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Correa abandona la presidencia de Ecuador con críticas a la prensa

La Ley de Comunicación ha motivado más de 900 procesos contra medios de comunicación desde 2013

Rafael Correa
Rafael Correa rompe un periódico, el pasado sábado. AFP

Tenía lágrimas en los ojos cuando el lunes se despidió de sus simpatizantes desde la terraza del Palacio presidencial de Carondelet en Quito. La emoción y la nostalgia protagonizaron uno de los últimos actos de Rafael Correa antes de dejar el poder. El presidente saliente de Ecuador lleva desde la semana pasada entre inauguraciones y decretos de última hora como si se aferrara a una banda presidencial que entregará este miércoles a su sucesor en Alianza PAIS, Lenín Moreno. En la cuenta atrás del cambio de mando, no se ha olvidado de los medios de comunicación ecuatorianos. Les ha dicho adiós adiós con un portazo: "Vamos a terminar esta última parte del enlace recordando la principales mentiras que impuso la prensa corrupta, nuestra más grande adversaria estos años".

Fue el sábado, a cinco días de dejar la presidencia, en su última sabatina, el evento de rendición de cuentas que ha celebrado cada semana desde hace 10 años. En el último acto en Guayaquil, ante miles de personas congregadas en el parque de Samanes –una de las grandes obras de la autodenominada Revolución Ciudadana en esa ciudad de la costa, Correa no desperdició las dos horas y media de emisión en televisión y pidió al Gobierno entrante y a los nuevos asambleístas que no cedieran ante la presión de los titulares de prensa. "Estos cuatro años que vienen deben ser de reflexión, un crecer de conciencia política, para no dejarse manipular por la prensa mentirosa y para rechazar a estos mentirosos. Acuérdense de lo que dijeron de la Ley de Comunicación, y no en defensa de los derechos de los ciudadanos, sino en defensa de la patente de corso que quieren mantener los dueños de los medios para hacer lo que les dé la gana. Quieren ser un poder sin un contrapoder".

El discurso del presidente saliente, salpimentado de insultos y arremetidas contra periodistas y medios con nombres y apellidos, fue complementado con cuatro vídeos en los que recogía, como ejemplo del mal periodismo, varias de las noticias publicadas contra su gestión desde el año 2006. Y para finalizar, rompió un periódico en dos partes, como ya ha hecho en otras ocasiones ante los ciudadanos.

Las críticas a los periodistas se institucionalizaron en Ecuador en junio de 2013, cuando entró en vigor la Ley de Comunicación. Un instrumento que ha amparado la apertura de más de 900 procesos contra periódicos, radios y televisiones –o contra sus trabajadores– en sus tres primeros años de vigencia y que esta semana llevó a un profesional con 10 años de experiencia ante la Fiscalía ecuatoriana por un tuit, considerado como "intimidatorio" por el Ministerio de Interior.

En sus últimos discursos, Correa ha querido legar al nuevo Gobierno el cometido de vigilar y mantener a raya a los medios de comunicación, un mandato que Lenín Moreno ha recogido con matices. Sin dejar claro qué hará con la conocida como ley mordaza, el presidente entrante ya se comprometió a inicios de mes a revisar la norma y hacer las modificaciones que vea necesarias para garantizar la libertad de expresión. Y a finales de abril, Moreno se desmarcó del discurso oficial pidiendo a la Superintendencia de Comunicación –el entre de control de los medios que sanciona y a la vez resuelve los procesos contra los medios que dejara sin efecto el castigo a siete cabeceras por no publicar una información en contra del entonces candidato de oposición, Guillermo Lasso. De momento, y a la espera de tomar el relevo correísta, Moreno ya ha tendido una mano a la profesión: "Revisaremos, dialogaremos, pero eso sí, lo que encontrarán los periodistas será respeto y mayor tolerancia".

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