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ESTUDIAR EN ESPAÑA

Diez buenas razones

Escoge la tuya, la que distingue a España como el destino académico (y vital) soñado en Europa

Diez buenas razones

Bárbara Carmona, una estudiante colombiana, pudo haber escogido Londres o Boston para hacer sus dos años de MBA, sin embargo eligió Madrid. Un máster en ESADE con gran parte de los contenidos en inglés que le permite, según sus propias palabras, “hacer vida académica anglosajona y, a partir de las siete de la tarde, vida social latina”. Su elección, además de más divertida, le sale más barata. Ella es una de los casi 14.000 (13.912) estudiantes de América Latina y el Caribe que se matricularon en un posgrado en el sistema universitario español en el curso 2014-2015, según los datos que aporta el Ministerio de Educación y Cultura. Otros 12.615 se matricularon en un grado.

Casi 14.000 estudiantes de ­América Latina y el Caribe se matricu­laron en un posgrado para el curso 2014-2015

Colombia, Ecuador y México concentran el 47,4% del total de estudiantes procedentes de la región, según esta misma fuente. Casi la mitad cursa alguna especialidad de Ciencias Sociales y Jurídicas, y cerca de un 20%, arquitectura o alguna rama de la ingeniería. Según explica Belén Mariño, responsable de Desarrollo Internacional para América de la Universidad Europea, las razones culturales pesan mucho en esta elección. “Aquí están sus raíces y muchos se sienten muy próximos a nuestras costumbres y culturas. La mayoría proviene de familias que quieren que sus hijos se formen en Europa, y de todos los destinos europeos España es el más fácil para ellos. Aquí se preparan y luego dan el salto a otras plazas ­europeas”, comenta.

Valoración positiva

María Ángeles Serrano, rectora de la Universidad de Salamanca, una de las más antiguas de España, coincide en que compartir el idioma y la cultura facilita la integración. “Pero además los títulos que logran aquí son bien valorados en sus países de origen, donde tienen una percepción muy positiva del sistema educativo español”, dice.

María Grazia Jorge, también colombiana, no había caminado nunca sola de madrugada por el centro de Bogotá, ciudad donde nació. Hace un año que vive en Barcelona y ya sabe que cuando sale con sus amigos puede regresar a casa cuando quiera tranquilamente. María Grazia Jorge se matriculó en un máster en diseño, pero en su caso no tuvo dudas. Tres de sus hermanas ya habían estudiado en España. “Hay una especie de red de información entre los que estamos aquí y los que están en proceso de venir. Nos intercambiamos información, datos, nos ayudamos a adelantar trámites. Y te aseguro que hay una cola de gente esperando para venir a estudiar a España”. Barcelona, por ejemplo, es un magnífico destino para los que quieren estudiar diseño o edición por su buen crédito como capital de la creatividad, el diseño y por haber sido cuna de grandes editoriales y agencias literarias. “Te puedes ir a estudiar a Drexel University [una de la mejores escuelas de diseño del mundo, en Filadelfia, EE UU], pero la formación te costará el triple de dinero”, advierte la estudiante, que asegura pertenecer a una generación “que mira más a Europa que a Estados Unidos”.

En Madrid, Cataluña, Valencia y Andalucía están las universidades que reciben más estudiantes de países latinoamericanos, informan desde el Ministerio de Educación y Cultura. Sitios donde existen ciudades grandes, porque estos estudiantes suelen tener gustos urbanos y valoran casi más que los españoles la seguridad de nuestras urbes.

En las universidades públicas, los estudios superiores de Ciencias de la Salud son un gran atractivo para los latinoamericanos. En 2015 había en España alrededor de 1.500 estudiantes de primer y segundo año de Medicina. Al compararse con sus amigos que estudian Medicina en sus países encuentran algunas diferencias. Cuando en Latinoamérica, los alumnos ya han atendido varios partos y tienen un contacto más directo con el paciente, en España se prefiere esperar y formarse mejor antes de acceder a la experiencia práctica.

