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Los habitantes de Agua Azul devuelven la vida a las cascadas sin gastar un peso

Con sus propias manos, los vecinos recuperaron el caudal del río y devolvieron el esplendor a las cataratas más famosas de Chiapas

La cascada más famosa del Estado de Chiapas recuperó su característico caudal de color turquesa, pero no gracias a una iniciativa del Gobierno mexicano, sino a los habitantes de Agua Azul. A mediados de esta semana, alrededor de doscientas personas y miembros del ejido Agua Azul llegaron hasta el lugar donde se había provocado un tapón que desviaba el agua a otro brazo del río, a tres kilómetros de las cascadas. Allí hombres y mujeres retiraron rocas, escombros, hojarasca y piedras que cayeron tras el sismo del pasado 7 de septiembre .

David Morales, reportero del diario local Chiapas sin censura narra que la población vive exclusivamente del turismo, por lo que decidieron unirse y no esperar la acción de las autoridades. “Son unos dos mil habitantes los que viven alrededor de las cascadas, por lo que se pusieron de acuerdo rápidamente para subir a hacer algo”, dice el periodista vía telefónica.

Este fin de semana los habitantes de la reserva, ubicada en medio de la selva Lacandona, registraron con asombro el lugar donde antes había agua y donde autoridades de la Comisión Nacional de Áreas Protegidas (Conanp) en el Estado atribuían la falta de agua a los efectos del sismo de septiembre y a factores externos como la deforestación de la zona.

Sin embargo, para el representante de la Conanp, fue la labor de las lluvias la que devolvió la vida a las cascadas, no el trabajo de los pobladores. “Hay agua por dos lluvias una de 89 y otra de 44 milímetros, por lo que es necesario seguir con la formulación de la estrategia, ya que si se van las lluvias de nuevo bajará el nivel”, dijo el funcionario a EL PAÍS.

A los habitantes de este centro turístico les contaron otra historia: que se necesitarían por lo menos 20 días para la realización de un estudio y que se requeriría una inversión de entre 15 y 20 millones de pesos para devolver el esplendor y majestuosidad a la caída de agua.