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Cristina Fernández de Kirchner declara en un mismo día en ocho causas por corrupción

La expresidenta denuncia en un escrito que todas las acusaciones en su contra son un montaje

Cristina Fernández de Kirchner
La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner llega a los tribunales federales de Buenos Aires para declarar ante el juez Claudio Bonadio. EFE

Cristina Fernández de Kirchner tuvo una mañana de lunes muy agitada. El juez Claudio Bonadio citó a la expresidenta para que declarara en una sola jornada en ocho causas por presunta corrupción durante su Gobierno. Fue un récord sin precedentes en los tribunales federales argentinos, un hito que Kirchner destacó en un escrito en el que se consideró víctima de “una suerte de función de cine continuado”. El maratón judicial nació todo de un mismo expediente, el de los “cuadernos de la corrupción”, como llaman en Argentina a los apuntes de un chófer del poder que reveló sus presuntos viajes con dinero negro. De esa causa madre se han desprendido muchas otras, gracias al testimonio de empresarios vinculados a la obra pública y altos funcionarios arrepentidos. Fernández de Kirchner está involucrada en todas ellas, acusada de liderar una asociación ilícita para recaudar dinero sucio a través de sobornos.

La declaración de la expresidenta argentina no duró las largas horas que se esperaba. Sus abogados la acompañaron temprano a los tribunales, pero resolvieron el asunto en solo dos horas, con un mismo escrito para todas las acusaciones. Los textos fueron una suerte de manifiesto político, en los que Fernández de Kirchner usó la ironía para referirse a las acusaciones que enfrenta y cargó contra jueces, fiscales y periodistas. Así, la causa de los cuadernos fue para ella “la causa de las fotocopias”, una alusión a que nunca se encontraron los textos originales escritor por el chófer Óscar Centeno. En otro pasaje, se mofó de la cantidad de empresarios arrepentidos que se han sumado a la investigación. Todos ellos han confesado el pago de sobornos, pero con el argumento de que estuvieron obligados por las circunstancias.

El juez incluyó en su acusación, dijo Fernández de Kirchner, “a un grupo de funcionarios y algunos empresarios y benefició al resto de los hombres de negocios, quienes dieron a entender que fue nuestro Gobierno el que les enseñó a cartelizarse en la obra pública y que pagaron por haber sido víctimas de coacción”. Todos los arrepentidos reconocieron que durante el kirchnerismo formaron un cartel para inflar costos y pagaron sobornos a cambio de millonarios contratos de infraestructura. Entre los involucrados están los empresarios más importantes del país, incluido un primo del presidente Mauricio Macri, Ángelo Calcaterra.

La variedad de delitos confesados terminó por crear una red de expedientes de la que Fernández de Kirchner trata de salir. Bonadio investiga ahora pagos de sobornos en obras viales y ferroviarias, en subsidios a empresas de autobuses y hasta en la importación de gas licuado. En otras más llamativas, el juez estudia el hallazgo durante un allanamiento de documentos históricos sin declarar o el uso del avión oficial para trasladar periódicos del día a la Patagonia durante el descanso presidencial del fin de semana. “Jamás, ni Néstor Kirchner ni la suscripta, utilizamos los bienes del Estado en nuestro propio provecho o fuera de lo que importaba el cumplimiento de funciones oficiales”, dijo la expresidenta en su escrito al juez.

Fernández de Kirchner ha hecho todo lo posible para apartar a Bonadio de la causa de los cuadernos. Le endilga un odio personal que destila, según ella, al amparo del Gobierno de Macri. Este lunes recordó que la citación “en cadena” coincidió con el cumpleaños de Néstor Kirchner, una fecha que desde la muerte de su marido en 2010 pasó siempre en su casa de Río Gallegos, 2.500 kilómetros al sur de Buenos Aires.

El raid judicial de la expresidenta será largo. El día D será el 21 de mayo, cuando iniciará el primer juicio oral de los cuatro que le esperan. La foto de Fernández de Kirchner en el banquillo será la postal de arranque de la campaña electoral. En agosto habrá elecciones primarias en todos los partidos y el 27 de octubre se celebrarán las presidenciales. El único candidato confirmado es Macri. El resto de los aspirantes, sobre todo los peronistas, está a la espera de lo que haga Fernández de Kirchner. Ella no ha dicho aún si irá o no por un tercer mandato, una decisión que moldeará todo el mapa político argentino. Los sondeos la muestran empatada con Macri, pero, en cualquier caso, la decisión final dependerá de las peripecias judiciales.

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