Colombia, Ecuador y México concentran el 47,4% del total de alumnado procedente de la región, según Educación

Las razones para estudiar en España son muchas y de diversa naturaleza y van en aumento. Lo saben en la Fundación Carolina, que ofrece becas en América Latina para estudiar en España. En la convocatoria 2015-2016 vieron cómo por cada beca que ofrecían se postulaban 90 candidatos. Cinco años atrás lo hacían 40 estudiantes por beca. Cuentan desde el arraigo y la cultura hasta motivos como la economía, la seguridad de las ciudades o la gastronomía. Hemos resumido los 10 motivos que más atraen a los que deciden atravesar un océano para estudiar en el sistema educativo español.

1. Especialización

La mejora del currículum es una de las aspiraciones frecuentes de los estudiantes de posgrado, la mayoría ya tiene experiencia laboral y habla otro idioma, posee sus objetivos bien trazados y acude a España a escuelas con prestigio para especializarse en un área concreta. Escuelas de negocio como IESE, ESADE o la Escuela Universitaria del Real Madrid son marcas que se venden solas en el mercado latinoamericano. Además, España tiene universidades bien posicionadas en las áreas de las Ciencias Sociales, Ciencias Naturales, Ingeniería, Humanidades y Energías Renovables.

2. Salto a Europa

España es el destino europeo más cómodo para un estudiante latinoamericano. Ellos lo saben y lo usan como puente. Aquí se preparan, conocen el sistema educativo, perfeccionan algún idioma extranjero (casi siempre el inglés, pues cada vez se imparten más grados y posgrados exclusivamente en esta lengua). Por ejemplo, casi el 50% de los estudiantes latinoamericanos matriculados en la IE Business School estudian íntegramente en inglés y aspiran a trabajar en el futuro en otras plazas financieras europeas. “Durante el curso hacen net­working y crean una red europea de contactos. Pagan por eso, por contactar con colegas de países europeos… A la hora de dar el salto a otro destino, el aterrizaje será mucho más suave”, explica Belén Mariño. La rectora de la Universidad de Salamanca añade que, gracias a los programas de movilidad, muchos estudiantes pueden pasar parte del año en universidades francesas y alemanas, lo que luego les facilita el acceso a otros mercados de trabajo.

3. Digitalización

Otro de los motivos que atrae a los estudiantes es el acceso a las nuevas tecnologías y a disciplinas relacionadas con las redes sociales, el big data o el Internet de las cosas. Casi todas las universidades tienen incorporadas tecnología avanzada y digitalizados sus datos y la mayoría de sus archivos. Familiarizarse con esa forma de trabajar puede ser útil para algunos estudiantes que provienen de zonas menos desarrolladas tecnológicamente de América Latina y el Caribe. Trabajar en un entorno digital es de por sí un aprendizaje que les permitirá adaptarse en un futuro a un ambiente laboral europeo.

4. No hay barreras de idioma

El castellano es una lengua hablada por casi 400 millones de personas, y eso une mucho y hace más fácil la integración y el aprendizaje. Aun cuando se decida estudiar las materias académicas en inglés, el resto de la vida transcurre en castellano, que es el idioma que compartimos con Latinoamérica. En el caso de los estudiantes de Brasil, cursar uno o dos grados o un máster en España es la mejor forma de aprender o mejorar un idioma que les resulta muy útil en el mercado laboral. Según María Ángeles Serrano, rectora de la Universidad de Salamanca, muchos estudiantes brasileños buscan el programa de español de su centro por ser “uno de los de más larga trayectoria y prestigio en la enseñanza de ese idioma”.

5. Seguridad y buen clima en las ciudades

El modo de vida, la buena gastronomía y la seguridad de las ciudades españolas es la segunda o la tercera razón que sale a relucir cuando se trata el tema con los propios estudiantes. Es fácil hacer amigos e incorporarse a la vida nocturna de España. “Se hace casi con naturalidad, nadie te lo pide, pero acabas siendo uno más”, reconoce la colombiana María Grazia Jorge. No solos los jóvenes valoran la seguridad, también lo hacen sus familias y sus amigos, que viajan a visitarlos con frecuencia porque “aquí se lo pasan bien por poco dinero”.

