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Diosdado Cabello, número dos del chavismo, refuerza su poder con leales en la cúpula militar

En medio de una grave crisis institucional y socioeconómica, Maduro conserva al general Vladimir Padrino López en el poder

Asamblea Constituyente
Nicolás Maduro y Diosdado Cabello en una imagen de archivo. REUTERS

En medio de una grave crisis institucional y socioeconómica, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, remodeló este martes el alto mando militar, en el que conservó, sin embargo, a un integrante clave, el general Vladimir Padrino López, como ministro de Defensa.

Padrino López ha sido un aliado fundamental en la gestión de Maduro al frente del Estado. Maduro, elegido presidente en abril de 2013 como sucesor de Hugo Chávez, nombró a Padrino por primera vez como ministro de Defensa en octubre de 2014, cuando además se le otorgó el grado de General en Jefe. Con su ratificación de este martes, la de Padrino se encamina a convertirse en la administración más larga en la cartera castrense durante la historia republicana de Venezuela.

Considerado hasta entonces un oficial “institucionalista”, a Padrino López se le atribuyó un rol decisivo en la aceptación por parte del Gobierno de Maduro de la abultada derrota que sufrió en las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015. A partir de allí venía ganando una influencia considerable en el Gobierno, hasta el punto de que en julio de 2016 todos sus pares del gabinete ministerial fueron instruidos por orden presidencial para reportarle.

Sin embargo, en la reorganización del alto mando -tradicional para estas fechas del año, cuando se aproximan los ascensos y retiros militares-, Padrino fue despojado de un cargo: la jefatura del Comando Estratégico Operacional de las Fuerzas Armadas (CEOFANB), que también detentaba desde 2014. “Padrino quedó sin mando operacional”, aclara Rocío San Miguel, presidenta de Control Ciudadano, una organización no gubernamental especializada en el monitoreo de los cuerpos de seguridad del Estado. “Parece probable que a Padrino lo hayan dejado en la cartera de Defensa como plataforma para su lanzamiento como candidato a una gobernación de provincias, tal como ha sucedido con los anteriores ministros de Defensa del chavismo”.

Al frente del Comando Estratégico fue designado el almirante Remigio Ceballos Ichaso. Aunque es inusual que un oficial de la Armada ocupe un cargo de tal relevancia, en detrimento del Ejército -la fuerza preponderante para el chavismo-, Ceballos tiene a su favor su desempeño anterior como edecán del comandante Hugo Chávez.

Con maniobras como esa, reconoce San Miguel, el presidente Maduro “hizo unos movimientos muy astutos para mantener el equilibrio dentro de las Fuerzas Armadas”. Cita también como ejemplos de ello las promociones de los mayores generales Jesús Suárez Chourio e Iván Hidalgo Terán como nuevos comandantes del Ejército y la Aviación, respectivamente. “Son veteranos de las intentonas golpistas de 1992, y así envía un mensaje a quienes sostienen que los compañeros de Chávez rechazan el llamado de Maduro a una Asamblea Constituyente”.

Pero con el intercambio de piezas ya consumado, el tablero militar parece inclinarse en pro de Diosdado Cabello, vicepresidente del gubernamental Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) y ex capitán del Ejército. Las comandancias de las Regiones de Defensa Integral quedarán en manos de sus compañeros de promoción. “Es muy temprano para decir que Cabello haya sido el ganador en todos estos cambios”, explica San Miguel, “pero de lo que no hay duda es que bajo su tutela quedarán quienes controlan el mayor poder de fuego en las Fuerzas Armadas, sus amigos de la generación de 1987. Este efecto se va a potenciar si Cabello resulta, como se espera, presidente de la Asamblea Constituyente que el chavismo promueve”.

San Miguel resta significación al reemplazo del general Antonio Benavides Torres en la comandancia de la Guardia Nacional. Desde ese puesto, Benavides ha comandado la represión de la ola de protestas opositoras que se inició hace casi tres meses, con un balance oficial de 74 muertos. Su labor pareció quedar en entredicho el lunes, cuando el Gobierno se vio obligado a admitir que agentes de la Guardia Nacional habían disparado sus armas de fuego contra manifestantes en Caracas. No obstante, recalca San Miguel, “el propio presidente Maduro dijo que le confiaría nuevas responsabilidades y se rumora que será nombrado ministro de Minería”. Inquietud le produce, en cambio, la trayectoria del sucesor de Benavides en la comandancia de la Guardia Nacional, general Sergio Rivero Marcano, “a quien se vinculó en un caso de ejecuciones extrajudiciales en un barrio popular de Caracas en 2005, y de quien se denunció en 2004 que torturó a un preso político cuando actuaba como teniente coronel en la entonces Dirección de Inteligencia Militar”.

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