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Clases de drones para niños: la última iniciativa de Lituania para hacer frente a la amenaza rusa

El país báltico se ha convertido en un referente europeo en el sector de las aeronaves no tripuladas, una tecnología que ha revolucionado la guerra en Ucrania

Unos niños realizan piruetas con un pequeño dron en el pasillo de un colegio, el 13 de noviembre en Jonava (Lituania). Foto: PACO PUENTES | Vídeo: EPV

La jornada escolar en un colegio de Jonava, una pequeña ciudad del centro de Lituania, termina, para algunos niños, con una actividad atípica. En el aula, una decena de alumnos de primaria aprende a pilotar drones mediante un simulador. Fuera, en el pasillo, varios adolescentes, equipados con un joystick y unas voluminosas gafas inmersivas coronadas por una antena, ensayan piruetas con los artefactos voladores. Todos ellos participan en un programa recién lanzado por el Gobierno lituano, una iniciativa con la que el país báltico busca reforzar ...

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La jornada escolar en un colegio de Jonava, una pequeña ciudad del centro de Lituania, termina, para algunos niños, con una actividad atípica. En el aula, una decena de alumnos de primaria aprende a pilotar drones mediante un simulador. Fuera, en el pasillo, varios adolescentes, equipados con un joystick y unas voluminosas gafas inmersivas coronadas por una antena, ensayan piruetas con los artefactos voladores. Todos ellos participan en un programa recién lanzado por el Gobierno lituano, una iniciativa con la que el país báltico busca reforzar su defensa frente a la amenaza rusa.

Julius, un niño rubio y tímido, todavía no se siente preparado para pilotar un dron. “Me daría miedo romperlo. Por ahora prefiero seguir practicando con el simulador; es muy divertido”, dice en inglés el pequeño de 11 años, antes de volver a concentrarse en la pantalla del ordenador, donde una aeronave virtual recorre a toda velocidad un circuito, recoge premios y esquiva obstáculos. Rokas, un adolescente con una sudadera de la NASA, es el mayor del grupo y dedica horas extra para llegar lo mejor preparado posible a la competición que se celebrará en pocas semanas. “Cuando empecé hace dos meses, no conseguía que volara de manera estable, pero he mejorado mucho”, afirma justo después de ejecutar varias acrobacias en cuestión de segundos, haciendo pasar un dron diminuto por unos arcos de plástico.

Jonava es una de las tres ciudades lituanas donde los niños ya aprenden a pilotar drones. En otros seis municipios, que se han sumado a la iniciativa impulsada por los ministerios de Educación y Defensa, las clases comenzarán en breve. El plan, presentado en agosto, busca formar a 22.000 personas —incluidos 7.000 niños— en la construcción y el manejo de drones antes de 2028. “Queremos acelerar el proyecto y pasar de 9 a 15 centros”, sostiene Valdas Jankauskas, director de la Agencia Lituana de Educación No Formal, responsable de organizar los cursos para menores. “La falta de instructores sigue siendo el principal obstáculo”, subraya desde su oficina en Vilnius.

Jankauskas destaca que el programa se adapta a cada grupo de edad, a partir de los ocho años. Los más pequeños aprenden nociones básicas de montaje y practican con simuladores; los de edad intermedia construyen drones y los pilotan en interiores; mientras que los mayores se adentran en la programación y ponen a prueba sus habilidades en competiciones al aire libre. Los niños reciben clases una tarde por semana durante todo el curso escolar. Los adultos, en cambio, asisten los fines de semana, y en su caso la formación corre a cargo de la Unión de Fusileros de Lituania, una organización paramilitar integrada por voluntarios.

Los drones han transformado el arte de la guerra en Ucrania, y los ecos de esa revolución llegan con fuerza a Lituania. Aunque los primeros meses del conflicto estuvieron marcados por el resurgir de tanques y artillería, el uso masivo de drones a nivel táctico por ambos bandos ha redefinido la contienda y se ha convertido en un recurso indispensable para las defensas ucranias.

Baratos, veloces y fácilmente reemplazables, los drones se emplean en una amplia gama de tareas en la guerra de Ucrania: desde operaciones de reconocimiento, que aportan información detallada sobre posiciones enemigas, hasta el suministro de munición, equipamiento y provisiones a los soldados en la línea del frente. También se utilizan como armas en enfrentamientos directos y para atacar objetivos a larga distancia, tanto por aire como por mar. En los últimos meses, los drones han causado cerca del 70% de las bajas en el ejército ruso y han provocado la mayoría de las muertes civiles en Ucrania.