6. Marca España

El Real Madrid, la Universidad de Salamanca, el IESE o la Universidad de Navarra son marcas reconocidas en el mundo universitario. Un título con alguno de estos marchamos garantiza un buen trabajo y un buen salario en América Latina casi con total seguridad. Estudiar en Europa sigue siendo un plus de prestigio en algunos países donde se valora muy positivamente el sistema educativo español. Además, la existencia de vínculos sólidos con América Latina mejora las expectativas laborales de estos estudiantes a su regreso.

7. Posibilidad de estudiar en inglés y hacer vida social en castellano

Cada vez más universidades ofertan grados y posgrados exclusivamente en inglés aunque sus sedes estén en el centro de Madrid. Esta estrategia permite mejorar el idioma, mantener la bibliografía actualizada y un nivel muy competitivo en el mercado internacional. La gran ventaja es que, además, no penaliza la vida social porque al terminar las clases la vida sigue en español. “De España, pero español”, apunta Bárbara Carmona, la estudiante colombiana del inicio de este reportaje.

8. Hacer turismo por Europa

Es barato viajar desde cualquier ciudad de España con una visa Schengen a casi todas las grandes ciudades europeas y disfrutar de su inagotable oferta cultural. Hace varios años, la cultura ganó la batalla al ocio. Si antes los estudiantes querían salir a muerte todos los fines de semana, ahora prefieren salir menos y viajar más. Todo está más cerca y mejor comunicado, y se pueden aprovechar los fines de semana y los puentes para conocer el Viejo Continente. ¡Larga vida a las ­aerolíneas low cost!

9. Ahorro

Es más caro estudiar en Londres, por ejemplo. Además de que hay pocas horas de luz en invierno. Ahora el dólar está mejor valorado respecto al euro que otros años y eso favorece a muchos estudiantes de Latinoamérica. La devaluación de más del 40% de muchas monedas latinoamericanas también crea un ambiente favorable a invertir en España. Por otra parte, algunas universidades españolas dan a los estudiantes latinoamericanos el mismo trato que a los españoles; es decir, en cuanto a tasas universitarias son tratados como estudiantes europeos, y eso supone una fuerte rebaja respecto a otros estudiantes extranjeros. Es el caso de la Universidad de Salamanca, según nos explica su rectora, que sostiene que su centro es “el más latinoamericano de todos por razones históricas, rebajamos las tasas para fomentar las relaciones con Latinoamérica”.

10. Razones culturales y de arraigo

Siempre hay un apellido, alguna historia familiar, algún antepasado a quien rastrear, incluso alguna herencia por cobrar. Hay en muchos latinoamericanos que acuden a estudiar a España la sensación de volver a las raíces. La fantasía de hacer el viaje de vuelta que empezaron sus abuelos.

“Me gustó que se preocuparan de tener profesores visitantes”

Diez buenas razones

Federico Rivas Molina

Fernanda Kobelinsky (Buenos Aires,1982) es periodista. En septiembre de 2008 viajó a España para cursar el máster en Relaciones Internacionales y Comunicación de la Universidad Complutense de Madrid. “Llegué con muy pocos días de antelación, pero la Universidad me ayudó mucho con los trámites de residencia que debía completar”, explica.

Como licenciada en Comunicación, Kobelinsky admite que apenas sacó provecho de las asignaturas de periodismo, pero sí pudo aprovechar las relacionadas con el otro título de la maestría. “Disfruté de cada uno de los excelentes profesores que impartieron relaciones internacionales. Algo que me gustó mucho fue que se preocuparon por tener profesores visitantes. Así, por ejemplo, un palestino explicó el conflicto en Oriente Próximo y un congoleño la situación en África”, comenta.

Kobelinsky financió la maestría en Madrid con una beca, así que pudo dedicarse a sus estudios a tiempo completo. El grupo de estudiantes “de diferentes partes del mundo” con el que compartió curso fortaleció una experiencia que insiste en calificar de “excelente”. “Disfruté mis estudios desde el primero hasta el último día”, cuenta, “y el escenario fue inmejorable, vivir en Madrid es un placer”.

