos días rodea el municipio de Aguililla, bastión del CJNG y tierra natal de su líder, El Mencho, uno de los criminales más buscados por la Agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA), quien ha ofrecido una recompensa de 10 millones de dólares a cambio de una pista sobre su posible paradero, una de las más altas.

Hasta el momento, las fuerzas federales han barrido más de seis kilómetros en la comunidad de Naranjo de Chila, donde se encontraron la mayoría de los explosivos; a 150 metros de distancia entre uno y otro, según el encargado de un grupo militar experto en explosivos citados por El Universal. Estas fuentes confirmaron que han encontrado explosivos no solo en los campos que rodean el pueblo sino también dentro de la comunidad. La llegada del Ejército a Tierra Caliente ha obligado al CJNG a replegarse y moverse al vecino Estado de Colima donde se enfrenta al cartel de Los Mezcales, tras la ruptura de la alianza que mantenía con El Mencho.

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Sobre la firma

Jacobo García

Es periodista en México, Centroamérica y Caribe. Fue corresponsal de El Mundo y Associated Press en Colombia antes de llegar a EL PAÍS. Editor Premio Gabo’17 en Innovación y Premio Gabo’21 a la mejor cobertura. Finalista True Story Award 20/21 y colaborador en varios libros colectivos sobre periodismo y América Latina.

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