“Lituania se ha convertido en el referente europeo en drones”, subraya Liudas, responsable de comunicación de RSI Europe, uno de los principales fabricantes del país, cuyos modelos terminan en su mayoría en el frente en Ucrania. “Estamos más avanzados en este sector que cualquier otro miembro de la UE y de la OTAN”, agrega. Liudas, que prefiere no dar su apellido, destaca la competencia sana entre las decenas de compañías lituanas dedicadas al desarrollo e innovación de drones, casi todas surgidas a raíz de la guerra.

En Lituania han proliferado también las empresas privadas que ofrecen cursos especializados y de nivel avanzado, como Drone Training School, fundada el año pasado por un grupo de lituanos que viajaba regularmente a Ucrania para transportar ayuda. “Comprendimos rápidamente la revolución que representan los drones en la guerra moderna”, explica su director, Zilvinas Pakeltis, en un aula cedida por la Facultad de Ingeniería Informática. Una gran parte de los alumnos son soldados o miembros de la Unión de Fusileros de Lituania. Como ocurre en los cursos subvencionados por los ministerios de Educación y Defensa, la mayoría son hombres, aunque la presencia femenina crece poco a poco.

En los últimos dos meses se ha agudizado en Europa la sensación de fragilidad frente a los drones. Desde que el 10 de septiembre Moscú puso de manifiesto esa vulnerabilidad con el lanzamiento de decenas de vehículos aéreos de ataque hacia Polonia, se han multiplicado por todo el continente los avistamientos de drones en torno a aeropuertos, bases militares y centrales nucleares. En octubre, la Comisión Europea presentó su plan en materia de defensa, con el que pretende desplegar una red antidrones en todos los flancos de la UE que esté plenamente operativa a finales de 2027.

“Es imposible, al menos por ahora, garantizar una protección total” frente a la amenaza que representan las aeronaves no tripuladas, sostiene por teléfono el eurodiputado letón Reinis Poznaks, ponente de un informe sobre drones que aún debe someterse a votación en la Eurocámara. “Necesitamos adaptarnos a esta nueva realidad. Tenemos que construir un sistema que nos permita luchar contra los drones; de lo contrario, no tendremos ninguna posibilidad. Podríamos despertarnos cualquier mañana con 500 Shahed [un tipo de dron bomba muy utilizado por Rusia en Ucrania] sobre nuestras cabezas”, apunta Poznaks. El político letón agrega que no basta con inyectar dinero en la industria de defensa: hacen falta, por ejemplo, muchos más campos de pruebas para examinar el nuevo armamento.

Decenas de aeropuertos europeos han suspendido sus operaciones en algún momento de las últimas semanas por el avistamiento de drones. Los gobiernos y ejércitos aliados culpan al Kremlin, que niega su autoría. El aeropuerto de Vilnius —la capital de la UE y de la OTAN más próxima al frente de guerra, a tan solo 30 kilómetros de Bielorrusia— es el más afectado: ha tenido que cerrar en seis ocasiones en el último mes por la presencia de drones o globos de helio, empleados también con diversos fines en operaciones militares en Ucrania. “El pasado domingo sufrimos un ataque con decenas de globos. Es muy peligroso para los pasajeros de los aviones que no pueden aterrizar en Vilnius”, advierte la eurodiputada lituana Rasa Jukneviciene, que esta semana ha reclamado en la Eurocámara la imposición de sanciones al régimen bielorruso, principal aliado del Kremlin. “Lituania no puede responder sola. Tenemos que presionar más a [Aleksandr] Lukashenko”.

Jukneviciene considera que, al margen de la estrategia comunitaria, todos los Estados miembros deberían adoptar sus propias medidas para mejorar sus capacidades antidrones. La eurodiputada sostiene que las habilidades que ya aprenden algunos niños en Lituania pueden resultar muy útiles en el futuro y representan un claro ejemplo de cómo la población del país báltico se involucra cada vez más en los asuntos de defensa.

Liudas, de RSI Europe, subraya que el principal objetivo de su empresa sigue siendo, por ahora, ayudar al ejército ucranio a resistir la presión rusa con sus drones. “Al mantener la línea del frente se defienden Kiev y Lviv, pero también toda Europa”, añade. “Si las tropas rusas hubieran lanzado la invasión sobre Lituania en 2022, en ese momento no habríamos sido capaces de resistir como lo ha hecho Ucrania”, sentencia.

Reportaje elaborado en el marco del proyecto ‘Europa Informada’, financiado por el Parlamento Europeo.

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