“Los estudios son similares; la diferencia está en la calle”

Diez buenas razones

Sally Palomino

Iván Gutiérrez tiene 31 años y es periodista especializado en deportes. Nació en Bogotá y estudió la carrera profesional en la Universidad Central, en la misma ciudad colombiana. Después de su paso por los diarios El Tiempo y Marca, y Coldeportes, la entidad gubernamental que regula el deporte en Colombia, decidió ampliar su formación académica y optó por España. En Madrid estudió un máster en Dirección de Comunicación Corporativa en la EAE Business School.

“El plan de estudios de una maestría en Colombia y una en España es, básicamente, el mismo. La temática, la metodología y la intensidad son similares”, explica. “La diferencia, y ahí es donde radica la riqueza de hacerla fuera del país, está en lo que hay fuera de los salones de clase, en los pasillos, en los bares, en la calle”. Estudiar en Madrid fue para Iván “una gran experiencia por el roce con compañeros y profesores de diferentes culturas y con puntos de vista tan diversos como ina­gotables”. “Llenar la cabeza con un poco de mundo era una de las principales expectativas y la cumplí”, asegura.

Cree que la preparación de los estudiantes en España es más alta. “Una de las principales sorpresas que me llevé fue el grado de cultura y educación que tienen los estudiantes españoles. Están varios escalones por encima de los latinoamericanos”, observa. “Se les nota en la forma como argumentan las ideas, en el conocimiento de su propia historia y en cómo analizan diferentes situaciones”.

“Fue tan bueno que me he vuelto a marchar, esta vez a Londres”

Diez buenas razones

Tom C. Avendaño

A finales de 2007, Ali Sztokbank, nacida y criada en São Paulo, se encontró tomando una decisión que nunca se imaginó: si cursar Periodismo en Chile o en España. En enero estaba deshaciendo la maleta en Móstoles. “Lo que más me sorprendió de la Universidad Europea de Madrid fue la infraestructura”, recuerda hoy. “No solo la tecnología, sino la arquitectura. Hay muchos espacios para que el alumno esté cómodo y pase el día entero en la universidad. A diferencia de Brasil, donde cada uno escoge sus horarios, aquí estábamos obligados a ir a clases mañana, tarde y noche. Muchos vivíamos lejos de Villaviciosa de Odón [localidad cercana a Madrid donde está la universidad] y no podíamos volver a casa, así que esos espacios eran fundamentales”.

Tanta hora muerta dio como resultado la única cosa que ella mejoraría de su experiencia española: “La parte social se volvió extremadamente importante. Acabé más preocupada de salir y de las fiestas que de mis estudios. Ahora aprovecharía mejor los recursos de la universidad”, se lamenta. Pero ¿cumplió con sus expectativas? “Fue una experiencia tan positiva que al poco de volver a Brasil me volví a marchar, a vivir a Londres”.

“Un mexicano en Madrid se siente como en casa”

Diez buenas razones

Alejandro Dabdoub

Carlos Alberto Ramírez tiene 29 años y el año pasado estudió un máster en Instituciones y Mercados Financieros en la Universidad Complutense de Madrid. Después de toda su vida en México, consiguió su primera experiencia en el extranjero gracias a una beca de la Fundación Carolina. Al volver a su país, Ramírez no puede dejar de recomendar España a todos los interesados en un posgrado, pero advierte de que existen ciertas dificultades.

“Lo que más me costó fue reunir el dinero para irme”, afirma el profesional mexicano. El costo de la matrícula en España no es muy caro si se compara con las universidades de Estados Unidos, pero la conversión de una moneda latinoamericana a euros representa un gasto importante. Además del apoyo de la Fundación Carolina, Ramírez consiguió un préstamo para cubrir alojamiento y comida.

Ramírez buscaba mejorar su formación con vistas a su vida laboral y lo que más le sorprendió fue el alto nivel de exigencia de la Complutense. Licenciado en Contaduría, afirma que en España las finanzas se ven de una manera muy distinta y que la experiencia le abrió los ojos.

Una de las sorpresas más gratas que se llevó fue sentirse bien recibido en el país. “Cuando a un español le dices que eres mexicano te reciben con los brazos abiertos, se sienten identificados con nosotros”, afirma. Aunque conoció gente de todas partes del mundo, ninguna amistad superó a las que consiguió con los locales.